26° jornada por la memoria, verdad y justicia en Florencio Varela

A 46 años del golpe genocida, la Comisión por la Memoria, Verdad y Justicia de Florencio Varela, junto a organizaciones políticas y vecinos, llevaron a cabo la vigésimo sexta jornada por mantener activa la pelea de la generación obrera y juvenil de los 70, al mismo tiempo de mantener en pie la lucha por juicio y castigo a todos los partícipes y cómplices de la represión de ayer y hoy.

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Este 26 de marzo, tal cual la tradición desde hace hace más de de dos décadas y media en el municipio, como cada sábado posterior al 24M, se concentraron las organizaciones y el activismo de la región para homenajear a los luchadores y luchadoras setentistas, y en repudio de los responsables del terrorismo de Estado que aún gozan de impunidad. Desde el Nuevo MAS nos hicimos presentes acompañando la actividad.

La jornada se inició con una radio abierta en la que distintos representantes políticos independientes y activistas reflexionaron sobre lo que expresó la lucha de la joven generación obrera y estudiantil de aquella década, de su militancia por una sociedad justa, contra los ataques de la patronal y el imperialismo, de la vigencia de su legado en las luchas actuales, y de la imperiosa necesidad de reivindicar su memoria peleando para que los responsables aún libres se pudran en la cárcel el resto de sus días.

En ese sentido, hay que destacar el caso de los “pibes del Santa Lucía”, instituto céntrico del distrito del cual se recuerda la militancia de la vanguardia estudiantil, firmemente comprometida con el trabajo social y el acompañamiento de las luchas obreras. Entre 1975 y 1981 el Estado detuvo-desapareció 10 estudiantes activistas de dicho establecimiento. Su entregador, el ex rector Evaristo “Tino” Rodríguez, murió en Mar del Plata en el año 2003, impune.

Por otro lado, la importancia de lograr juicio y castigo para los responsables del genocidio se expresa en Varela en el conocido caso de “Chicho” Basile. Vinculado desde su juventud a la ultraderecha dentro del SMATA, participó de los grupos de tareas locales. Fué denunciado por la enfermera Ramona Melba Campodónico como su secuestrador en los juicios por la verdad. Con la apertura democrática, Basile comenzó a acumular poder como funcionario del municipio, bloqueando la lucha por la identidad siendo encargado de investigar los entierros NN en el cementerio local. Ya en los 90, su empoderamiento aumenta convirtiéndose en el principal proveedor municipal en alimentos para comedores y servicios de construcción, además de contar con la concesión de la recolección de residuos en el distrito. Fruto de enquistarse en la estructura de poder económico y político es que goza hoy de escandalosa impunidad, al no avanzar en la justicia ninguna de las denuncias en su contra.

Luego de las intervenciones en la radio abierta, las organizaciones marcharon desde la peatonal de Varela hasta la fastuosa residencia del genocida Basile, la cual obviamente contaba con vallado y fuerte presencia policial. Ello igualmente no pudo silenciar a la multitud con el fervoroso canto de “adonde vayan los iremos a buscar”.

Tanto el ángulo de reivindicación de la lucha de la generación setentista como la pelea por meter presos a los responsables aún impunes son pilares fundamentales para seguir en las calles gritando y reclamando memoria, verdad y justicia.

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