Un primer paso para derrotar el plan de Milei

24E: apuntes sobre una jornada histórica.

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Paro Nacional derrotar a Milei

El 24E vivimos una jornada histórica, con la presencia de entre 200 y 300 mil personas en CABA y movilizaciones muy grandes en el interior del país. Fue una inmensa jornada nacional (e incluso, internacional, con movilizaciones y muestras de apoyo frente a las embajadas en París, Toulouse, Los Ángeles, Madrid, Valencia, Barcelona, Berlín, y 80 ciudades más). Una enorme marea de sindicatos, asambleas barriales, espacios de la cultura, movimientos sociales, organizaciones políticas y la izquierda, se manifestaron a lo largo y ancho del país para decir: ¡Abajo el DNU! ¡Abajo la Ley Ómnibus! ¡No al protocolo represivo de Bullrich!

Fue un primer grito masivo de cuestionamiento al gobierno. También se desafió el protocolo, demostrando que las tradiciones de lucha y movilización en el país son mas complejas de erradicar que firmando un papel.

Asistimos a una inmensa demostración de fuerzas que sirve como primer paso para marcarle la cancha a las intenciones del gobierno. Frente a la negativa de la CGT, está planteado como darle continuidad.

El gobierno acusa el golpe

El gobierno salió a desconocer la importancia de la jornada. Lo “evaluaron” como un “estrepitoso fracaso”. Desde el Ministerio de Seguridad, hablan de la asistencia de 40 mil personas, y “celebran” la aplicación del protocolo antiprotesta. Ridículo.

Sin embargo, la realidad es que la movilización condicionó los proyectos del gobierno. La primera consecuencia es que, ante la premura para apurar el tratamiento de la Ley Ómnibus en el recinto de Diputados (querían sesionar el jueves 25), la sesión se postergó hasta el martes 30 de enero, frente a la debilidad relativa (y desprolijidad) con la que fue firmado el dictamen en Comisiones y la falta de acuerdo con la oposición “amigable” alrededor de algunos artículos. Si bien la mayoría de los desacuerdos tienen que ver con la “agenda burguesa” (nada que afecte a los de abajo fue modificado) ni garantiza que no lo vayan a votar, es evidente que suma complicaciones a la ofensiva del gobierno, que se apura por aprobar la Ley antes de que su capital político se vea afectado, y que el ajuste permita hacer la experiencia a una parte mayor de la sociedad.

Además, inmediatamente finalizada la movilización, la Justicia Federal declaró inválidos 6 artículos del capítulo laboral del DNU (suspendido por una medida cautelar), entre los que se encuentran la flexibilización de los convenios colectivos de trabajo, el que afecta la ultraactividad, la prohibición de realización de asambleas, la posibilidad de despidos frente a medidas de fuerza y la prohibición del paro en actividades consideradas esenciales. A menos que el DNU sea aprobado por el Parlamento, esos artículos no tendrían aplicación. En tercer lugar, el aumento del transporte público en AMBA (previsto para los primeros días de febrero) se ha visto suspendido por una medida cautelar, ante las irregularidades con las que pretenden llevarse adelante la Audiencia Pública.

Si bien, ninguna de estas medidas revierten la ofensiva del gobierno, son señales de que la movilización obrera y popular tienen la posibilidad de agrietarla y ponerle obstáculos.

El gobierno está decidido a llevar adelante sus planes, una suerte de “reforma global” con elementos inconstitucionales que quiere dar vuelta todos los aspectos de la vida cotidiana de los millones de trabajadores y sectores populares en el país. Para eso propone una “régimen de excepción” con poderes arbitrarios que toca varios frentes y fibras intimas de la sociedad explotada: en lo económico, en lo democrático, en lo social, en el arte y la cultura.

La “cruzada” encarnada por Milei cuenta con el apoyo en bloque de la burguesía, pero la jornada mostró que hay reservas sociales y democráticas, y que las relaciones de fuerzas entre las clases no dan para lo que quiere el gobierno. En este desacople entre las pretensiones del gobierno y el nivel de resistencia de los trabajadores en Argentina, la jornada demostró que se le puede parar la mano.

“CGT escucha, queremos plan de lucha”

Sin embargo, la CGT no quiso dar continuidad al paro, mientras se limitaba a llamar a los diputados a votar bien.

En rigor, la construcción de la jornada del 24 fue la confluencia de varios hechos. El 20 de diciembre, en la primera movilización contra Milei, los movimientos sociales y la izquierda, frente al operativo amenazante de Bullrich, desafiamos el protocolo antiprotesta y logramos realizar el acto en Plaza de Mayo, poniéndole un primer limite a los intentos represivos del gobierno. Inmediatamente después, frente al anuncio del DNU, cientos de cacerolazos se hicieron sentir a lo largo y ancho del país para repudiarlo; dando paso posteriormente al surgimiento de asambleas barriales que nuclean a trabajadores y vecinos que rechazan la política del gobierno.

Frente a la dureza del ataque, la propia CGT debió convocar el 27 de diciembre a Tribunales, con el límite de que hicieron una marcha solo de los cuerpos orgánicos para evitar que cientos de miles de trabajadores se movilizaran.

Además, se fueron poniendo en pie organizaciones artísticas y culturales para enfrentar el intento de eliminar cualquier expresión independiente y el control de los trabajadores de la Cultura sobre su trabajo.

Un grito unificado de los distintos sectores que empezaron a surgir fue¡Paro, paro, paro! ¡Paro general!

En este marco, la CGT convocó al paro con movilización del 24 de Enero, un hecho inédito a solo 45 días de la asunción del gobiernoLlamó por la presión desde abajo, pero también en defensa de sus propios intereses, como es la quita de las cuotas sindicales.

Esto le dio un carácter mixto a la jornada, sin por dejar de ser histórica. La CGT, preocupada en cuidar la gobernabilidad y evitar desbordes, convocó a parar a partir del mediodía, garantizando parcial y fragmentariamente la asistencia desde los lugares de trabajo. Sin embargo, el paro fue tomado en sus manos por cientos de miles que se movilizaron con distintos espacios o de manera espontánea, aportándole masividad y desbordando ampliamente la plaza de los Dos Congresos hacia sus adyacencias y la 9 de Julio.

¿Cómo seguimos?

La situación en estos días queda ubicada entre la intransigencia del gobierno y la primera respuesta masiva de los trabajadores. La dureza del ataque de Milei, el empeoramiento de la situación económica de millones, los métodos absolutamente antidemocráticos con los que tratan de imponerse, incubaron la reacción que vivimos el 24E.

Sin embargo, no hay salida intermedia. Es necesario derrotar el plan de contrarreformas, ajuste y represión de Milei, tirando abajo el DNU, la Ley Ómnibus y el protocolo antiprotesta. Para esto, hay que exigirle continuidad a la CGT con un plan de lucha que empiece con un paro general activo de 24 hs., de manera urgente. No podemos depositar ninguna confianza en el Parlamento ni el Poder Judicial.

Hay que apostar a asambleas y plenarios de delegados, y toda forma de organización por abajo que fortalezcan los reclamos, y preparen el terreno para desbordar a la burocracia sindical si intenta pactar con el gobierno.

Nuestro partido se movilizó en todo el país, con una importante columna en Congreso, junto al SiTraRepA, otros sectores de trabajadores, Unides x la Cultura, los movimientos sociales y el resto de la izquierda.

El martes 30, ante la sesión de Diputados para tratar la Ley Ómnibus, nos movilizaremos nuevamente a Congreso, junto a decenas de organizaciones con las que venimos confluyendo desde el 20 de diciembre

Las tareas del momento pasan por impulsar todas las instancias posibles de autoorganización y desborde por abajo, y realizar reuniones abiertas para impulsar el debate sobre el balance de la jornada del 24 y las perspectivas de la lucha para derrotar el ajuste y el régimen semibonapartista que pretende el gobierno.

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