Facundo Castro

«23 años truncados por la maldad de esos que se creen superiores por llevar un uniforme»

En Pedro Luro se movilizaron y las redes sociales se hicieron eco del pibe que el pasado domingo hubiera cumplido 23 años. El 30 de abril salió de su casa rumbo a Bahía Blanca y, al toparse con policías de la Bonaerense no volvió a saberse nada más de él.

Luz Licht
Redacción Izquierda Web.


Facundo Astudillo Castro cumplió 23 años este domingo 23 de agosto, en su pueblo Pedro Luro decenas de vehículos se movilizaron en una caravana exigiendo su aparición. Las redes sociales se hicieron eco del pibe de 23 años cuyo rostro nos es familiar porque exigimos su aparición con vida al estado desde que aquel 30 de abril salió de su casa rumbo a Bahía Blanca y, al toparse con policías de la Bonaerense no volvió a saberse nada más de él. Facundo está desaparecido en democracia cuando era un pibe que militaba el Nunca Más que hoy,otra vez con bronca resuena en nuestras cabezas.

“23 años amor mío, 23 truncados por la maldad de esos que se creen superiores por portar uniforme. Te espero hasta la verdad y la justicia”. Twitteó Cristina, esa mamá trabajadora que también conocemos porque contra viento y marea lucha contra un aparato que se empeña en ocultar la verdad de lo qué pasó con Facundo.Ese aparato que parece que escupió un cuerpo porque no pudieron asustarla ni callarla, ella no está sola frente a un estado que quiere impunidad después de desaparecer y, truncar una vida.

En una entrevista que publicaba hoy Página 12, Cristina nos ayuda a conocer un poco más a Facundo y recomponer quién es el pibe que hace 117 días la Bonaerense desapareció.

Facundo activaba en un espacio cultural que funcionaba en las oficinas de la vieja estación de ferrocarril de su pueblo. En Semillero Cultural formaba parte de los talleres de murga y batucada, era el que hacía las canciones para los carnavales, pintaba murales junto a las/los pibes que la gente miraba de reojo y con prejuicio porque activaban ahí. “Los pibes de la estación” recibían el hostigamiento de la policía en sus espacios, el estigma que agitaba el prejuicio de que eran drogones, chorros y, encima andaban “en política”.

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Cristina reafirma esto, dice que él era más peronista que hincha de Boca, su referente entre otras era Estela de Carlotto, pero no faltó la mención a todas las remeras que gastó hasta lograr un batik con la cara del Che. Ser joven, pobre y vivir en los barrios de laburantes periféricos es, como también señala la mamá de Facundo, lo que la policía “considera un peligro a exterminar” siendo el foco de la represión estatal que termina -o empieza- en las desapariciones forzadas y el despliegue del mecanismo de impunidad posterior.

Facundo también militaba en Jóvenes por la Memoria, no era ajeno a la causa de las/los desaparecidos, las luchas de las Madres y las Abuelas, él también hacia suyo el Nunca Más. Pintó murales por Santiago Maldonado, sufrió las peripecias de quienes no tenían un trabajo estable y fue entre otras cosas ayudante de albañil, trabajó en la cervecería de su mejor amigo. Tuvo que abandonar su espacio de militancia cotidiano porque el actual intendente Vevilacqua -ese que hoy ayuda a encubrir a los policías responsables- cerró el espacio de la estación.

Cristina repasa los achaques cínicos de que radicaron “tarde” la denuncia por la desaparición el 5 de junio, como si eso la hiciera estar en el foco a ella y no a los policías que le llevaron falsas versiones, que amenazaron a su abogado, ex novia o a ella misma advirtiéndole que nada tenía que hacer buscando a su hijo aquel 18 de junio en la entrada de Buratovich.

“La denuncia no se hizo tarde, jamás te vas a imaginar como mamá que ellos le van a hacer algo malo a tu hijo. Si hubiéramos tenido la cabeza podrida como ellos nos hubiéramos dado cuenta y la hubiéramos hecho antes, somos gente de bien, no nos imaginamos que puedan ser tan atroces y malditos.”

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Cristina hoy será recibida por Alberto Fernández, a quien pedirá la renuncia de Sergio Berni. Ella dice que le toca escuchar a familiares de tantos pibes que aparecen “suicidados” en comisarías, que también desaparecen y cuyos casos se replican en el anonimato. El ministro de Seguridad justamente defiende contra viento y marea a la policía que, con mil y un pruebas en contra y la certeza de que son prácticas sistemáticas en esa fuerza las violacionesa los derechos humanos, cuenta con su apoyo (y el de la justicia, funcionarios, medios locales).

Berni nunca se entrevistó con la mamá de Facundo, sólo replicó pescado podrido para desviar la causa y amenazó al abogado de la familia por decir que su policía es responsable. Berni defiende la política de mano dura, racista y clasista que tenía como víctimas y foco a ese pibe que hoy es parte de nuestros reclamos.

Facundo Astudillo Castro estaba de nuestro lado de la trinchera y la lógica de las fuerzas represivas del estado que se creen impunes gracias a la política del ministro y los suyos piensa que pueden arrancar de la vida y desaparecer un joven laburante y pobre, oscureciendo su juventud y humanidad en la sombra de lo que conocemos como un “desaparecido”.

Pero, eso pasa si hay impunidad. Hoy Facundo nos inspira a pensar que vale la pena la lucha para quebrar el sistema que da cuerda a la máquina que desaparece y violenta a quienes, como no tienen nada que perder salvo sus cadenas son el peligro latente para los de arriba. Hasta la verdad y la justicia, por Facundo y por todos los pibes hasta que de una vez se entienda que Nunca Más es Nunca Más.

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