Seguramente de pocos artistas se habrá escrito y dicho tanto como de William Shakespeare. El arco es inmenso. Desde Borges que aseveraba que éste había “creado tantos o más personajes que Dios, hasta Trotsky, que imaginaba una sociedad socialista en la cual liberada del trabajo embrutecedor, la media del ser humano, sería la de hombres como el inglés. Marx renegaba por tener que leer “los fárragos de economía”, lo que le quitaba tiempo para deleitarse con Shakespeare, recordemos que en su juventud utilizó fragmentos de éste en sus Manuscritos tempranos cuando tuvo que referirse al dinero. O como dijo uno de sus contemporáneos, Ben Jonson: “Shakespeare no pertenece a una sola época sino a la eternidad”.

Shakespeare, del cual abundan las biografías (no todas ellas veraces) (1), ubican su nacimiento en la zona de Strarford upon Avon el 23 de abril de 1564, hijo de familia humilde (carnicero sería, entre otros, uno de los oficios del padre) habiendo fallecido el 3 de mayo de 1616 en el mismo lugar al cual había regresado luego de residir largo tiempo en Londres.

Vivió, actuó en teatro y compuso su obra durante el período isabelino y comienzo de la dinastía Estuardo, mientras se construía el naciente Imperio Británico. Sus obras carecen del llamado “color local” pues la mayoría de ellas, además de no estar ubicadas en su tierra natal, son realmente universales. Las pasiones y las miserias humanas, exacerbadas en una sociedad de clases (sea ésta la inglesa, la de la Grecia antigua o la de la Roma republicana) son expuestas como nunca en ese gran fresco que son sus clásicos más visitados. Como sus antecesores los griegos, la tragedia (el drama para ser más exactos) y la comedia recorren sus cientos de páginas y no dejan indiferente a nadie.

Primero con gran resquemor y luego teniendo la aceptación casi unánime, sus obras se representaron en el teatro The Globe, en donde hasta la actualidad (el mismo tuvo que ser remodelado pero conserva la estructura de aquél) se siguen ofreciendo a sala llena (2). Grandes actores y actrices del cine y la televisión inglesas fueron intérpretes de dicha obra.

Temáticas que estaban ocultas y eran fuertemente reprimidas en su tiempo tuvieron su lugar en el canon shakesperiano. El abuso de poder y el acoso sexual, la homosexualidad (3) y por supuesto la denuncia de matrimonios por conveniencia, en donde la mujer es brutalmente sometida, están expuestas con claridad. Como dice un estudioso y admirador de su obra:

A través de los personajes de sus dramas y a través de sus pensamientos de mayor calado y sus imágenes de mayor horizonte, Shakespeare se mueve revolucionariamente en pro no sólo de la misericordia sino de la justicia, es decir de la belleza ética. Recordemos de paso sólo que sus principales heroínas femeninas (Julieta, Ofelia, Cordelia, Desdémona, modelos de hermosura, pero también de nobleza y pureza, son sacrificadas por la mezquindad o la estupidez masculina.” (4)

El amanecer del mundo moderno y la transición del feudalismo al capitalismo se ven reflejados con humor no exento de ironía en sus obras mayores como El mercader de Venecia o Macbeth. Lo llano y coloquial, pero con suma belleza de su prosa, le crearon un público vasto: desde la burguesía acomodada a los trabajadores que lucharon para crear el cartismo, uno de los primeros partidos obreros de la historia, se contaron entre sus lectores/espectadores.

En “Medida por medida” Isabela nos brinda un consejo que conserva aún, en época de capitalismo y pandemia, plena vigencia cuando dice:

No confundáis la emoción que me turba con la ausencia de la razón. Sirva vuestra sabiduría para discernir la verdad de las tinieblas y la mentira de las apariencias de la verdad.”

Shakespeare entonces sigue siendo nuestro compañero y el mundo sería mucho más pobre y mediocre sin sus creaciones. Un autor ya citado concluía señalando:

Alguien podrá argüir que Shakespeare fue un pequeño burgués no libre del todo de prejuicios feudales. Poco importa. Ningún artista tiene clara conciencia de su profundidad, y como todos los grandes genios, Shakespeare llevaba en sí la añoranza del porvenir.” (4)

Un porvenir que seguirá contando y disfrutando con su obra y que será capaz de forjar hombres (además de artistas) de su estatura.

Notas

(1) La compuesta por Anthony Burgess es una de las más serias que existen, además escrita por una pluma brillante como la del autor de La naranja mecánica.

(2) El canal de cable Film and Arts todos los sábados emite una obra del bardo inglés, obviamente subtitulada.

(3) Existe hasta el día de hoy entre los estudiosos la “polémica” (irrelevante en verdad) en cuanto a que el destinatario de los Sonetos que Shakesperare compuso sería en verdad una mujer.

(4) Luis Franco: Esquilo y Shakespeare. Bs As, 1975.

(5) Luis Franco. Ob. Cit.

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