Declaración nacional del ¡Ya Basta!

Universidad: Poner de pie al movimiento estudiantil por presencialidad en condiciones seguras

Debates para el regreso a las clases presenciales en condiciones seguras.



Presencialidad clases Universidad

Luego de un 2020 de pandemia en donde la educación fue pasada de conjunto a la virtualidad, este comienzo de año arrancó marcado por el debate nacional sobre la vuelta a las aulas. La derecha encabezada por Cambiemos y Larreta levanta de manera hipócrita la bandera de la educación para imponer un discurso de ataque a los docentes que serían los culpables de todos los problemas del año pasado. El gobierno nacional también plantea la vuelta a la escolaridad primaria y secundaria sin protocolos claros y sin ninguna inversión real en el presupuesto para la educación, sin inversión en infraestructura, ni contratación de más personal, etc. Ninguna condición para una vuelta segura a la presencialidad que es lo que se necesita.

Sin embargo, hasta el momento no hay novedades sobre la vuelta a clases presenciales para las universidades. Por el contrario, desde los rectorados de distintas universidades de todo el país se viene planteando un discurso sobre el supuesto “éxito” de la educación virtual, ocultando todas las enormes problemáticas que sucedieron en el último año, y en muchos casos plantean que el primer cuatrimestre de 2021 continúe con esta modalidad. Todo con la complicidad de las direcciones estudiantiles que responden al gobierno nacional y a Cambiemos (como La Cámpora, Franja Morada, Patria Grande, etc) que no hicieron absolutamente nada, ni una sola movilización, en todo el año pasado para garantizar el acceso a la educación.

La catástrofe educativa de 2020

El año pasado se produjo un fracaso educativo a nivel internacional. Los gobiernos mandaron la educación a la virtualidad y se ahorraron recursos, al tiempo que en medio de una crisis mundial mandaron a uno de los sectores más activos y contestatarios de la sociedad a su casa: la juventud. Se trata de una evidente decisión política para evitarse las presiones del estudiantado en medio de esta crisis.

Esta decisión trajo consecuencias producto de una virtualidad improvisada y sin planes de apoyo para garantizarla: millones a lo largo y ancho del planeta fueron excluidos de la educación. Con números terribles el año pasado asistimos a una catástrofe educativa a nivel mundial. Las consecuencias a nivel pedagógico y académico están a la vista de todos en el nivel de deserción estudiantil, en la cantidad de compañeros y compañeras que están trabados en sus carreras.

Pero también la educación es un momento importantísimo de socialización de y la exclusión de la juventud de estos ámbitos tiene todo tipo de consecuencias. Es así que hablamos de una pandemia de salud mental en grandes porciones de la juventud universitaria. En Francia en las marchas docentes del último se organizaron importantes columnas de estudiantes reclamando por una gravísima problemática: cada vez hay más suicidios entre estudiantes universitarios.

Lo que se demostró el año pasado es que para los capitalistas que gobiernan el mundo, la juventud estudiantil es desechable y la educación no es importante.

Las universidades en Argentina

A pesar de las mentiras del gobierno y las gestiones universitarias sobre el éxito de la educación, la realidad es que el 2020 fue un año de un enorme fracaso educativo. Miles de estudiantes universitarios abandonaron o retrasaron sus estudios por no poder contar con las condiciones necesarias para la continuidad de las cursadas y exámenes mientras no se tomaba ni una sola medida del Ministerio de Educación y los rectorados para garantizarlas. Se impuso un retroceso en las condiciones laborales de docentes y trabajadores de las universidades, que se vieron obligados a adaptarse a la virtualidad y multiplicaron su trabajo. Hubo recortes generalizados en los contenidos académicos. En suma, las universidades fueron abandonadas y hoy la educación está en peligro.

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Las gestiones universitarias salen a festejar el “éxito” de la virtualidad para ocultar que no pusieron un solo peso en garantizar las condiciones de una vuelta segura a la presencialidad. No se invirtió en infraestructura, en aumentar la planta docente, en más bandas horarias para cursar, en becas, etc. Y como si fuera poco, hay un ocultamiento escandaloso sobre la situación educativa y los niveles de deserción que en los cursos de ingreso y primeros años han llegado a niveles catastróficos. Esto es evidente a los ojos de cualquier estudiante que se comunique con sus compañeres, pero el gobierno y las gestiones universitarias no han publicado ni una cifra.

Las limitaciones de la educación virtual dan cuenta de la acuciante necesidad que tienen miles de pibes y pibas de todo el país de retornar a las clases presenciales para no quedar definitivamente fuera de la educación universitaria. Esta situación es especialmente grave en lxs estudiantes de los primeros años, con menos recorrido en la educación superior y más dificultades para adaptarse. Si ya es difícil el paso a la universidad, se dificulta más aún en la virtualidad y quedando totalmente solos, por eso decimos que es necesario que los cursos de ingreso y primeros años vuelvan ya a las cursadas presenciales. Porque si bien la virtualidad puede ser un recurso en caso de emergencia sanitaria, en ningún caso puede reemplazar la presencialidad como lugar de encuentro de estudiantes, docentes y trabajadores de la educación. No se trata sólo de la conectividad necesaria (computadora e internet, como mínimo) sino que la educación es un proceso social, que implica también de todo un conjunto de condiciones que hacen a nuestra trayectoria educativa y que se pierden o dificultan con la virtualidad: contar con un espacio propio para estudiar, compartir ese espacio con nuestros/as compañeros/as y ayudarnos mutuamente en el estudio, tener momentos de intercambio y contacto directo con nuestros docentes, etc. así como también tener espacios de socialización entre la juventud y de organización estudiantil como asambleas para poder luchar colectivamente y defender nuestra educación.

Desde el ¡Ya Basta! creemos que es urgente que los primeros años y cursos de ingreso vuelvan ya a la presencialidad de forma segura. Estos compañeros son los que menos recorrido tienen en las carreras y vienen presentando la mayor cantidad de dificultades, tanto en el plano académico porque las clases y espacios de duda les resultan más complejas de manera virtual, como para la propia imposibilidad de recurrir a sus compañeros, o a otros estudiantes más avanzados para plantear sus inquietudes, sus preocupaciones y dudas. La socialización en los primeros años es fundamental tanto para adaptarse al ritmo de la universidad como para el recorrido en una vida más independiente y adulta.

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Pongamos de pie al movimiento estudiantil para evitar la destrucción de la universidad

Desde el ¡Ya Basta! creemos que utilizando todos los edificios, aumentando la planta docente y garantizando la triple banda horaria, es posible comenzar este retorno paulatino a la presencialidad, comenzando por los ingresos y los primeros dos años, manteniendo el distanciamiento social y los cuidados necesarios. Para lograr esto es necesario poner en pie al movimiento estudiantil para exigirle al gobierno un aumento presupuestario urgente para el retorno total de la presencialidad lo antes posible que contemple: un plan de infraestructura para refaccionar y ampliar los edificios y las aulas, de modo que sea posible mantener el distanciamiento social; multiplicar la planta docente para poder cursar en grupos más pequeños y en las tres bandas horarias; PC e internet gratuitos para estudiantes y docentes; elementos de seguridad e higiene; plan de vacunación ya para las y los trabajadores de la educación; y poner en pie comités de seguridad e higiene de estudiantes, docentes y no-docentes para controlar la aplicación de estas medidas.

Durante todo el 2020 el estudiantado fue dejado completamente de lado sin tomar parte de las decisiones mientras se nos impusieron las condiciones en las que cursar. Hemos visto a las conducciones de las federaciones y centros de estudiantes, que responden al gobierno nacional o a Cambiemos mantener nuestros organismos paralizados. Ellos se han dedicado como la burocracia sindical a contener los reclamos y festejar la virtualidad mientras miles quedaban afuera de la educación. Quieren vender la idea de que se podrían conseguir mejores condiciones de cursada sin luchar ni llevar adelante ninguna acción del movimiento estudiantil.

Desde el ¡Ya Basta! sostenemos que la juventud tiene que tener un rol activo ante la pandemia. Hemos impulsado el año pasado numerosas campañas solidarias aportando insumos a los trabajadores de la salud en los hospitales y colaborando con la entrega de alimentos en las escuelas, con la perspectiva de construir una salida desde abajo a la crisis. La juventud tiene que ser un actor, tanto frente a la pandemia y la situación del país como para decidir sobre nuestra educación.

Es momento de que el movimiento estudiantil se ponga de pie y que se escuche la voz de los estudiantes. Sin volver a ser un actor y recomponer al movimiento estudiantil no vamos a conquistar nada. Miles van a seguir quedando afuera de la universidad, y no vamos a retornar a la presencialidad por mucho tiempo, o lo haremos en pésimas condiciones sanitarias. Tenemos que impulsar asambleas y espacios de organización desde abajo para imponer nuestros reclamos y conquistar mayor presupuesto para una vuelta segura. Hay que exigir la vuelta a la presencialidad urgente, con todos los cuidados sanitarios, para los estudiantes de los cursos de ingresos, primer y segundo año.

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