Inés Zeta
Dirigente nacional y fundadora de Las Rojas, referente feminista del Nuevo MAS.

En Argentina, el aliento de los dinosaurios del Senado debe de haber hecho que muchos creyeran que este paro internacional de mujeres no iba a ser una cosa muy importante. Enorme debe de haber sido su sorpresa. Porque enorme fue la movilización.  Y porque, a pesar de todos los intentos por destruir la organización del movimiento feminista, el #8M demostró la vitalidad y el carácter masivo, independiente y de lucha que tiene el feminismo.

Por abajo se sentía que se estaba formando la marea. El fracasadísimo gobierno de Macri no controla ni el precio del dólar. 2019 es un año electoral. Y los que están arriba, los que son parte del poder, lo estén ejerciendo efectivamente ahora o no, se creen que los años electorales son todos iguales, que como entre ellos se organizan para que no vuele una hoja, y deciden acallar todo movimiento de lxs de abajo, con eso basta.

Se conjuraron así el gobierno más fracasado de la historia, con la “oposición” a su majestad (todas las variantes del peronismo, incluido el kirchnerismo), las cúpulas de las organizaciones sindicales con el papista Grabois que dice representar a les sin trabajo y a les que se la rebuscan como pueden, y todos bendecidos por los señores medios de comunicación.

Pero por abajo se estaba preparando; la movilización del Paro Internacional de Mujeres, Travestis, Trans, Lesbianas, Bisexuales y No Binaries se fue armando. Por abajo, entre las pibas y les pibes, con sus pancartas, sus carteles, el glitter que tanto les molesta a los enemigos de la libertad sexual.

Hubo un complot universal contra el 8M. El gobierno, obviamente, enemigo, dando aire a los dinosaurios y sus ataques para que niñas violadas sean torturadas, sino pueden obligarlas a ser madres, las obligan a pasar por cesáreas en lugar de garantizar el aborto no punible, como ya está en la ley.

Los medios invisibilizaron completamente que venía el 8 de marzo. Y los más reaccionarios se dedicaron todo el verano a machacar contra el derecho al aborto, como el famoso editorial de La Nación.

Las asambleas del 8M

Desde hace varios años las acciones masivas del movimiento feminista se organizan en asambleas. Hay gente que cree que las cosas ocurren de manera mágica. De golpe y sin que nadie haya hecho nada, aparece una movilización, aparece una fecha, un escenario, un sonido y puf: se materializa un acto.

Es claro que no hay nada sin las masas movilizadas, sin las masas de pibas y pibes que conformaron la marea verde el año pasado, que vienen a tomar la posta de las jóvenes y las mujeres de los barrios que salieron con el Ni Una Menos. Pero no es cierto que todo eso es solo espontáneo, que se organiza solo. Hay instancias muy importantes como son los Encuentros Nacionales de Mujeres, que todos los años reúnen miles y miles y que en 2019 se realizará en La Plata. Y como las asambleas en las que se preparan las acciones, los paros, las movilizaciones.

Siempre los debates son intensos, porque dentro de las asambleas actúan todas las corrientes que hay dentro del movimiento feminista, y eso implica arduas discusiones y el llegar a “consensos” que no siempre reflejan a las grandes mayorías, pero que son el resultado de los distintos equilibrios y de los acuerdos a los que se pueda llegar.

Como se trata de un movimiento masivo y para el poder incontrolable, este año, la asamblea estuvo bajo ataque. Las organizaciones que responden al kirchnerismo montaron una serie de provocaciones para intentar que la asamblea naufragara y con ello naufragara el 8M. Primero, montaron una amalgama. Sobre una cosa que es real, es decir la existencia en el movimiento de sectores de derecha que proclaman que el feminismo es sólo para las mujeres biológicamente nacidas como tales; no para travestis, trans y, mucho menos, que puedan participar los varones que quieran abrazar la causa. Pero este sector es una fracción pequeña del movimiento, al menos organizadamente. No son para nada la mayoría en la asamblea. Pero el kirchnerismo envalentonó a distintos sectores de compañeres trans y travestis, confundiendo todo e incluso haciendo campaña de que Las Rojas y otras organizaciones de izquierda somos transfóbicas. Fue un intento distractivo monumental, ¡Que se llevó tres semanas de discusiones! La unidad de la izquierda para batallar en conjunto terminó de despejar la maniobra.

¿Qué había atrás de esa cortina de humo? El kirchnerismo dentro del movimiento feminista tiene un gran problema: su gran jefa Cristina las ha llamado a bajar los pañuelos verdes. En nombre de ganar las elecciones para que se vaya Macri, en nombre de un gran frente anti Macri, Cristina plantea que hay que bajar el reclamo del aborto legal, unirse con los anti-derechos y ganar en octubre. Esta línea fue confirmada por Ofelia Fernández, de Patria Grande, quien dijo a comienzos de febrero, que sostener la lucha por el aborto este año “sería muy poco estratégico”.

Pero lo que no explican las kirchneristas, y por eso tuvieron que recurrir a toda clase de maniobras, es que cuando se baja el reclamo del aborto y se construyen listas electorales con los anti-derechos, lo que se hace es llegar a los cargos con gente comprometida a no aprobar el aborto. Aunque dos o tres lo sigan sosteniendo. Pero además, porque para los movimientos de lucha sale muy caro guardar los reclamos y desmovilizarse en pos de inciertas posibilidades de que un anti Macri llegue al gobierno. Que sea anti Macri no quiere decir que sea de los buenos. ¿O alguien cree que si el papista Grabois llega al gobierno, por más anti Macri que sea, va a dar el aborto legal?

De todas maneras, el movimiento por el aborto demostró que sigue muy vivo, el 8M fue otra vez una marea verde en las calles, y nadie va a lograr que las pibas y los pibes bajen e pañuelo.

Una vez superada la primera maniobra, vino la siguiente. Ahí hicieron su aparición estelar las de los sindicatos. Horas y horas duraban las sesiones de la asamblea, porque ellas se negaban a que sus organizaciones fueran sorteadas, tal como el resto de las organizaciones, en la columna para marchar. De hecho, rompieron todo, pusieron un punto de concentración distinto, marcharon por otra calle y ni siquiera pisaron la plaza. Más aún, intentaron extorsionar con el dinero del sonido para que el documento no criticara a las centrales sindicales por no haber llamado el paro. El sentimiento anti burocrático e independiente del movimiento y el rol de la izquierda garantizaron que el acto pudiera realizarse. Si no hubiera sido por organizaciones como Las Rojas y otras de la izquierda y por las compañeras independientes, hubieran triunfado los intentos por destruir la organización del 8M.

Llegó el 8M

Pero lo de la burocracia no fue la única amenaza a la realización del acto. A las 12 del mediodía había llegado el camión para armar el escenario en la Plaza de Mayo. La policía quiso impedir que se armara el escenario, aduciendo que no había un papel de permiso del gobierno de la Ciudad. Las compañeras que estaban allí de la organización se plantaron y además apelaron por los grupos de Whatsapp al movimiento. En un rato había 100 compañeras haciendo un cordón para que la policía no bajara el camión de la plaza. A medida que pasaban las horas y era claro que la movilización era enorme, el gobierno de Larreta tuvo que ceder el famoso “permiso”. Y así el escenario se comenzó a armar recién a las 16.20 de la tarde.

Contamos en detalle todos estos ataques, porque es la única manera de entender qué paso el 8M y cuál es su significado profundo. A veces, la manera de desarmar un movimiento es la represión. Pero estamos en Argentina, donde las reservas democráticas y de derechos humanos son muy fuertes. Un país donde la movilización es capaz de tirar abajo intentos como el 2×1 y donde sería terriblemente contraproducente reprimir a pibas y pibes que piden derecho a decidir. A veces el sistema utiliza otras tretas. Y todas las fuerzas del sistema se conjuraron para que el movimiento feminista fracasara el 8M. Para que la movilización, con más o menos gente, fuera una jornada intrascendente, de masas de personas deambulando por el centro sin eje, sin palabra y sin perspectiva. Simplemente una masa de gente llevando miles de carteles y reclamos. Una manera muy sencilla de desmoralizar al movimiento, confrontándolo con su propia incapacidad.

Y eso es lo que les salió muy mal. Todas las fuerzas del poder querían que el año político comenzara con las elecciones del domingo de la provincia de Neuquén. Eso es lo que les salió muy mal. No sólo porque la movilización fue gigantesca, se habla de más de 300 mil personas, y no solo porque fue nacional, tuvo presencia en todas partes del país. No sólo porque fueron miles y miles de pibas y pibes que con toda generosidad pelean para que no haya niña madres, para que haya derecho a decidir, para que las mujeres, tras y travestis no tengan que caer en la prostitución, para que se terminen el ajuste y los despidos. Porque además la movilización tuvo un contenido muy fuerte contra el gobierno reaccionario de Macri, en el MMLYQTP. Y un contenido muy antirepresivo, con el “Fuera, fuera Bullrich, fuera”. Sino porque además la maniobra de la burocracia quedó desvelada y el movimiento se reveló como lo que es: una gran fuerza antiburocrática. Y demostró que es digno heredero de aquel momento que dio origen al 8 de marzo como día internacional de la mujer trabajadora. A principios de siglo XX, cuando las mujeres trabajadoras luchaban junto a sus compañeros de clase por la jornada laboral de 8 hs, mujeres de fábricas textiles fueron quemadas dentro de las instalaciones de la fábrica, cuando realizaban una toma. ¡El movimiento feminista el 8M demostró que somos las nietas de las obreras que no pudieron quemar!

24 de marzo: Los pañuelos no se bajan

La próxima parada es la del 24 de marzo, cuando se cumplen 43 años del golpe militar. La juventud y el movimiento feminista tenemos que ser parte fundamental de esa movilización. Porque para frenar al gobierno y para derrotar el ajuste y los despidos, para que la misma CGT y CTAs que trataron de boicotear el 8M no puedan seguir dándole la espalda al conjunto del pueblo trabajador, a las mujeres y la juventud. Para que la CGT deje de tomar el té con el gobierno y salga a luchar. El movimiento feminista que dio muestras de lo que se puede hacer cuando se lucha de manera independiente tiene que estar presente el próximo 24 de marzo. Te invitamos a marchar con Las Rojas y el Nuevo MAS.

 

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