Redaccion
Equipo de redacción del portal IzquierdaWeb.

Con recursos humildes y una trayectoria apenas inicial, podemos decir que ya tenemos todo un recorrido del que estar orgullosos. Nuestro portal web de noticias tuvo momentos de alto impacto en las peleas dadas el último año.

Empecemos por lo obvio, al día siguiente de que el Senado le birlara un triunfo bien ganado al movimiento de mujeres, emprendimos la denuncia de la estafa de la democracia burguesa. La voluntad popular se había hecho sentir sin posibilidad alguna de dudas y el régimen político de los ricos se hizo cargo de frenarla. En vez de lanzar campañas fantasiosas que reemplacen la movilización en la calle con propaganda vacía (como la iniciativa de “referéndum” de alguna organización de izquierda), hicimos lo que había que hacer: aprovechar la ocasión para poner al desnudo el carácter amputado, falso, de la democracia de los ricos.

Inmediatamente después, la calle volvió a ganarse el centro de la escena con la rebelión educativa que se extendió por todo el país. Fuimos el primer medio de comunicación de Argentina en tomar nota de los crecientes síntomas de ascenso del movimiento estudiantil, adelantando la hipótesis de que era inminente un estallido de lucha a lo largo y ancho del país. Lo hicimos acompañando a la militancia de la juventud del Nuevo MAS, que hizo propia la pelea por la generalización de la rebelión estudiantil.

Fuimos testigos privilegiados del renacimiento de las tradiciones históricas de la unidad obrero estudiantil en nuestro país. Junto a la rebelión educativa salieron a la pelea algunos batallones clave del movimiento obrero: el Astillero Río Santiago, los trabajadores de Luz y Fuerza y Minetti de Córdoba, los mineros de Río Turbio. Fuimos el primer medio en hacer pública la noticia de la toma del Astillero, estuvimos presentes en la ocupación del ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires, hicimos público el escandaloso plan secreto del macrismo de desmantelamiento del astillero e intentamos hacer nuestro aporte denunciando las mentiras del gobierno contra los trabajadores. Junto a la militancia del Nuevo MAS, fuimos también el único medio con presencia militante en el “Carbonazo” de los Mineros de Río Turbio.

Aprovechamos la oportunidad de los acontecimientos para retomar las tradiciones de lucha del Mayo Francés y hacer una comparación con nuestra realidad de hoy.

A nivel internacional, denunciamos los peligros del ascenso de Bolsonaro al poder en Brasil, seguimos con entusiasmo la lucha de los chalecos amarillos en Francia (con artículos de una delegada de la asamblea nacional de los chalecos), trajimos a la Argentina la noticia de la rebelión en Honduras y Puerto Rico. Hicimos esto a través de nuestros corresponsales internacionales miembros de la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie, que ahora han tomado la iniciativa de preparar el lanzamiento de Izquierda Web en sus respectivos países. Ya está online Esquerda Web, nuestra sección brasilera.

Hemos aportado también a los debates para el relanzamiento del marxismo revolucionario en el siglo XXI a través de las elaboraciones de Socialismo o Barbarie.

Para no seguir extendiéndonos en la enumeración, cerramos con que este año fuimos el medio que siguió día a día la lucha de los obreros de Pilkington, de la toma de Minetti y de los obreros de Ecocarnes. Ahora, estamos siendo parte del impulso de la candidatura de Manuela Castañeira para superar el piso proscriptivo de las PASO y construir una alternativa política que se plantee el relanzamiento de la perspectiva socialista.

Pero un diario militante socialista revolucionario no busca solamente registrar la realidad tal cual es. La información es parte de la lucha política, de la lucha entre las clases. Quien diga lo contrario, quien hable de neutralidad periodística, esconde los intereses que defiende por vergüenza o mala fe. Al respecto de esto, podemos parafrasear a Trotsky cuando nos habla de los historiadores en su prólogo a su Historia de la Revolución Rusa:

“Uno de los historiadores reaccionarios, y, por tanto, más de moda en la Francia contemporánea, L. Madelein, que ha calumniado con palabras tan elegantes a la Gran Revolución, que vale tanto como decir a la progenitora de la nación francesa, afirma que «el historiador debe colocarse en lo alto de las murallas de la ciudad sitiada, abrazando con su mirada a sitiados y sitiadores»; es, según él, la única manera de conseguir una «justicia conmutativa». Sin embargo, los trabajos de este historiador demuestran que si él se subió a lo alto de las murallas que separan a los dos bandos, fue, pura y simplemente, para servir de espía a la reacción. Y menos mal que en este caso se trata de batallas pasadas, pues en épocas de revolución es un poco peligroso asomar la cabeza sobre las murallas. Claro está que, en los momentos peligrosos, estos sacerdotes de la «justicia conmutativa» suelen quedarse sentados en casa esperando a ver de qué parte se inclina la victoria.

El lector serio y dotado de espíritu crítico no necesita de esa solapada imparcialidad que le brinda la copa de la conciliación llena de posos de veneno reaccionario, sino de la metódica escrupulosidad que va a buscar en los hechos honradamente investigados, apoyo manifiesto para sus simpatías o antipatías disfrazadas, a la contrastación de sus nexos reales, al descubrimiento de las leyes por que se rigen. Ésta es la única objetividad histórica que cabe, y con ella basta, pues se halla contrastada y confirmada, no por las buenas intenciones del historiador de que él mismo responde, sino por las leyes que rigen el proceso histórico y que él se limita a revelar.”

El periodista es el historiador del presente, y tanto uno como otro son políticos en una sociedad desgarrada por intereses de clase opuestos. Quien se esconde detrás de la neutralidad busca defender más efectivamente los intereses de las clases dominantes.

No, Izquierda Web no busca esconder “sus ideas y propósitos”. Tratamos de ser parte de la tradición de los diarios y periódicos del socialismo revolucionario, una herramienta de las luchas de los oprimidos.

“Para llegar a ser un socialista, el obrero debe formarse una idea clara de la naturaleza económica y de la fisonomía social y política del terrateniente y del cura, del dignatario y del campesino, del estudiante y del desclasado, conocer sus lados fuertes y sus puntos flacos; saber orientarse entre los múltiples sofismas y frases en boga, con los que cada clase y cada sector social encubre sus apetitos egoístas y su verdadera ‘entraña’; saber distinguir qué instituciones y leyes reflejan tales o cuales intereses y cómo lo hacen. Mas esa ‘idea clara’ no se puede encontrar en ningún libro: pueden proporcionarla únicamente las escenas de la vida y las denuncias, mientras los hechos están recientes, de cuanto sucede alrededor nuestro en un momento dado; de lo que todos y cada uno hablan –o, por lo menos, cuchichean – a su manera; de lo que revelan determinados acontecimientos, cifras, sentencias judiciales…” (¿Qué hacer?, Lenin)

Junto a nuestro semanario Socialismo o Barbarie, queremos ser una herramienta de construcción de nuestro partido, el Nuevo MAS:

“El periódico no es sólo un propagandista colectivo y un agitador colectivo, sino también un organizador colectivo. En ese último sentido se le puede comparar con los andamios que se levantan alrededor de un edificio en construcción, que señalan sus contornos, facilitan las relaciones entre los distintos albañiles, les ayudan a distribuirse la tarea y a observar los resultados generales alcanzados por el trabajo organizado” (¿Por dónde empezar?, Lenin)

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