Cruces de opereta entre los de arriba

Tensión en el peronismo por el homenaje a Rucci

Mientras la juventud daba pelea en las calles el viernes pasado en una Jornada mundial contra el cambio climático, en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires previamente y en el Congreso de la Nación, en la Cámara de Diputados, ese día, al cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de José Ignacio Rucci, oficialistas y opositores se peleaban para ver quién rendía el mejor homenaje.

Ana Vázquez

Hubo una discreta ceremonia encabezado por Antonio Caló de la UOM, acompañado por otros dirigentes de otras actividades, como de la UOCRA y de Trabajadores de Obras Sanitarias, con sus familiares, en el cementerio de Chacarita, en la cual el único orador fue el dirigente metalúrgico.

Pero el polémico homenaje a José Ignacio Rucci fue el que se desarrolló finalmente en el ámbito del Congreso. El que fuera secretario general de la CGT, ícono de los dirigentes “super” de la burocracia sindical peronista de los 70, tuvo como defensores de primera línea a los más conspicuos personajes de la derecha vernácula de nuestro país.

Algunos dentro de las filas del PJ, como el dr Miguel Ángel Pichetto. Otros directamente del círculo político más consecuentemente reaccionario de Juntos por el Cambio. Fue tan derechoso el homenaje que en lo que pusieron énfasis fue en repudiar el asesinato de Rucci en manos de la organización guerrillera peronista Montoneros, calificándolo de crimen de lesa humanidad.

En una maratón de hipocresía, los negacionistas del genocidio en la Argentina, se convirtieron en los adalides de los trabajadores y defensores de sus vidas y derechos. “(…) Le siguió en el mismo tono Alberto Aseff, del PRO, y encargado de sumar peronistas opositores a Juntos por el Cambio junto al ex senador Miguel Pichetto. ‘Rucci fue un argentino un trabajador, un militante, un hombre leal y asesinado cruelmente por la violencia armada de Montoneros, un crimen impune al día de hoy’.” (LaPoliticaOnline, 25/9/20)

Pero no pudieron decir ni una, ni media palabra de reivindicación de la actuación de Rucci al frente del sindicato metalúrgico, de la CGT o aunque hubiera sido miembro de la asociación Caritas. Porque si hubiera sido así, seguro que no se hubiera destacado por su solidaridad con la clase de la cual emergió como sindicalista.

Lo decimos no para reivindicar el atentado en que perdió la vida (ya que lo consideramos un accionar no a favor de elevar el nivel de conciencia y combatividad de la clase obrera), sino para decir la verdad sobre lo que fue su existencia: una trayectoria entera de burócrata sindical al servicio del gran capital y la patronal de nuestro país. Enemigo acérrimo del ejercicio de la mínima democracia sindical entre los trabajadores, punta de lanza del plan de sumisión del movimiento obrero a las directivas del general Perón. Directivas que eran lo opuesto a lo que se reclamaba en las calles, en las asambleas obreras y estudiantiles que cruzaban de sur a norte nuestro país, en las incipientes coordinadoras.

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Con este currículum en su haber, conocido por todos y reivindicado por propios y ajenos en el recinto de los debates parlamentarios, a Máximo Kirchner no le quedó otra alternativa de despegarse de este homenaje tan reaccionario.

Y eligió a un dirigente cuya trayectoria fue lo opuesto al del homenajeado en la Cámara: Agustín Tosco. Evocó unas palabras de él, fuera de contexto, que no definen ni dan una pista de lo que realmente fue, en las que convoca a trabajar con firmeza y seguir adelante: «Nuestra experiencia nos ha enseñado que, sobre todas las cosas, debemos ser pacientes, perseverantes y decididos. A veces, pasan meses sin que nada aparente suceda. Pero si se trabaja con ejercicio de estas tres cualidades, la tarea siempre ha de fructificar, en una semana, en un mes, en un año. Nada debe desalentarnos. Nada debe dividirnos. Nada debe desesperarnos». (LaPoliticaOnline, 25/9/20)

Porque lo que no dijo es en función de qué objetivos hacía esta reflexión el dirigente clasista de Córdoba. Son las que encontró para reivindicar un dirigente obrero que fue lo opuesto al homenajeado Rucci, pero que no definen su trayectoria.

Hay que reconocerle al diputado Kirchner que cintura política tiene. Lo que no tiene es vergüenza de ponerse la camiseta de un referente de la lucha del movimiento obrero que es un ícono de lucha independiente, tenaz, sacrificada. Que desde febrero del año 74 fue perseguido y debió refugiarse de la represión del golpe militar fascista ocurrido en Córdoba conocido como “Navarrazo” y posteriormente en octubre del mismo año, ante la intervención del Sindicato de Luz y Fuerza, del que era secretario general. Los últimos días los pasó muy enfermo y sin posibilidades de atenderse debidamente porque estaba escondido para cuidar su vida, amenazada por la derecha peronista más rancia. A aquélla que pertenecía José Ignacio Rucci.

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No casualmente, en la marcha reaccionaria del 17A de este año atacaron un monumento a su memoria en la capital cordobesa. “El epicentro de la marcha, que incluyó caravanas de autos desde diferentes puntos de la ciudad, fue la intersección de la avenida Vélez Sársfield y Bv. San Juan, precisamente, donde se encuentra el monumento al referente obrero Agustín Tosco, uno de les protagonistas de la gesta del Cordobazo. El homenaje al dirigente gremial fue instalado por el Sindicato Luz y Fuerza Córdoba en noviembre de 2015, al cumplirse 40 años de su muerte.” (La tinta, 18/8/20)

Máximo Kirchner quiere limpiar los trapos sucios

Ya es un poco tarde para hacerlo. Vamos a recordarle que Rucci fue al dirigente que Alberto Fernández nombró y reivindicó su trayectoria (junto a Saúl Ubaldini) cuando recién asumió como presidente, en su primera reunión con las cúpulas sindicales.

Muy sagaz Máximo K, muy hipócrita para poder rememorar frases de un dirigente de los trabajadores que, más allá de sus debilidades políticas (que las tuvo), fue un faro que iluminó sin claudicaciones el avance de la lucha obrera. Lo opuesto a Rucci, que fue un bombero para frenarlas y liquidarlas, sobre todo si las encabezaban luchadores/as independientes y honestos. (*)

(*) Ver notas de SoB “José Ignacio Rucci. Un cabal representante de la burocracia sindical” N° 234 del 3/10/12 -“A 32 años de la   muerte de Agustín Tosco: un luchador antiburocrático y antipatronal” 29/11/07, ambas de Oscar Alba.

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