Subtes a la chatarra: 4 millones de euros tirados a la basura

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Por Ana Clío

Después meses de discusión interna, y a partir de denuncias surgidas en España por coches similares, la empresa estatal porteña Subterráneos Buenos Aires (SBASE) confirmó que las tres formaciones de la línea B compradas al Metro de Madrid contienen asbesto, un material cancerígeno. Tras la investigación afirmaron, muy sueltitos de cuerpo, que los coches afectados serán convertidos en chatarra. 4 millones de euros tirados a la basura.

La causa se originó en marzo de este año, gracias a una medida de fuerza de los metrodelegados en la que reclamaron por el estado de los trenes, a partir de la denuncia en medios de España de que habían encontrado asbesto en formaciones similares a los CAF 5000, lo que produjo la muerte de dos empleados ibéricos. En principio, SBASE negó que tuvieran ese material cancerígeno, pero finalmente, tras abrir una comisión de evaluación, debió reconocer que tres formaciones tienen asbesto, lo cual resulta sumamente peligroso sobre todo para los trabajadores de mantenimiento.

Desde la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (Agtsyp) remarcaron que nunca se debió haber efectivizado la compra, porque el uso y comercialización del asbesto es ilegal. También aseguraron que el manual de los coches ya advertía la presencia de amianto, pero que las autoridades lo eligieron desechar, y denunciaron que el material cancerígeno continúa en otras formaciones más viejas, como los Mitsubishi de la B y la C, y los General Electric de la E, sin embargo el gobierno lo negó. Igual que lo había hecho con los que ahora destinará a chatarra.

Recordemos que los CAF 5000, los cuales ya son catalogados como la peor compra de material rodante en la historia del subte, fueron adquiridos en forma directa en 2011 por el señor presidente Mauricio Macri cuando era jefe de Gobierno porteño. Pese a que estos vagones ya tenían 32 años de uso, que eran unidades de los años setenta que ya tenían problemas técnicos serios, sobre todo en los frenos  y que antes de llegar a la Argentina habían estado diez años sin funcionamiento, usados para probar explosivos, Macri como si fuera un entendido en la materia, en esos momentos, tildó a dicha adquisición como una “buena oportunidad”. Así las cosas, el Gobierno de la Ciudad adquirió estos coches que fueron diseñados para una línea de tráfico medio–bajo, con estaciones muy espaciadas (razón por la cual alcanzan una velocidad máxima de 110 kilómetros por hora), para ser utilizados en el híper-congestionado tráfico de la línea porteña que une Leandro N. Alem con Juan Manuel de Rosas, por debajo de la avenida Corrientes, que tiene una exigua distancia entre estaciones.

La compra fue criticada en un duro informe de la Auditoría porteña, donde se objeta la insuficiente fundamentación y la falta de análisis de la sustentatibilidad, precio y vida útil, ya que tuvieron que cambiar el tamaño de las estaciones, reformar la geometría de las mismas y cambiar su régimen de alimentación eléctrica, para luego darse cuenta que hay vagones contaminados. Así las cosas, esta compra implicó un extraordinario negocio para los contratistas del subte y millones de dólares desperdiciados.  Un ejemplo más de cuan atinado es el criterio del presidente de la República.

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