Se rompe el bipartidismo en El Salvador

Gana las elecciones presidenciales el ex alcalde del FMLN Nayib Bukele. Con este resultado se rompe el bipartidismo ARENA-FMLN que ha gobernado las últimas tres décadas tras el fin del conflicto armado que vivió el país durante los años ochenta.

Izquierda Web2
Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.


Por Johan Madriz

 

El domingo 4 de febrero se realizaron las elecciones presidenciales en El Salvador resultado electo Nayib Bukele del conservador Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA) con el 53.3% de la votación. La Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) queda en segundo lugar con el 31.7% y le sigue el oficialista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) con el 14.4%.

Con este resultado se rompe el bipartidismo ARENA-FMLN que ha gobernado las últimas tres décadas tras el fin del conflicto armado que vivió el país durante los años ochenta. De esta forma se continúa un fenómeno regional que desplaza a los partidos tradicionales del poder y coloca a “outsiders” al frente.

La victoria de GANA se da principalmente por el robo de votos al FMLN que en las anteriores elecciones presidenciales de 2014 logró el 48.9% y 50.11%, en primera y segunda ronda, y en menor medida de ARENA con el 38.9% y 49.89%, respectivamente.

El gran perdedor es el FMLN que sufre una derrota estrepitosa. El presidente Salvador Sánchez Cerén, fundador del partido, exguerrillero y maestro rural, termina su mandato con niveles bajísimos de apoyo. Asumió la presidencia prometiendo un cambio con visión social que se limitó a ayudas a las familias pobres con paquetes escolares, alimentos, subsidios al gas y agrícolas. Mientras tanto la descomposición social expresada en las maras y los millones de personas que migran del país se acrecientan.

Su partido, surgido tras los acuerdos de paz, termina su gestión como un simple administrador el Estado, adaptándose al aparato institucional que perpetúa las relaciones económicas y sociales que provocaron la guerra civil, sin realizar cambios sustantivos manteniendo al país en la pobreza, la corrupción y con altos niveles de violencia.

Mirá también:  Las movilizaciones en todo Brasil contra el neofascismo #Ele nao

El resultado de la elección es un voto castigo ante el hartazgo por las bajas condiciones de vida y el repudio a las elites que por años han usufructuado de la mano de sus negocios ilegales, en no pocos casos ligados al desvío de fondos públicos.

De ascendencia palestina y con 37 años Bukele se convierte en el presidente más joven de América Latina. Su carrera política se reduce a dos mandatos como alcalde, ambos electo por el FMLN, primero en la pequeña localidad de Nuevo Cuscatlán y luego de la capital San Salvador. En 2017, tras disputas internas fue expulsado del partido y se centra en la conformación de uno nuevo llamado Nuevas Ideas que no pudo concurrir a estas elecciones por no inscribirse a tiempo. Es así que minutos antes del cierre de las inscripciones se incorpora a GANA.

Es un empresario con estudios de derecho que se presenta como el “candidato del cambio” evitando ser encasillado en la derecha o la izquierda, esto a pesar de que la mayoría de su vida política (y la tradición familiar) está ligada al FMLN y ahora resultó electo por un partido que es una escisión de la coalición de derecha ARENA.

Apuntó su campaña a los “millennials” promoviéndose principalmente en redes sociales siendo muy extrañas sus participaciones públicas en debates, asambleas o mítines. Popularizó el lema “El dinero alcanza cuando nadie roba” centrando su discurso en contra de la corrupción con propuestas como la creación de una Comisión Internacional Contra la Impunidad, similar a las que funcionan en los países vecinos de Honduras y Guatemala.

Mirá también:  Para entender Brasil, hacia unas elecciones clave: habla Roberto Sáenz | Mirá los videos

Sin embargo, el partido con el que alcanza la presidencia está salpicado por conocidos casos de corrupción que se remontan hasta su fundador, el expresidente Antonio Saca, que fue condenado a 10 años de cárcel por lavado de fondos públicos durante su mandato. Asimismo, durante su gestión como alcalde capitalino se le señaló un supuesto pacto con las pandillas para bajar los índices de criminalidad a cambio de millonarios pagos.

Utiliza una retórica populista, dice lo que su público quiere oír apelando a los sentimientos en contra, los prejuicios y el descontento. Así, por ejemplo como alcalde promulgaba la idea de una capital inclusiva y de colocarse “del lado correcto de la historia” pero su postura como candidato presidencial giróradicalmente al posicionarse contra el matrimonio igualitario y el aborto en uno de los países con legislación más restrictiva en este tema.

Se vislumbra un estilo de gobierno, nada original, de posicionarse como “progre” discursivamente según los cálculos electorales. Posiciones que muy probablemente comiencen a girar hacia la derecha por su necesidad de negociar con la oposición ante su debilidad parlamentaria. De un total de 84 diputados su partido solo tiene 10, mientras tanto ARENA y sus aliados del Partido de Concertación Nacional y el Partido Democracia Cristiana suman 49, suficientes para la aprobación de leyes (se necesitan 43).

Es así que no hay que esperar ninguna mejora para la clase obrera y los sectores explotados, resulta un gobierno más que no cuestiona el modelo económico del país que alienta la descomposición social y que exporta a miles de personas que sostienen la economía con el envío de millones de dólares en remesas.

Print Friendly, PDF & Email

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre