Movimiento de Mujeres

Se aprobó en Estados Unidos una escandalosa ley anti-aborto

Lucía Zabala


Desde la asunción de Trump, distintos estados de los Estados Unidos han aprobado leyes anti-aborto, y muchos otros tienen proyectos similares esperando a ser tratados. El presidente yanqui es un declarado enemigo de las mujeres, y desde su llegada a la presidencia no ha hecho más que atacar sus conquistas cada vez que pudo. El movimiento de mujeres supo poner en pie una gran movilización para enfrentarlo el día que asumió la presidencia, así como en todos los 8M correspondientes. Creemos que hay que redoblar los esfuerzos en organización y movilización para defender este derecho en EE.UU., así como para conquistarlo en el resto del mundo, comenzando por el próximo 28 de Mayo acá en la Argentina, cuando se volverá a presentar el proyecto de ley en el congreso.  

Alabama y las “Heartbeat bills”

Esta semana la gota que rebalso el vaso fue la aprobación del proyecto de ley que prohíbe la interrupción voluntaria del embarazo en cualquier caso en el estado de Alabama, y condena con hasta 99 años de prisión o cadena perpetua a cualquier médico que practique un aborto. La única contemplación seria que la vida de la mujer corra peligro, descartándose de plano la violación como razón válida para acceder a la realización de un aborto. Así, Alabama se suma a los estados de Arkansas, Georgia, Kentucky, Mississippi, Missouri, Ohio, y Utah; quienes previamente han aprobado leyes restrictivas del aborto, popularmente denominadas “heartbeat bills”. Estas leyes declaran que sólo es posible interrumpir el embarazo cuando todavía no se escuchan latidos del corazón (heartbeat en inglés) en el embrión, algo que empezaría a ocurrir a las seis semanas de gestación, ¡cuando muchas mujeres todavía no saben que están embarazadas! Por otro lado, los médicos insisten en que ese pulso no debería calificarse como latido cardiaco, ya que todavía no está desarrollado el corazón… ni el cerebro, ni la medula espinal, ni los órganos internos. Otro caso sumamente escandaloso es el de Texas, que prepara un proyecto de ley que considere al aborto como homicidio, delito que está penado con la muerte en ese estado. Vale aclarar que todos estos estados son históricamente reaccionarios y racistas (la mayoría pertenecieron al esclavista bando Confederado en la guerra de secesión norteamericana), al mismo tiempo que pertenecen al famoso “cinturón bíblico” de los Estados Unidos, nombre que hace referencia a la fuerte influencia que tiene la Iglesia Protestante en todos ellos.  En términos concretos, estos estados cuentan con una mayoría republicana en sus respectivas legislaturas, partido al cual pertenece Trump.

Aún muchas de estas leyes no están en vigencia, ya que son contrarias al fallo de la suprema corte de 1973, en donde se despenalizó completamente el aborto. Pero cuando el presidente republicano llegó a la presidencia se encargó de nombrar jueces ideológicamente cercanos a él, logrando así una mayoría absoluta en la suprema corte de justicia. La estrategia de todos estos estados es que estas leyes pasen a instancias superiores, obligando a la suprema corte a rediscutir la legalidad o no de la interrupción del embarazo. Esto podría tener consecuencias terribles para las mujeres del país norteamericano, ya que hasta el momento son 28 los estados que se están planteando leyes similares a la de Alabama.  

El Aborto en EE.UU.

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El aborto es legal en Estados Unidos desde 1973, cuando el movimiento de mujeres yanqui logró arrancarle esta conquista a la suprema corte estadounidense. Esta no es una fecha casual, ya que es en las décadas del 60 y 70 cuando tiene lugar la denominada “segunda ola del feminismo”. Este movimiento supo poner los reclamos y derechos de las mujeres en primera plana, con conquistas históricas como el aborto legal; además de poner sobre la mesa la violencia de género, el abuso sexual, el reclamo por igualdad salarial respecto a los varones, entre muchas otras. Fue la generación que grito “lo personal es político”, denunciando que todo lo que sucede en el ámbito privado de las mujeres responde, en ultima instancia, a las relaciones patriarcales impuestas por las instituciones del Estado burgués y patriarcal. Fue a través de métodos históricos de lucha, como las huelgas y movilizaciones masivas, que lograron conquistar la mayoría de los derechos de los que aun hoy gozan todas las estadounidenses. Si este movimiento no logró ir más allá en sus conquistas, y nunca se planteó la superación de este sistema explotador y opresor, fue en parte por la falta de unión estratégica con el movimiento obrero y otros sectores oprimidos de la sociedad.

Pero bien sabemos que la lucha de clases es dinámica, que conquistar un derecho en un momento histórico dado no garantiza que permanezca ahí para siempre, así como también, por el contrario, no lograrlo en un momento específico no significa que se vuelva un objetivo imposible. Presenciamos un giro a la derecha a nivel internacional, giro que viene a llevarse puestos los derechos de las mujeres y los trabajadores. Pero para lograr eso, primero deberá enfrentarse a un movimiento de mujeres que viene plantándose a paso firme a lo largo y ancho del globo, constituyéndose como el elemento más dinámico y progresivo en la actual coyuntura. Si sólo un movimiento tal como el feminismo de la segunda ola pudo conquistar el aborto legal en Estados Unidos, debemos poner en pie otro similar que lo defienda de los ataques reaccionarios y misóginos de la derecha trumpista.   

De EE.UU a la Argentina

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La lucha por el derecho al aborto que llevamos a cabo las mujeres argentinas debería servir de ejemplo para las compañeras estadounidenses, así como ellas nos demostraron como enfrentar a Trump saliendo masivamente a las calles el día que asumió como presidente con la “women’s march”. Peo no solo nuestras pares yanquis deben retomar ese ejemplo, sino todo el movimiento de mujeres argentino también, para seguir dando la pelea por este derecho fundamental. A pesar del revés sufrido en senadores el año pasado, la fuerza de la marea verde está intacta (ya lo demostró en el 8M). Por más que las distintas variantes políticas burguesas (desde el macrismo hasta el kirchenrismo y el PJ, pasando por el frente Patria Grande a través de Ofelia Fernandez) intenten esconder el tema, o nos digan que no es estratégico plantearlo este año, las mujeres no podemos seguir esperando un minuto más. Ya vimos como la Iglesia y los sectores más reaccionarios de la sociedad salieron a la ofensiva luego de la negativa del Senado argentino, atacando todos los derechos que hemos conquistado en los últimos años en políticas de género. Ante esta ofensiva debemos organizarnos y volver a llenar las calles exigiendo aborto legal ya. El próximo 28 de Mayo, cuando se vuelva a presentar el proyecto de ley en el congreso, debemos ser cientos de miles exigiendo aborto legal, porque nuestros derechos no conocen de años electorales, porque las miles de mujeres que mueren por abortos clandestinos no saben de acuerdos con el FMI -mucho menos cuando este organismo al servicio del capital financiero internacional le pide al presidente Macri que elimine la jubilación para amas de casa, una medida ultra reaccionaria- ni de “pactos sociales”.

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