Brasil

    Río de Janeiro entre la lluvia y las milicias

    Martín Camacho

    Por Martín Camacho

    Las lluvias son características del clima tropical. De esta forma se espera cada año el mismo fenómeno, que además se está agravando por el cambio climático. Como dice la canción “Aguas de marzo” de Tom Jobin: “las lluvias traen algo más que agua”; es así que llegan en mayor volumen y si a eso sumamos la falta de políticas públicas, en una región tan accidentada geográficamente como lo es Río de Janeiro, terribles desastres pueden ocurrir.

    Recordemos otro fragmento de esta canción, “es madera, es piedra, es el fin del camino…” curiosamente la casa donde fue compuesta esta canción fue alcanzada por un desprendimiento en 2011. Más allá del dato de color, es aterradora la inacción de los gobiernos frente a los desastres inminentes, lo que hace que asistamos a tragedias en pueblos enteros más de una vez.

    Ya en febrero las inundaciones causaron la muerte de 4 personas. Y no se trata de un “accidente”, sino de un crimen cuyo responsable directo es el prefecto (alcalde) de la ciudad, Marcelo Crivella (PRB). La historia volvió a repetirse hace días, otra lluvia inundó gran parte de Río de Janeiro y más personas fueron víctimas de la falta de políticas para prevenir las consecuencias de las fuertes lluvias.

    La falta de políticas públicas e infraestructura se asocia con la falta de políticas de educación hacia la población. Educar a la población es fundamental cuando sabemos que los casos se repiten y que pueden tomarse medidas para prevenir acciones que terminan en tragedia. Pero los gobernantes de turno sólo están preocupados por el lucro de las grandes empresas y poco les importa la vida de las personas más pobres, que acaban siendo más afectadas por vivir en zonas de riesgo, como se vio en los diferentes morros de Río de Janeiro.

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    Ahogamiento y soterramiento son productos de la falta de previsión y del mal planeamiento de las políticas públicas de prevención. Pero cuando las lluvias son anunciadas con tanta antelación, como fue la ocurrida el 8 de abril, no accionar los medios de prevención de accidentes necesarios para evitar consecuencias en la ciudad es responsabilidad directa de las autoridades. Por eso, en el mes de febrero se propuso crear la CPI de las Inundaciones, y nuevamente fue hecho el pedido de impeachment de Crivella por parte de la bancada del PSOL.

    Un Estado paralelo: las milicias

    Como si no bastaran los problemas para la población de Río de Janeiro, las milicias controlan todos los espacios donde el Estado está ausente. O sea, en varias regiones periféricas, milicianos controlan servicios, actividades económicas y construcciones, explotando de forma violenta la poca renta que genera el trabajo de las personas.

    Ese fue el caso de Muzema, en la zona oeste de Río de Janeiro, donde dos predios construidos de forma totalmente irregular se derrumbaron, causando la muerte de varias personas. Por lo que se sabe, las construcciones tenían fallas estructurales y el municipio hizo varias advertencias, pero no detuvo la obra. A esas condiciones absurdas, se suman el enlodamiento del suelo con lluvias que duran cuatro días seguidos. Una combinación fatal que llevó al derrumbe de los predios con un saldo, hasta hoy, de la muerte de más de 20 personas entre niños y adultos.

    La apropiación de tierras y otros crímenes son parte del prontuario de las milicias, organizaciones criminales que el gobierno federal de turno apoya abiertamente y que sirven a los intereses de los políticos de varios partidos del régimen. Es por eso que el lugar donde ocurrió el derrumbe de los predios no se habla, nadie sabe nada y tampoco se hace responsable, pues la construcción ilegal de los predios era comandada por estas organizaciones criminales.

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    Entonces tenemos como causantes de los desastres en Río de Janeiro, por un lado a un gobierno totalmente corrupto y sin compromiso con el bienestar del pueblo en general y, por otro, facciones criminales que juegan con la vida de la población. O sea, los fenómenos naturales y su intensidad no pueden ser centralmente responzabilizados por los desastres ambientales en esa ciudad.

    Cuando el gobierno Crivella activamente deja de invertir en el control de las inundaciones se vuelve el principal responsable por las muertes ocurridas. Para comparar, en términos de gastos públicos con esa área de la ciudad, en 2014 fueron utilizados 379 millones de reales, en 2018 a penas 66 millones y, para 2019 ni un sólo centavo. Es un claro programa perverso y criminal el que está siendo llevado adelante en la “Ciudad Maravillosa”.

    Crivella es el responsable político por los verdaderos crímenes ambientales y tragedias que llevaron a la muerte a decenas de habitantes de Río de Janeiro. Hecho que sumado a otra serie de crímenes, hace que ese prefecto no tenga condiciones para continuar frente al municipio. Es necesario que se investigue de forma independiente el caso de Muzema y que los responsables sean castigados. Además de eso, es necesario que los afectados sean indemnizados inmediatamente de acuerdo a las terribles pérdidas humanas y materiales que sufrieron.

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