Estados Unidos se hizo rápidamente responsable de la acción terrorista en la capital iraquí contra el que era uno de los altos mandos del régimen iraní, así como de sus milicias actuantes en Iraq integradas a las fuerzas del gobierno formal. Soleimani era un militar y político altamente popular en la base social del gobierno de Irán, y el hecho de que se trate de uno de sus principales jefes militares hace de su asesinato (junto a otro alto mando y seis personas más muertas en el bombardeo) se trate de una evidente provocación terrorista de la Casa Blanca.


Más allá de que el régimen iraní es ultra reaccionario capitalista, la acción de terrorismo de estado de Trump debe ser ampliamente repudiada: se trata de una advertencia y una amenaza abierta a todos aquellos que se opongan a los intereses yanquis en todos los costados del globo. Intenta ser un mensaje de dominación incuestionable y amedrentamiento, dice que pueden asesinar a voluntad en caso que así lo desee.

El asesinato de Soleimani es en particular una amenaza y una provocación contra Irán, un país que tiene un fuerte margen de independencia respecto al imperialismo norteamericano. Siendo así, y a pesar de su régimen teocrático reaccionario capitalista, lo defendemos frente Trump.

Leamos lo que dice el presidente yanqui en el que ha sido siempre su voz oficial, twitter: “Soleimani ha asesinado o herido gravemente a miles de americanos durante un extendido período de tiempo, y estaba complotando para matar muchos más… pero fue atrapado! Fue directa e indirectamente responsable por la muerte de millones, incluyendo un importante número reciente”.


Y en un tono más provocador y belicista: “Irán nunca ganó una guerra, pero nunca perdió una negociación” en lo que parece una invitación a la pelear con las armas en las manos.

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Las afirmaciones de Trump sobre Soleimani como si de un individuo peligroso se tratara y nada más son poco menos que increíbles: el asesinato de un alto mando de un estado y su criminalización a posteriori son un mensaje directo y una criminalización de ese mismo estado. Las declaraciones de Trump son un llamado a tratar como criminal a Irán mismo.

Pero la acción misma de asesinar al alto mando iraní rompe el equilibrio relativo logrado en Iraq entre ambos países, involucrados en ambos en su pacificación y normalización pero con fuertes tensiones entre sí por los intereses sobre el conjunto de la región. Sin ir tan lejos, Soleimani era el jefe de las milicias que garantizaban la estabilidad del gobierno de Bagdad junto a los grupos paramilitares vinculados a Estados Unidos.


El ataque de Estados Unidos es sumamente reaccionario en todo sentido: se trata también de una advertencia y una amenaza latente contra las masas de Medio Oriente. En la región se vienen desarrollando fuertes rebeliones populares y en el propio Iraq un inicio de rebeldía surgido desde abajo. La acción de Estados Unidos puede implicar reemplazar la incipiente acción de masas en la zona (como en Iraq) para que el protagonismo en Medio Oriente lo vuelva a tener el Imperialismo y los aparatos de estado con sus guerras, catástrofes y masacres. Un anticipo fue Siria: la rebelión desde abajo dio lugar a la militarización del país y su división en zonas controladas por el imperialismo, las tropas del gobierno o los grupos fundamentalistas. Las masas pasaron de protagonistas de su historia en víctimas de una inmensa catástrofe.


El desarrollo de las cosas parece también dar indicios de roces dentro del régimen yanqui: Trump habría tomado la decisión de la acción terrorista de anoche sin pasar por el Congreso. En un modo de actuar poco frecuente dentro de la “democracia” imperialista, el presidente de Estados Unidos intenta gobernar de un modo “bonapartista”, tomando en sus manos un poder de decisión que se supone no debería tener.

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Repudiamos el terrorismo de estado internacional de Estados Unidos. Defendemos el derecho del estado iraní a ser independiente del imperialismo yanqui, aún sin darle apoyo político alguno al gobierno de los ayatollah.

Nos solidarizamos con las masas populares de Medio Oriente que luchan por tomar en sus manos su propio destino contra el imperialismo y los gobiernos de la región, que buscan apartarlas de la historia imponiendo su propia dominación. En las rebeliones es que está la salida a la interminable ola de guerras, invasiones imperialistas, guerras civiles, masacres y catástrofes inenarrables que desangran la región hace años y años.

 

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