Se presentó el anteproyecto

¿Qué cambia (o qué no cambia) la reforma del sistema de salud?

La publicación del borrador del anteproyecto de reforma del sistema de salud hasta el momento no provocó ni rechazos ni algarabía en propios ni extraños. Acá analizamos lo que trascendió del anteproyecto.

Ana Vázquez
Redacción Semanario Socialismo o Barbarie.


Porque, en definitiva, pone blanco sobre negro la cuestión que era preocupación fundamental de dueños de empresas médicas y de sindicatos: sus intereses no van a ser afectados. Si la bola de la ruleta sigue rodando… los cambios cosméticos no afectan sus bolsillos. Ni menos que menos mejoran la atención de nuestra salud y las condiciones laborales de quienes trabajan en el sector.

Se titula: “Ejes centrales para un programa de salud 2020-2024” (Infogremiales, 19/1/21). Lo primero que llama la atención es que no menciona a la pandemia, como si no siguiera siendo un drama cotidiano. Un sistema nacional de salud único en todo el territorio del país es uno de los ítems centrales. De ese sistema nacional se deduce uno integrado, donde la misma autoridad que tiene injerencia en el Ministerio de Salud la tenga en ANMAT, PAMI o la Superintendencia de Servicios de Salud. Un comando unificado.

Entre otras propuestas, incluye que las prestaciones realizadas por organismos estatales en el área Salud sean cobradas automáticamente a las prepagas y a las obras sociales: “Poner en marcha el sistema de recupero de las prestaciones realizadas por entes estatales a subsectores de obras sociales y de medicina prepaga” e ir a “un sistema de cobro automático de lo facturado desde la misma recaudación AFIP o en su defecto desde la SSS de todas las prestaciones”. (Íd)

Se unifica la caja, el negocio no se toca. Las prepagas se financian con las cuotas de los afiliados de acuerdo al plan elegido, a mayor prestación médica, mayor cuota. Con esos fondos, estas empresas hacen de intermediarias ante entidades y/o profesionales que prestan los servicios, algunas poseen ellas mismas las clínicas y el personal médico. Son intermediarias y pueden ser prestadoras también. Todo es cash. “Menem lo hizo”… y nadie lo deshizo…

El punto que se refiere directamente a los trabajadores de la Salud plantea una negociación salarial única a nivel nacional para el personal de salud. Este ítem puede provocar una auténtica expectativa de mejora económica y de condiciones de trabajo.

Pero expresado así, sin números ni básicos, es puro humo. Sin montos ni especificidades claras, este punto crucial puede ser un avance en las condiciones salariales si equipara para arriba o lo contrario, si equipara con los salarios más bajos que existen en varias provincias argentinas. Como experimentados funcionarios peronistas, los redactores del proyecto probablemente equiparen por el salario medio a nivel nacional y nos lo vendan como una “actualización” salarial.

El cuidado de los niños, los adultos mayores, las madres, la ejecución de programas de protección de los derechos de las mujeres y la implementación de la IVE, son parte de la retórica del documento. También figura la conformación de comités de seguridad e higiene y la formación de 100.000 enfermeros.

La “integración”, así como está planteada, es la integración de un comando único, dejando a los empresarios de la salud el terreno libre para seguir con sus negocios. Y al servicio de salud público en las mismas condiciones. Porque pareciera que el gobierno no se ha enterado que con la reinauguración del Sanatorio Antártida y la conclusión de las obras y la puesta en marcha de algunos hospitales del Gran Buenos Aires, no están cubiertas las necesidades sanitarias. Sin mencionar el colapso en algunas provincias y localidades del interior.

La nacionalización del sistema de salud necesaria es la centralización de los recursos en manos del Estado, para invertir en infraestructura, equipamiento, salarios. No una centralización de la miseria para nosotros y que los empresarios sigan amasando fortunas. Para que haya una verdadera inversión hay que afectar sus negocios, para que éstos se transformen en dinero para infraestructura para los hospitales, salarios de trabajadores y demás necesidades imperiosas.

La ausencia del cómo y con qué hacen de este anteproyecto “uno más” para “integrar el sistema de salud” sin afectar las ganancias fabulosas de los que lucran con el negocio de la misma. Ganancias que se basan en una parte importante en la explotación del trabajo precarizado de  trabajadores/as de las obras sociales. Los casos más escandalosos son los que atienden justamente a los más vulnerables: el PAMI, que es la obra social con mayor cantidad de afiliados, es un ícono lamentable de este tipo de contrataciones. Allí el personal que cubre la atención de personas con discapacidad, con enfermedades crónicas, en su gran mayoría no son personal con estabilidad sino que dependen de empresas de contrataciones que pagan salarios mínimos y no tienen acceso a ninguno de los “beneficios” como aguinaldo, vacaciones. ¿Lo de la paritaria única significa que van a ser efectivizados y dejarán de ser descartables? Si es así, enhorabuena.

Sin poner a los trabajadores de la salud en las condiciones necesarias de trabajo, no hay mejor atención de la salud que valga.

La lucha es por un programa integral para beneficio del conjunto de la población trabajadora. Impulsemos nuestro programa desde los lugares de trabajo, con la organización desde abajo y la lucha inquebrantable, vacunada contra todos los “versos”, avanzaremos en nuestras demandas y la conquista o “reconquista” de nuestros derechos.

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