Claudio Testa
Histórico dirigente de la izquierda en Argentina. Pensador y dirigente de la Corriente Socialismo o Barbarie. Autor del libro "Palestina: 60 años de limpieza étnica".


El 23 de junio de 2016 se realizaba en el Reino Unido un referéndum. Se votaba por la salida o permanencia de ese Estado en la Unión Europea. Inicialmente, la mayoría de los pronósticos daban como más probable que la mayoría de los votantes británicos ratificaría la continuidad de su membresía.

Pero, como sucedería luego en otras votaciones importantes de diversos países, los resultados finales dieron la sorpresa de una mayoría que, por el contrario, optaba por la salida (exit) de la UE… algo que parecía inconcebible al principio.

Este fiasco de las encuestas, se repetiría luego en otras votaciones a lo largo del planeta (como por ejemplo, cuando la elección del extravagante Trump como presidente de EEUU). De una manera peculiar, estos hechos reflejan los desfasajes entre las ideologías supuestamente indiscutibles y los pensamientos y sentimientos más profundos. Estos se cocinan en las entrañas de amplios sectores populares, en medio de una larga crisis donde hoy se está peor que ayer… y mañana se estará peor que hoy.

En el caso del Brexit, una poderosa palanca fue la de atribuir el deterioro el nivel de vida y de ingresos de los trabajadores británicos, a la competencia “desleal” de la emigración proveniente de la Unión Europea.

Así, en el Reino Unido, el fantasma del “tornero polaco”, que invadía el país desde la UE, y que trabajando por monedas dejaba sin empleo a los británicos, fue uno de los tantos fetiches usados para disimular las responsabilidades de la patronal nativa y sus gobiernos.

 

Tres largos años de regateo

Desde junio de 2016 han transcurrido tres largos años de negociaciones y, también, de cambios políticos en el Reino Unido más o menos profundos.

En este curso el sistema británico de partidos se ha reconfigurado relativamente, con contradicciones y diversas tendencias, pero con un giro global hacia la derecha.

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El Brexit (y sus negociaciones con la Unión Europea) se ha convertido en el eje de la política británica. La opción de “Leave or  Remain” (Irse o Quedarse en la UE) “que era un tema secundario para la mayoría de la gente cuando se hizo el referéndum en 2016, se ha convertido en las bases de las identidades políticas”. Así, un sociólogo británico advierte que “hoy los votantes declaran con mucha más facilidad y claridad su identidad en relación al Brexit que su identificación con algún partido.”[John Curtice, citado por Alex Callinicos “Riders of the Storm”, International Socialism Nº 164, October 2019]

Es que, además, la grieta que divide a la gente en cuanto a “Irse” o “Quedarse” cruza al interior de la mayoría de los principales partidos. Se podría que casi el único partido cuyos miembros han tenido opinión unánime desde el inicio, ha sido el Brexit Party, que en las elecciones al Parlamento Europeo de mayo de este año obtuvo el 30,74% de los votos.

En el resto de los partidos, no ha habido plena unanimidad, aunque haya primado tal o cual opinión… en el caso de los Tories, por el Brexit “duro”, en especial al tomar el mando Boris Johnson, tras el fracaso de Theresa May.

Por su parte, el Labour Party (Partido Laborista), bajo la conducción de Jeremy Corbyn postula un “Brexit” que está muy lejos de una verdadera y gran ruptura, como la que propician Boris Johnson la mayoría de los conservadores. Y además, otros dirigentes laboristas van aún más allá que Corbyn en mantener los lazos con la Unión Europea.

 

Prórroga del Brexit

En este complicado contexto, ha sido imposible para ambas partes, el Reino Unido y la Unión Europea llegar a un acuerdo total, aunque el bosquejado en las últimas negociaciones represente un avance en relación al negociado por Theresa May que fue rechazado.

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Así, la perspectiva fue una ruptura sin acuerdo alguno… algo que se ha usado  como chantaje mutuo, especialmente por Boris Johnson… pero que en verdad no le conviene a ninguna de las partes.

La “solución”… momentánea… ha sido la prórroga de los plazos de las negociaciones del Brexit. Con anterioridad ambas partes juraban y rejuraban que no concederían un solo día más para llegar a un acuerdo… Pero era evidentemente un chantaje mutuo… que además se usaba para silenciar, en ambas bandos, a quienes criticaban lo ya acordado y exigían extender las discusiones para cambiarlo…

Pero un “Brexit sin acuerdo” no le conviene, en principio, a ninguna de las partes. En ese contexto, la Unión Europea se declaró dispuesta a una prórroga del Brexit. La UE le dio, entonces, a Londres un plazo suplementario de tres meses (o sea, hasta el 31 de enero de 2020).

Mientras tanto, en el Reino Unido, habrá una batalla electoral, cuyo resultado tendrá también una importancia indiscutible. El parlamento aprobó hacer elecciones generales anticipadas el 12 de diciembre. Este nuevo parlamento será el encargado de aprobar, rechazar o modificar la propuesta de acuerdo que se deberá presentar a la Unión Europea.

En otras palabras, antes del 31 de enero próximo, se verá si se produce el “big bang” Unión Europea-Reino Unido… si las cosas se encaminan a un acuerdo global.

En relación a eso hay que agregar que esto depende no sólo del acuerdo entre Londres y Bruselas. Hay otro factor explosivo, que veremos en próximos artículos. Se trata de la dura oposición en Irlanda del Norte (Ulster) y en Escocia a las negociaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido, tal como se están encaminando.

Ese puede ser otro big-bang, que lleve a graves rupturas.

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