Presupuesto 2019 | Trabajadores y jubilados pagarán más impuesto a las ganancias



Por Fernando Klaus

Una de las opciones del gobierno para ir más allá con el ajuste es completar la reforma impositiva de fin de año pasado. Solo para recordar algunos hechos, fueron dos las que el Gobierno quería aprobar, la laboral y la tributaria. La primera no llegó ni a tratarse y la segunda fue votada de forma inacabada y con un alto costo político. El gran repudio social y las jornadas del 14 y 18 de diciembre fueron los estandartes principales contra la ofensiva macrista.

Aún así el Gobierno aprovecha cada día de oxígeno para contraatacar. En este caso de cara al Presupuesto de hambre que quiere impulsar con el acuerdo de los gobernadores peronistas una de las variantes es la eliminación de exenciones tributarias. Esto aplicaría principalmente sobre el Impuesto a las Ganancias. Parece que lo que le quitan a los trabajadores es poco y necesitan más para que el Sillón de Rivadavia no termine siendo arrojado por una ventana desde la Casa Rosada. La exención afectaría a viáticos, movilidad, a distintos beneficios sociales y supondría una modificación a la baja de los convenios colectivos de trabajo. Básicamente se extendería a todos los componentes del sueldo, incluso a las sumas que no son remunerativas. Solo para poner un ejemplo, todo lo relacionado al  concepto de vivienda va a ser alcanzado por Ganancias independientemente del patrón que lo otorgue y aun no siendo parte de los aportes y contribuciones a la seguridad social. Todas cuestiones que fueron tanteadas por Macri en aras de tratar la reforma laboral y que no le dio la espalda política para incluir en la impositiva. Los principales perjudicados serían trabajadores en estado de dependencia y jubilados. La apuesta es derogar toda ley de carácter inferior (por ejemplo provinciales, que por lógica judicial pierde en la competencia contra la nacional) en la cual esté incluida una exención, de manera de que mayores sectores de trabajadores “ingresen” al Impuesto. Por supuesto no hablemos de que los jueces comiencen a pagarlo, sino de que la clase trabajadora sea la única receptora del plan ajustador.

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Macri necesita demostrarle al FMI y a los mercados que está en plena capacidad de llevar adelante lo que se le pidió como buen perro faldero. El fantasma del default se acerca y la aprobación del presupuesto va a depender solamente de asestarle una derrota a la clase obrera. Una, que si bien atomizada, se viene levantando a la luz del faro de los astilleros de Río Santiago o los mineros de Río Turbio y en un claro avance de unidad obrero estudiantil entre todos los sectores en lucha y los estudiantes.

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