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Córdoba es la provincia donde el futuro presidente de Argentina, Alberto Fernández, sacó el porcentaje de votos más bajo de todo el país: no llegó al 30 por ciento. También es el único distrito donde ayer el presidente Mauricio Macri superó el 60 por ciento y duplicó en votos a su vencedor. No es la única provincia que ayer le dio la espalda al Frente de Todos, pero no hay otro resultado provincial que se oponga con más contundencia al voto del resto de los argentinos…”. Virginia Guevara La Voz del Interior 28/10/2019

 

En las pasadas elecciones del 27 de octubre, Macri ganó en la provincia con una amplia ventaja: un 61% contra menos del 30% de Alberto Fernández.

Es imposible explicar estos resultados en Córdoba si no partimos de que estas elecciones fueron casi un ballotage,  que llevaron la definición del voto a un contexto polarizado entre Macri y Fernández y donde pesaron no sólo los elementos económicos, sino también los ideológicos.

Es así que Macri sumó más de 2.700.000 votos a nivel nacional y en Córdoba más de 370.000 respecto de las PASO. Salió a disputar la calle con un discurso eminentemente reaccionario e ideológico que permitió cerrar las filas de la clase media y arrastrar con ella a una franja de trabajadores y popular: opuso el trabajo a los planes sociales, habló de la corrupción K, el futuro por venir luego del sacrificio realizado, que entramos al mundo, etc., etc.

Córdoba tuvo en todo este último periodo un voto muy conservador, cosa que es un reflejo distorsionado de la lucha de clases.

La provincia es parte de una elección que se verificó en las regiones que abarcan la pampa húmeda: Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y el interior de la provincia de Buenos Aires votaron por el macrismo. Son provincias en las que, si bien hay complejos industriales muy grandes, impera la producción agrícola-ganadera y sojera, con una amplia clase media y sectores populares que dependen de ella directa o indirectamente. La burguesía agraria es la clase dominante e ideológicamente dirigente de la zona.

Los grandes acontecimientos de la lucha de clases de las últimas décadas –las que llegaron a torcer el curso general de las cosas- tuvieron en Córdoba un peso relativo menor a otras provincias. Así fue con el Argentinazo, lo mismo sucedió con las Jornadas del 14 y 18 de diciembre de 2017. Se han realizado inmensas marchas democráticas por el 24 de Marzo, contra la violencia de género y de la marea verde, contra el 2×1, en defensa de la educación pública, por la defensa del bosque nativo, etc, pero nada del peso de las jornadas de lucha que cambiaron la situación general del país.

Muy distinto fue con el conflicto entre el gobierno K y los patrones agrarios en 2008. Ese acontecimiento fue inmenso en Córdoba y determinó la conciencia de amplios sectores a lo largo de los años siguientes. La clase media adquiere un peso social muy grande, toma una posición reaccionaria homogénea en defensa de los patrones rurales. De ese giro reaccionario nunca volvió, con la excepción de una minoría progresista. A partir de entonces, su influencia sobre otros sectores sociales es muy profunda y ante crisis de alternativas arrastra detrás de sí a otros sectores populares y de trabajadores –que no tienen una experiencia reciente de lucha en la que se hayan constituido en sujeto político independiente-.

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Los años de estabilidad y relativo crecimiento económico post 2001 fueron capitalizados en casi todo el país por los K, pero no en Córdoba. Con el peso específico propio de estar a la cabeza de la segunda provincia del país, De la Sota y Schiaretti supieron aprovechar la situación para hacer que las amplias masas identifiquen los años de prosperidad con ellos mismos y su gestión.

Esos años fueron de confrontación creciente entre el gobierno provincial y nacional: el recorte de la coparticipación federal durante el gobierno de Cristina (aunque ahora Macri le adeuda al gobierno provincial 11.000 millones de pesos), la no cobertura de la Caja de Jubilaciones Provincial, etc. Así se desarrolló el relato del “cordobesismo”: una hegemonía política provincial del PJ enfrentado al gobierno nacional “porteño”. El relativo crecimiento económico no sólo no está identificado en la cabeza de amplias masas con la gestión de los K sino que se los ve como su traba permanente.

La crisis de la huelga policial de 2013 fue la “frutilla del postre”: el kirchnerismo no ayudó a reforzar el aparato represivo en crisis y abroqueló a las clases medias en su contra con más fervor que antes, si era posible.

Así, Schiaretti terminó encarnando un proyecto político netamente conservador y neoliberal que se decidió por una alianza estratégica con Macri.

 

A pesar de la desocupación y la pobreza

Córdoba, producto de la crisis económica, encabeza los alarmantes índices sociales nacionales con una alta desocupación que, al estar el complejo automotriz prácticamente paralizado, alcanza el 13,2%  e índices de pobreza del 36,6 %.

Y, sin embargo, fue el circuito electoral donde el porcentaje de votos de Macri fue el más abultado y donde más diferencia sacó sobre Fernández. Y en la ciudad de Córdoba: ¡66,32%  a 24,38%!

En la cuna del Cordobazo ¿qué pasó? Es la pregunta que todo el mundo se hace.

Fue una elección totalmente corrida a la derecha en una ciudad de contrastes sociales muy grandes. Es capital de provincia: tiene una fuerte clase media, cientos de dependencias provinciales, federales, de la justicia, del aparato provincial y municipal; y también altos bolsones de pobreza y una clase obrera desmembrada por la crisis de la industria automotriz, por la alta desocupación.

Hubo una ausencia total de campaña por parte de los dirigentes del Frente de Todos, de los dirigentes sindicales de la CGTs, CTAs, del kirchnerismo local y sus socios. A pesar de las confrontaciones con el gobierno provincial, el kirchnerismo local lleva años y años intentando congraciarse con el PJ, como logró hacer con la mayoría de los gobiernos peronistas ultra reaccionarios del resto del país. Que Carro se haya bajado de las elecciones provinciales a favor de Schiaretti, que Scotto haya renunciado a su banca sin explicación alguna y tantas concesiones más, sólo lograron dejar a su base social huérfana de organización propia.

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En la campaña, las visitas de Fernández y de Massa fueron para hablar con los empresarios y los burócratas sindicales de la provincia. Su plan luego de las PASO fue hacer la plancha y no disputar ni proponer nada de cara a los trabajadores. Así, su falta de iniciativas devino en la cobardía política total. Sus candidatos en la provincia ni siquiera salieron a disputar en medio de la alta polarización, su plan fue no hacer olas.

El PJ cordobés, que ganó la gobernación con el 55% de los votos y también el municipio Capital ante un Cambiemos dividido, jugó claramente a favor de Macri. Sólo presentó boleta a diputados. Todo el aparato del PJ se posicionó prescindente ante la ofensiva reaccionaria del macrismo, diciendo que no importaba qué presidente se votara.

 

La polarización, una aspiradora de votos

La alta polarización permitió que Macri sumara 371.000 votos más que en las PASO  por la mayor concurrencia y por los votos  que perdieron Lavagna, Espert y Centurión. Si bien Fernández tuvo un crecimiento modesto de 22.000 votos, lo coloca sin embargo en el mejor resultado del “kirchnerismo” o pos kirchnerismo en mucho tiempo. Schiaretti pagó caro su ayuda a Macri: perdió 30.000 votos y un diputado de los dos que puso en juego, sacando sólo el 16, 95% de los votos.

Como vemos, no sirven de nada las explicaciones simples como “Córdoba es conservadora”. En su momento fue también la cuna del clasismo.

Tenemos una sumatoria de factores que explican lo que sucede: Una clase media reaccionaria unificada por el conflicto campestre del 2008 frente a una clase obrera fragmentada, un gobierno provincial fuerte que capitalizó para sí mismo los años de crecimiento, su confrontación permanente con el gobierno K en ese marco de fuerza mientras elegía aliarse con Macri, las sistemáticas capitulaciones del kirchnerismo para ganarse los favores del PJ provincial.

 

La elección de la izquierda

Párrafo aparte merece la campaña del FIT-U: la “izquierda unificada” que a la hora de hacer campaña sale con su consigna propia sólo tratando de posicionar sus candidatos locales y donde la figura presidencial quedaba en segundo plano (no sólo en la gráfica sino en las consignas y el discurso), donde lo central era fortalecer los diputados.

Su campaña fue totalmente rutinaria, formal, adaptada totalmente al electoralismo. En ningún momento se presentaron como una alternativa contra el sistema. Esa campaña no pudo resistir en lo más mínimo la polarización ni canalizar un voto disruptivo, perdiendo en el camino miles de votos con un 1.66% a presidente y un 2.77% a diputados.

El fuerte voto a Macri va a ser usado por Schiaretti para fortalecer sus políticas conservadoras aunque en el país haya ganado Fernández.

Ya muchos  docentes y trabajadores estatales se preguntan cómo vamos hacer con el salario, en las fábricas cómo evitar los despidos y los cierres.

Vamos a tener que volver a salir a las calles porque lo que pretenden es seguir ajustándonos.

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1 COMENTARIO

  1. El articulo describe muy bien algunos fenomenos. Sin embargo habria q arrancar un poco mas atras en la historia para explicar mas a fondo que nos pasa. Cordoba no apoyo, por ejemplo, la revolucion de 1810 (25 de mayo mediante). En la batalla de Oncativo el Gral Paz le gano una batalla decisiva a Facundo Quoroga, y la calle ppal de Cordoba se llama General Paz, no Facundo Quiroga (dicho sea de paso, donde esta la calle Facundo Quiroga en Cordoba??) Ya q estamos en las calles, la 27 de abril se llama asi para conmemorar q en 1852, enCordoba el Coronel unitario Pizarro derroco al entonces gobernador federal»Quebracho» Lopez, «populista» de la epoca.
    Cordoba fue la cuna de la libertadora y eso influyo fuertemente en su desarrollo. La industria (y su clase obrera) se desarrollan en Cordoba en el post-peronismo. Culturalmente este hecho la diferencia, por ejemplo, de Bs As. Cordoba fue castigada en la ultima dictadura mucho, pero mucho mas q otras Provincias.
    Estos elementos (mencionados al azar) son solo algunos a tener en cuenta. Y sirven para ver q Cordoba no es solo la de la Reforma del 18 y el Cordobazo.

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