Estado clerical

Ponen a Gustavo Béliz al frente de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales

El Secretario de Asuntos Estratégicos del gobierno de Fernández, que también fuera su candidato a presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, fue puesto al frente de esta institución dedicada a poner la investigación científica al servicio del oscurantismo clerical.

Ana Vázquez
Redacción Semanario Socialismo o Barbarie.


 “(…) El desarrollo capitalista modifica esencialmente la naturaleza del Estado, ampliando su esfera de acción, imponiéndole nuevas funciones constantemente (sobre todo en lo que afecta a la vida económica), haciendo cada vez más necesaria su intervención y control de la sociedad. En este sentido, el desarrollo capitalista prepara poco a poco la fusión futura del Estado y la sociedad.(…)”.

Obras escogidas, Rosa Luxemburgo, El capitalismo y el Estado, p. 68

El Estado está presente con todas sus máscaras

Desde la creación del Estado, se ha sucedido el surgimiento de numerosas y diversas instituciones que, acompañando o respaldando la gestión de los gobiernos (u oponiéndose), son parte también de la compleja maquinaria estatal. Una de ellas es la institución religiosa que, escudándose en las honestas creencias de millones de trabajadores, mujeres y jóvenes, nos inculcan ideología pura y dura, para ayudar a mantener el sistema de explotación actual.

La Iglesia que rige su poder desde la Santa Sede del Vaticano es experta en estas lides, por años de dominio a nivel mundial, por contar con un plantel no sólo de jerarcas eclesiásticos en todo el mundo, sino también porque ha formado funcionarios expertos en distintas materias. Economía, relaciones laborales, entre sus ítems más importantes, que transmiten su ideología vía sus “sellos”, que no son de goma, sino organismos con funcionarios de carne y hueso que recorren el mundo para colaborar a crear y sostener la conciencia de millones en la fe capitalista-imperialista.

Si no te logran convencer con leyes, DNUs o resoluciones judiciales, aquéllos actúan para tratar de hacerlo en forma más ideológica: la necesidad de mantener el capitalismo a como dé, utilizando subterfugios como generar “trabajo decente”, “justo”, “empresas sociales”, “empresas con creatividad e innovación”,(1)  y un largo etcétera.

Tal propósito creemos tiene la nominación de Gustavo Béliz como integrante de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales. Tras su retiro de la postulación como presidente del BID (cargo que mantuvo durante 15 años, hasta el 2019) ante la inminencia de perder por goleada ante el candidato de Trump, la Santa Sede le otorga este “lugar en su mundo”. El mundo de los funcionarios que son carne y uña del sistema capitalista para colaborar a mantenerlo a rajatabla.

Mirá también:  "Es como contratar a un sicario" | Otra provocación del papa contra el aborto legal

Academia Pontificia: algo más que una agencia de recomendaciones

En el 2017 hicieron pública su preocupación por la desigualdad social. En esa ocasión, el Papa directamente emitió un comunicado el 2 de mayo de ese año advirtiendo sobre el aumento escandaloso de la pobreza, con su consecuente desigualdad social y que esto podría traer graves consecuencias a la democracia. La inestabilidad política fue su mayor desvelo: “(…) su ‘preocupación por la propagación de la fragmentación social, por un lado y, al mismo tiempo, por la incapacidad de los sistemas políticos para gobernar la sociedad’”.

Esta desigualdad se transformó en estallidos molestos que conmovieron naciones del mundo entero, fundamentalmente en el 2019. En Chile no voló por los aires el derechista Piñera, pero se tuvo que agarrar fuerte para no ser eyectado de su sillón presidencial.

Prevenir, actuar con políticas paliativas adecuadas antes que tener que “curar” con tormentos evitables. Ese es el mensaje permanente, lo que no significa dar volantazos a derecha o izquierda si la situación se complica. Los volantazos a derecha ya los conocemos dramáticamente en nuestro país, con el aval a la última dictadura, pero también hubo a la izquierda cuando la lucha de clases polarizó a la sociedad. Allí también la Santa Sede estableció un brazo “izquierdista” con la corriente de la Teología de la Liberación en 1968, para intentar contener ese desborde. Desborde que, más allá de las intenciones de la cúpula eclesiástica, tuvo heroicos luchadores dentro de sus filas, como el padre Carlos Mugica en nuestro país, entre mucho/as otro/as.

Sumisión y dependencia

En pleno desarrollo de la pandemia en Asia y Europa, cuando recién comenzaban los primeros casos en América Latina, las Academias del Vaticano ya alertaron sobre sus posibles consecuencias. Dieron consejos precisos para que no tomaran desprevenidos a los gobernantes arrogantes que creyeron que no iba a cambiar la situación ni, menos que menos, erosionar su ubicación en el poder (como Trump o Bolsonaro).

En una declaración del 20 de marzo pasado, emitido en conjunto las Pontificias Academias de las Ciencias y de las Ciencias Sociales, realizan, entre otras, algunas recomendaciones: “Proteger a las personas pobres y vulnerables”, “Determinar la interdependencia global y la ayuda transnacional y nacional”, “Reforzar la solidaridad y la compasión”. Concluyen este último título del texto con estas palabras: “Una lección que este virus nos enseña es que no es posible disfrutar de la libertad sin responsabilidad ni solidaridad”.

Mirá también:  #Quesealey depende de nosotras

Una lección de capitalismo divino y humano sin existencia de clases sociales antagónicas: el sistema tiene que mejorar pero no luchemos los que lo sufrimos para conseguir ningún cambio. Los pobres tienen que seguir existiendo pero, eso sí: “¡Tírenles algunas migajas para comer!”. Así como las naciones ricas tienen que tirar un hueso a las sumergidas. Y para disfrutar de las libertades conquistadas, hay que cuadrarse al orden existente: ser responsable y solidario. ¿Con quiénes? ¿Con los empresarios o con los pobres, con los desprovistos de vivienda? ¿Con el personal de salud que lucha contra el virus y por sus demandas o con las fuerzas de seguridad?

Esas “lagunas” son las que tenemos que llenar nosotros, los/as que luchamos y nos organizamos para avanzar en medio del aumento de los casos de contagio y deterioro abrumador de nuestras condiciones de vida y de trabajo.

Según las premisas vaticanas, los pobres y vulnerables no tienen nada que hacer más que aguantar, no reclamar ni pretender cambios favorables a los trabajadores, las mujeres y la juventud. Los hombres y mujeres buenos/as de los gobiernos y los mercados los van a hacer.

El gobierno de Alberto Fernández sumó en su gabinete un alfil que no sólo colabora activamente en su plan de ajuste y de “atemperador” de los reclamos en Argentina, sino que lo hará también en el mundo de la mano de la sagrada institución vaticana.


 

  • Ítems referidos por Stefano Zamagni, presidente del organismo episcopal mencionado, en una conferencia realizada en forma virtual el 3 de setiembre pasado para la Facultad de Ciencias Económicas y Administración junto al Foro Económico y Social, y para la Universidad de Córdoba y la UNTREF en Argentina.
Print Friendly, PDF & Email

Colaborá con la izquierda


Nuestra actividad se mantiene con el aporte solidario de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Suscribite para que podamos seguirte brindando la mejor información y análisis.

Me quiero suscribir




Recomendadas

Tensión social en EEUU

Lectura recomendada

¿Desgaste o lucha?

Edicions Internacionals Sedov germinal_1917@yahoo.es Valencia, julio de 2018 (“Ermattung oder Kampf?” Die Neue Zeit, año XXVIII, volumen 2, 1910) I Debido al trabajo de agitación oral al que tuve que dedicarme, respondo con bastante retraso al camarada Kautsky, Pero si mi artículo acerca de la huelga de masas y mi trabajo agitativo de abril no hubiesen conseguido nada más que abrir el partido a una discusión profunda sobre los problemas de táctica, y lograr también que la prohibición de la discusión sobre la huelga de masas se rompa ...

Trabajadores

Las Rojas

Últimas noticias

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre