Plenario del Sindicalismo Combativo – Una oportunidad perdida

Héctor “Chino” Heberling Corriente Sindical 18 de Diciembre

El pasado 23 de junio se realizó el Plenario Sindical del Sindicalismo Combativo en el micro estadio de Lanús. El mismo fue impulsado desde las direcciones sindicales en las cuales tiene hegemonía la izquierda, como el SUTNA, UF Oeste, AGD-UBA, ADEMyS, SUTEBAs Multicolor, Ceramistas de Neuquén, ATEN Capital, ATE Sur (que aportaron pequeñas delegaciones al plenario), en combinación estrecha con los partidos y sus agrupaciones sindicales.

Participaron más de 2.000 trabajadores, delegados, activistas, agrupaciones y listas sindicales, también hubo delegaciones de los mineros de ATE Río Turbio, Luz y Fuerza de Córdoba y ADoSaC de Santa Cruz.

Desde la Corriente Sindical 18 de Diciembre participamos con una delegación de 200 trabajadores de los gremios del neumático, metalúrgico, SMATA, plástico, químicos, alimentación, carne, ferroviarios, judiciales, docentes, estatales, comercio, gastronómicos, entre otros.

Durante las reuniones previas planteamos nuestras posiciones sobre el formato, los ejes políticos para la discusión y las propuestas de resoluciones.

Desde el primer día explicitamos nuestras opiniones, en la reunión de convocatoria del 24/5 en el SUTNA señalamos claramente la necesidad de responder a la crisis económica y política que se estaba desarrollando, siendo una obligación de las corrientes de la vanguardia obrera y la izquierda de unificar esfuerzos para impulsar la lucha y salir del impasse impuesto por la burocracia sindical y la oposición patronal, con el convencimiento de que era necesario esclarecer a los trabajadores de que la lucha por derrotar el plan de ajuste del gobierno estaba íntimamente ligado a la gobernabilidad del gobierno de Macri, entendiendo esto como que para que la crisis no la paguemos los trabajadores no podíamos esperar al 2019, que la derrota del plan de ajuste planteaba la salida anticipada del gobierno.

De esa ubicación política y de una valoración del rol de las organizaciones sindicales y los partidos de izquierda, en particular sacando las lecciones de la movilización del 18 de diciembre en oportunidad de la protesta contra la reforma previsional, desprendíamos que el formato organizativo-político del plenario y los convocantes y participantes debería ser una combinación de justamente los sectores mencionados anteriormente. Definida la fecha del paro por parte de la CGT para el 25J, también cobraba suma importancia las acciones o plan de lucha que definiera el plenario.

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Teniendo en cuenta que la mayoría de las organizaciones convocantes definieron un rumbo con el cual tenemos diferencias, en particular con el enfoque sindicalista para la organización del plenario, que pone en primerísimo lugar la pura representación de los aparatos sindicales y de los “secretarios generales”, falseando la representación, limitando la expresión del activo militante real que la izquierda posee en el seno de los trabajadores, insistimos en un formato similar al utilizado en los Encuentros de Atlanta y el Posadas, que tuvieron un carácter político-sindical más acorde con la realidad de la vanguardia actual.

A pesar de las limitaciones señaladas y en función de la necesidad de impulsar y trabajar por una expresión unificada e independiente, antiburocrática y combativa de la vanguardia, alejada del sectarismo y la autoproclamación ridícula, decidimos nuestra participación crítica, que hicimos conocer en forma pública mediante una declaración que repartimos al inicio del evento, siempre teniendo como norte el debate fraternal entre organizaciones que nos reivindicamos del clasismo y que estamos por impulsar la lucha contra el gobierno de Macri, presentamos al Plenario cuatro propuestas:

Que se incorpore al documento una consigna política clara que plantee que “no se puede esperar al 2019”.
Que se tome como resolución prioritaria la organización de los piquetes a partir de las 6 hs con el objetivo de darle un contenido activo al paro del 25J.
Que haya plena libertad al debate político en las comisiones, para que el plenario vote democráticamente todas las propuestas presentadas.
Que se precisen las características y el programa de la jornada nacional de lucha que saldría convocada de este encuentro.
La intervención de nuestra delegación giró alrededor de estos ejes. Durante el debate advertimos la poca preocupación de profundizar el mismo; la mayoría de las intervenciones eran más bien discursos que caían en general en sobrevalorar el evento, adjudicándole un carácter “histórico” al mismo, ninguneando o dejando de lado completamente tanto la discusión sobre la gravedad de la coyuntura como la definición de las acciones de lucha, el “qué hacer” en particular el lunes alrededor de cómo llevábamos adelante el carácter “activo” del paro llamado por la burocracia.

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Finalmente se pasó al cierre, en el que fueron escondidos bajo la alfombra los matices u opiniones diferentes, santificando las resoluciones con una contundente “votación por unanimidad”. Uno de los oradores del cierre arriesgó: “así funcionaría una CGT clasista”. Honestidad brutal que se le dice, por supuesto no coincidimos con esta afirmación, que evidencia cierta deformación de los principios de la democracia obrera y el clasismo.

El Plenario adoptó una serie de resoluciones organizativas y políticas, que rápidamente se pusieron a prueba, el lunes a las 5 de la mañana murieron las palabras y los grandes discursos, los piquetes para darle un contenido activo lo garantizaron los militantes organizados en los partidos, hubo poca o casi nula participación de sectores del “sindicalismo combativo”, que siguieron la orientación solapada de los que hicieron mucha alharaca el sábado, pero que a la hora de forzar el carácter combativo de la jornada, optaron por ausentarse de los piquetes para sostener un “acto electoral” al mediodía en el Obelisco que no levantó el amperímetro de la jornada.

Frente al hecho incontrastable de la masividad del paro, que reflejó el estado de bronca que hay por abajo, decir ante unos centenares de militantes que “el sábado fue un hecho histórico” y que “estamos formando una nueva dirección del movimiento obrero y el movimiento obrero quiere una nueva dirección” (sic) desconociendo el hecho de que por ahora la burocracia sindical dirige de punta a punta al movimiento obrero, plantea la necesidad de abandonar la autoproclamación y trabajar de verdad para dotar a la vanguardia de una política para desbordar a la burocracia. Y eso empieza por hacer asambleas en cada sindicato, o que los cuerpos de delegados, comisión interna o agrupación de base las convoquen en las fábricas y lugares de trabajo desbordando a la burocracia, convenciendo a los activistas y trabajadores de base, por ejemplo, de que no hay tarea más importante que garantizar los piquetes; en la lucha se forja la futura dirección del movimiento obrero, no en los actos mediáticos donde se va a escuchar a los dirigentes. Por nuestra parte seguiremos insistiendo en las propuestas presentadas oportunamente al resto de los integrantes del Plenario del Sindicalismo Combativo.

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