Voces del movimiento obrero

Plenario de trabajadores industriales: habla Alcides Christiansen

Plenario de trabajadores industriales de la Corriente Sindical 18 de Diciembre. Habla Alcides Christiansen, ex Secretario General de UOCRA Neuquén.



“LA DEMOCRACIA OBRERA ES UNA HERRAMIENTA PARA EL TRABAJADOR, NO PARA EL DIRIGENTE”

En primer lugar, saludar a las compañeras y compañeros en la reunión, me pone contento que una nueva generación que se está plantando contra la patronal y contra la burocracia esté presente en este plenario.

Bueno, yo quiero tocar un aspecto que Ayala ya había empezado a tocar, que es la organización misma de los obreros, que es de suma importancia, diría de necesidad extrema para los trabajadores para poder resolver sus problemas, para poder llevar adelante luchas que con la burocracia no podrían, que es el problema de la democracia obrera.

Lo de la burocracia ya sabemos, cumple el rol de agente de la patronal, junto con sus delegados imponen desde arriba sus pretensiones y la mayoría de las veces los delegados no solo no defienden los reclamos de los compañeros sino que te marcan, te echan, te hacen echar del trabajo; ese es el rol que cumplen y están cumpliendo en muchas de las fábricas.

Estamos hablando de fábricas industriales, donde prácticamente hay una dictadura burocrática, dictadura patronal, excepto algunas que se han recuperado que son las fábricas de los compañeros ahí presentes; después pongamos en discusión qué es eso.

Bueno compañeros, seguro ustedes han conocido a compañeros de corrientes clasistas, que dirigen gremios o tienen comisión interna, y que plantean que la democracia obrera, la democracia sindical, es solamente la asamblea, con una asamblea arreglamos todo, con la asamblea organizamos la lucha, con la asamblea vamos para adelante y vamos para atrás; y a su vez, plantean la cuestión del cambio de estatutos. Con esas dos cosas tenemos solucionada la organización del obrero.

Esto no lo plantea la burocracia, ojo, lo plantean corrientes que se llaman clasistas, e incluso corrientes que son de izquierda. Obvio que yo lo saco de experiencias que hemos vivido y seguro que muchos compañeros que están ahí han tenido experiencias con estos compañeros. Por supuesto que es importantísima la asamblea, porque es conquista de los trabajadores, que no es nacida en estos momentos y que la han utilizado los que organizaron los primeros sindicatos clasistas en la Argentina, cuando eran las asambleas las que resolvían, y la cuota sindical a veces era ad honorem o voluntaria y no estaba atada a las condiciones de la burocracia ni la patronal.

Nosotros, nuestra corriente, la 18 de Diciembre, planteamos diferencias importantes; estamos convencidos de que la asamblea en sí misma y el cambio del estatuto no son la democracia obrera. Muchas veces ocurre que con sindicatos y comisiones internas clasistas, en el ámbito de la asamblea toman la palabra los dirigentes clasistas o activistas que pretenden que los trabajadores estarían por abajo, pretenden votar la propuesta de ellos que puede ser buena o no; a lo que voy es que cuatro o cinco iluminados en una asamblea les plantean los ejes que ellos quieren y te los quieren hacer votar, y votás eso o nada, y muchos compañeros no pueden participar porque te cierran la lista de oradores o te cortan los micrófonos. Antes no ocurría tanto, aunque siempre ocurrió. Y peor aún, tal vez a algún compañero se le ocurre poner en esa asamblea una posición diferente y lo hacen silbar, lo hacen abuchear, la gente toma la iniciativa de los dirigentes de esos sindicatos o comisiones internas clasistas y el compañero muchas veces tiene que agachar la cabeza y no puede plantear lo que tiene que decir, aunque tenga más razón que ellos, y se tiene que callar la boca. Y ahí es cuando algunos dirigentes de izquierda se parecen mucho a la burocracia sindical, yo hablo y ustedes la captan, “yo largo la huelga y yo la levanto”. Entonces no participan los compañeros.

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Bueno compañeros, les tengo que contar para que se entienda bien la experiencia que hemos vivido. Nosotros en el sindicato de la construcción, y mucho antes también, veníamos planteando el problema de la democracia obrera. Tomamos la asamblea, la democracia obrera, como una herramienta para el trabajador, no para el dirigente; que el compañero pueda decidir en asamblea qué hacer, si hacer o no huelga, largar la huelga y cuando haya que levantarla hacer su asamblea junto con los dirigentes. La democracia obrera es una herramienta del trabajador y la tiene que tener constantemente, no solamente contra la patronal y el gobierno, sino contra el mismo dirigente que la está dirigiendo, aunque sea clasista, socialista, aunque sea de la mayor confianza. Y junto a eso, vas a tener que decir que la cuota sindical es voluntaria. Entonces le das otra herramienta al compañero, porque cuando vos traicionás no te pone más la plata de la cuota sindical voluntaria. La vas a cobrar con los dirigentes honestos que están dentro de la obra.

Para eso muchas comisiones internas tienen delegados, delegados-tesoreros y subdelegados. El delegado-tesorero, en aquel tiempo, era para cobrar la cuota sindical. Y no me vengan a decir nuestros aliados oportunos -como son los compañeros de otra corrientes clasistas- que eso no se puede hacer, porque nosotros lo hicimos. Durante cuatro años, nuestro gremio vivió con la cuota sindical voluntaria de los trabajadores, cobrando nosotros un salario igual que el trabajador, y muchas veces los compañeros se asombraban. Y por otro lado, de hecho, se abolía el estatuto. Imagínense que en la UOCRA, donde las obras duran 2 o 3 años, el estatuto dice que el delegado tiene que permanecer 2 años y nadie lo puede mover; inmediatamente las comisiones internas se cambiaban cuando el obrero quería.

Había experiencia de comisiones internas –de compañeros incluso que eran «clasistas»– que a las dos semanas caían, y no era que íbamos recorriendo obras para echar a la oposición, porque tenemos orgullo de decir que hasta la burocracia tuvo delegados ahí que tuvieron que cumplir con lo que decidía la asamblea, si no lo echaban y no le servía para nada ni a la burocracia. Delegados que simpatizaban con el peronismo, la mayoría no eran socialistas, los 22 mil obreros de la construcción eran del MPN, peronistas, radicales. Sin embargo ellos entendieron mejor que los demás que la democracia obrera pasaba por ahí.

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Lo que quiero decir compañeros, para ir cerrando, y esto tómenlo como un prólogo porque nosotros las palabras las decimos acá y ustedes tienen la experiencia, esta democracia obrera se concreta ¿saben dónde? En el propio trabajador, cuando se pone en funcionamiento ahí se pone a prueba.

Hay una experiencia de los años ´70, cuando las famosas Coordinadoras salieron organizadas contra la burocracia. Lo que primó fue la democracia obrera absoluta, porque los dirigentes que estaban ahí, para convencer a los trabajadores tenían que dejar que hablaran varios, hablaban y convencían e iban a pelear bajo el convencimiento, y si no, no luchaban. Por eso la democracia obrera no es que alguien viene a decirte qué hacer y vos hacés caso. Esa democracia obrera movilizo la Ford, De Carlo, Matarazzo, todas las fábricas del norte y del sur culminaron frente a la CGT exigiendo a la burocracia que llamara a 72 horas de paro. Esa democracia obrera volteó a cuatro ministros peronistas que nadie podía mover: López Rega, Celestino Rodrigo y otros más, y si no venía la dictadura se llevaban puesta a Isabel Perón y a los demás dirigentes políticos.

Ese fue el ascenso más maravilloso que me toco vivir cuando fui joven, yo en el año ´76 tenía 20. (..)

Y para ir cerrando, una vez atacaron a un compañero que era peronista en una obra. Yo largué una propuesta, y el delegado, que era “alcidista” (de los míos) larga otra propuesta. Cuando el compañero peronista habló lo silbaron –a lo chupete lo silbaron–, lo silbaron de tal forma que el compañero se cayó la boca y me quedó mirando. Paré la asamblea, había 400 obreros en esa obra, y les dije «compañeros, mi renuncia está a disposición del compañero que silbaron; sea peronista o lo que sea, que plantee lo que tenga que plantear y si no lo dejan hablar esto no es democracia obrera y ustedes no son dignos de tener un sindicato democrático». Ojo, el compañero habló, ¿y saben qué?, el compañero tenía razón y tuvimos que dar vuelta toda la asamblea y tuvo que votar la gente en masa lo que dijo el peronista. Ese peronista, después, fue delegado, uno de los mejores delegados.

Fue el que les dijo a los trabajadores «Acá los dirigentes tienen que entrar a negociar con cuatro obreros de base», y cambió muchas cuestiones que dicen otros de la democracia obrera. Esto es un prólogo compañeros, lo de la democracia obrera es mucho más extenso, tiene que haber igualdad de opinión y también, muchas veces, de nivel de conciencia de los compañeros para poder expresar y poder discutir con el dirigente. Nada más.

 

 

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