Persecución policial a militantes feministas en Tierra del Fuego

La policía allanó ayer en Río Grande un taller artístico y la casa de dos activistas de la lucha por el derecho al aborto.

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Por Fernando Klaus

La policía allanó ayer en Río Grande un taller artístico y la casa de dos activistas de la lucha por el derecho al aborto. La acción fue promovida por el Juez Raúl Sahade en el marco de la denuncia realizada por Andrés Rubén Díaz, pastor pro aborto clandestino, por pintadas a templos evangélicos durante el 8 de agosto.

Sin dudas se trata de una persecución a quienes luchan día a día por sus derechos, por lograr que el aborto sea legal, seguro y gratuito. En principio porque al gobierno reaccionario de Macri está completamente en contra del aborto legal y de que las mujeres puedan decidir sobre sus vidas. Más allá de que los funcionarios macristas más importantes se encargaron de expresarlo públicamente, quedó claro que usan el pañuelo celeste cuando ordenaron reprimir, por ejemplo, a la concentración verde tras finalizar la sesión en el Senado.

Algunos detalles de este hostigamiento por parte, en este caso, de la Justicia provincial y la policía están visibilizados en el proceso. Un policía de Río Grande publicó una foto en su facebook personal con la foto de una las militantes investigadas (y sin pruebas de culpabilidad) y escribió: “Acá está una de las que estuvo cometiendo delitos y vandalismo anoche… Ya saben que hacer”. Esto demuestra el carácter profundamente represivo y persecutorio de la policía que para operar contra los que luchan tiene el visto bueno de Macri para que hagan lo que quieran. Un segundo punto son las declaraciones hipócritas del propio Juez Sahade tras conocerse los allanamientos. En conversación con la radio 96.3 de Río Grande expresó: “No me interesa conocer los contenidos de los escritos, sino saber quiénes fueron los autores de los daños. Aquí se investigan los daños, no la ideología”. Resulta raro que no se trate de “ideología” cuando la mayoría de los elementos llevados como evidencia fueron libros, carteles, pañuelos, afiches y materiales en relación a lucha por el aborto legal. Si un libro funciona como prueba, cualquiera puede ser culpable.La realidad, explicitada desvergonzadamente por los responsables, es que buscaban como prueba cualquier cosa que significara “apología del aborto”.

Además el proceso avanzó con una rapidez insólita para los tiempos de la Justicia. Se pone así en evidencia el carácter patriarcal y capitalista de este tipo de instituciones en los cuales no se puede poner ni una gota de confianza. Solo hace falta ver un ejemplo del mismo juez que apenas dos meses atrás se declaró incompetente en una causa en la cual se denunciaba la afectación de fondos previsionales de la Caja Policial de Río Grande. Vaya sorpresa, había 3 ex comisarios y un empresario acusados.

Las compañeras perseguidas, de la agrupación “Colectiva feminista”, ya emitieron una declaración al respecto denunciando los hechos de persecución y hostigamiento que tuvo ya muchísimas adhesiones a lo largo y ancho del país.

 

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