Por Pachi Alvarez

Hace pocos días, inmediatamente después de que el senado rechace el proyecto por el aborto legal, seguro y gratuito, Alfredo Olmedo, diputado nacional por la provincia de Salta y conocido personaje misógino y repudiable, fue escrachado al querer entrar a un restaurante. El lugar entero se pronunció en cantitos de “aborto legal en el hospital”, y el legislador se vio obligado a retirarse.

Este personaje tiene una larga trayectoria derechosa y opuesta a los derechos de los trabajadores, las mujeres, la comunidad LGBT y otros varios sectores oprimidos. Hijo y heredero de los mayores productores de soja del país, en su currículum se encuentran denuncias de híper explotación y condiciones de esclavitud para los trabajadores de sus campos. Podemos encontrarle también denuncias por violencia de género, archivos de comentarios ultra homofóbicos y lesbofóbicos y hasta vinculaciones con el narcotráfico. Como diputado, defendió los intereses de los militares genocidas votando en contra al rechazo al 2×1 para los represores de la última dictadura que el gobierno había intentado imponer, presentó un proyecto de ley para crear baños especiales para homosexuales y, más recientemente, se pronunció y votó contra los derechos de las mujeres a la hora de tratar el proyecto de ley por el aborto legal, seguro y gratuito.

Conociendo y evaluando su historial, no debería sorprendernos que este personaje reaccionario, explotador y opuesto radicalmente a los derechos de los de abajo, votara como votó el 14 de junio, y dijera las burradas misóginas que dijo: Pidió que no se dejé de lado a los hombres en el debate; afirmó, como si fuese una revelación, que quienes discutimos el tema estamos vivos; pidió un cementerio de fetos; y sugirió la adopción desde el vientre de la madre. Olmedo es una de las tantas demostraciones de que el “defendamos las dos vidas” es una mentira en su totalidad. No defiende la vida de los trabajadores que en sus campos sufren condiciones nefastas, no defiende la vida de las mujeres, no defiende la vida de los inmigrantes de países limítrofes… no defiende la vida de nadie. Por el contrario, lo que defiende es la opresión, la perpetuidad de todas las formas de explotación, discriminación y violencia que caracterizan al sistema en el que vivimos y en el cual su clase es la beneficiada.

Sí debería sorprendernos e indignarnos que alguien con semejante currículum tenga voz y voto a la hora de legislar sobre los cuerpos de las mujeres. Olmedo puede parecernos risible por lo ridículo de sus argumentos y por la campera amarilla que lleva adherida. Puede hacerse el paisano y el humilde. Pero no hay que olvidar que es un patrón, un explotador y un misógino.

El movimiento de mujeres viene creciendo y ganando a las mayorías para sus luchas. El 9 de agosto, en la calle, luego de la negativa del senado, se decía que ya conocemos las caras de quienes votaron contra las mujeres, de quienes le dieron la espalda a la mayoría social que se manifestó a favor del aborto. Ya no es sencillo para estos dinosaurios moverse por la vía pública o sentarse en restaurantes, sin ser expuestos a insultos, escraches o reclamos. Olmedo y todos los reaccionarios tendrán que pararse a la defensiva, porque tienen cuentas pendientes con el movimiento de mujeres. Y muy a su pesar, más temprano que tarde, al aborto lo vamos a hacer ley.

 

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