Perfil de Jorge Triaca: renunció un enemigo de los trabajadores

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Federico Dertaube

La renuncia de Jorge Triaca al ex Ministerio de Trabajo no es precisamente algo inesperado. Este vil arribista simplemente no quiso aceptar su degradación de ministro a secretario. Su “gestión” fue hacer carrera como tecnócrata empresarial, sin historial o vocación alguna de relación con los trabajadores. Un hijo de universidad privada, funcionario con billetera abultada como todo buen cabecilla del PRO, intentó escalar posiciones en política poniendo “mano dura” con los trabajadores. Nadie lo va a extrañar.

El (ex) Ministerio de Trabajo

Desde el inicio de su existencia, los Ministerios de Trabajo fueron creados con la intención de “poner en caja” al movimiento obrero. Si los primeros gobiernos capitalistas no veían ninguna necesidad en legalizar los sindicatos, tampoco se molestaban en disimular su nulo interés por sus reivindicaciones. Con el reconocimiento legal de las organizaciones obreras, se vieron obligados a tratar de mantenerlas lo más controladas posible. La creación de los “Ministerios de Trabajo” fue la herramienta para crear un nexo entre los gobiernos de los patrones y los representantes del movimiento obrero. Porque, si bien la esencia explotadora de los empresarios estuvo lejos de dejar de existir, las conquistas de las luchas obligaron a los capitalistas a mostrar un rostro más amable y a su Estado una ubicación supuestamente equidistante entre patrones y trabajadores.

Para que las cosas no salgan del carril adecuado, diversos gobiernos buscaron convertir a los dirigentes sindicales en tránsfugas de su clase. Con jugosos sueldos, sedujeron a algunos (los otros daban con sus huesos en la cárcel) para ser sus representantes en los sindicatos. Esa es la esencia de la burocracia sindical. Los que más suerte tuvieron se hicieron funcionarios estatales. Por todo esto es que, en general, en el Ministerio de Trabajo siempre buscaron poner a alguien que mantuviera algún nexo con las organizaciones obreras. Para mostrarle a los trabajadores que ahí había uno de “los suyos”. Porque si bien la burocracia sindical es profundamente detestada, no por eso los trabajadores dejan de ver a los sindicatos como el canal de sus reclamos. El Ministerio de Trabajo es, en suma, el canal para contener las reivindicaciones de los trabajadores en las manos de funcionarios capitalistas que tengan aún alguna apariencia de vínculo con ellas. Por supuesto que esta ficción no se habría sostenido jamás si de ella no hubiera salido alguna concesión real. Por eso es bastante importante que quien esté a la cabeza de esa cartera mantenga en muchos sentidos “las formas”.

El gobierno de Cambiemos, no obstante, se encargó de liquidar incluso la formalidad engañosa de un Ministerio de Trabajo y subordinó éste al de Producción, reproduciendo en la cartera gubernamental la relación social real del capitalismo: los trabajadores se subordinan al patrón y punto.

Portación de nombre

La mayoría de los gobiernos capitalistas son una representación “indirecta” de su clase, políticos profesionales dedicados a la tarea exclusiva de gobernar, que son recompensados cuando se los hace ricos a ellos también. Cambiemos es diferente en este sentido: es un gobierno directo de empresarios. Por eso también pudieron con toda impunidad subordinar Trabajo a Producción, ni siquiera intentan guardar las formalidades.

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Pero en su momento, la elección de un ministro de trabajo debe haber sido difícil para el gobierno de CEO’s. Como entre sus filas no pudieron encontrar a nadie que pudiera siquiera disimular su condición de rancio capitalista y cheto descarado, pusieron en el puesto a alguien que tuviera al menos un lejano vínculo familiar con algo parecido nominalmente a los trabajadores. Jorge Triaca (hijo) no tiene nada parecido a un currículum propio entre los sindicatos, el movimiento obrero o trabajar. Recibido como economista en una Universidad privada (nada de que un funcionario PRO tenga el antecedente de mezclarse con el vulgo) y dirigente de la “Fundación Pensar” (destinada a hacer marketing político y a desviar fondos estatales), toda su historia transcurre como funcionario de alto rango.

Jorge Triaca padre fue lo más cercano que encontró el macrismo entre sus filas a una ligazón con el movimiento obrero en el momento de formar gabinete en 2015, un hombre muerto en el 2008 que jamás militó en el PRO. Él sí tenía un largo recorrido en las filas de la burocracia sindical. En los inicios de su carrera en el sindicato del Plástico, estuvo vinculado primero a Vandor y luego a José Ignacio Rucci. Desde siempre su lugar fue lo más rancio de la derecha peronista, siendo parte del ala más bien amistosa con el gobierno de Isabel y López Rega. Como delegado argentino en la Organización Internacional del Trabajo a fines de los 70 y principios de los 80, apoyó abiertamente la “lucha contra la subversión” de la dictadura militar. Cuando la movilización de masas la puso en jaque, se opuso al ala sindical de Ubaldini, que impulsaba las movilizaciones, y formó parte de la “dialoguista” CGT Azopardo. A la hora de ser testigo en los juicios a las Juntas, dijo que no sabía nada de secuestros y desapariciones. Poco más y planteaba que no había leído los diarios del 24 de marzo de 1976 y que nada sabía sobre un golpe de Estado. Como vemos, llegamos a los 80 y nuestro personaje ya tenía un prontuario bastante largo. Pero evidentemente creyó que debía dejarle algo a la posteridad y decidió aceptar el puesto de ministro de Trabajo en el gobierno de nada más y nada menos que de Carlos Saúl Menem. Ya sabemos lo que pasó con el “trabajo” bajo su mandato. Triaca también ofició de interventor de SOMISA para su privatización.

En suma, se trata de toda una vida puesta a disposición de los más nefastos ataques a los trabajadores. Pero hasta los más derechistas burócratas sindicales suelen no perder los gestos hacia “los compañeros”, la simulación de ser parte de la clase a la que han traicionado, la necesidad de esconder su condición de nuevos ricos. Es evidente que en los Triaca se perdió de una generación a otra hasta el recuerdo de su pasada pertenencia a la clase obrera. De un momento a otro, el hijo perdió todo su perfil de funcionario inofensivo (sostenido en que nadie le prestaba mucha atención) para demostrar con creces por qué lo eligieron como miembro del gobierno de los CEOs.

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La vil cara de un patrón

Como es bien sabido, Triaca tuvo su primera crisis en el cargo por la viralización del audio de Whatsapp en el que echaba a su empleada doméstica. No necesitó dar muchos más pasos formales. Ni telegrama, ni rescisión de contrato, ni indemnización. Ninguno de los pasos legales socialmente aceptados de la dictadura patronal, fue despotismo capitalista sin filtros. Ante el escándalo, al principio sólo desatado por el contenido del audio, el ministro twitteó: “Pido disculpas por el exabrupto que circula en un audio. El mismo es en el marco de un diálogo personal, no condice con mi manera de actuar ni refleja mi forma de ser, y lamento que haya sido utilizado para sacar rédito de él.”

Para su desgracia, los diversos costados de sus manejos espurios se fueron destapando uno detrás de otro. Primero, que Sandra Heredia trabajó años en la informalidad. Se ve que “negrear” a alguien no es más que “un exabrupto” que no se “condice con su manera de actuar” y no “refleja su forma de ser”.

Luego, la trabajadora denunció que la habían puesto como delegada interventora del SOMU (ver nota aparte) con la condición de que estuviera a plena disposición de Triaca y su quinta. El nexo lo hacía a través de sus empleados del Ministerio. Lógicamente, usar al Estado y la intervención de un sindicato como agencia de empleo personal no puede ser más que “un exabrupto” que no se “condice con su manera de actuar” y no “refleja su forma de ser”.

A raíz de eso, se destapó que son varios los personajes cercanos a Triaca que figuran en la intervención del SOMU y cobran los sueldos correspondientes. Por supuesto, sólo un “exabrupto”.

Finalmente, supimos que a Sandra Heredia no le hicieron los aportes durante 9 meses. “Exabrupto”.

Tal cúmulo de manejos espurios, que combinan de una forma en extremo original la explotación descarada y el nepotismo, le resultaron intragables hasta a algunos de los más obsecuentes macristas.

Un enemigo de los trabajadores

Combinado con la reforma jubilatoria, la represión a las movilizaciones del 14 y 18 de diciembre y los sistemáticos ataques a los trabajadores, el balance de la gestión de Triaca pone al descubierto de cara a millones el verdadero contenido de este gobierno empresarial.

Para los trabajadores es siempre un triunfo, aunque sea pequeño, que un pequeño déspota con plata pague por sus acciones. Mucho más lo es si se trata de un ex ministro, representante de los intereses capitalistas. Ni hablar si cae una de las máscaras de los empresarios, con la que tratan de mostrar una cierta “filantropía” e interés por los de abajo, el Ministerio de Trabajo. Rasquemos la pintura y mostremos que la pared está podrida. Que lo vean todos los que quieran ver.

 

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