Pedido de detención para Pablo Moyano y los enredos mediáticos con el macrismo

Nueva avanzada de la justicia

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.


Por Martin Mandeb

A fines de la semana pasada, sacudida por el retroceso del gobierno en torno al aumento de las tarifas de gas, desde la justicia se intentó instalar una bomba judicial –e inevitablemente mediática- para dar vuelta la página. El pedido de detención que llevó adelante el fiscal general de Lomas de Zamora, Sebastian Scalera, al dirigente del sindicato de Camioneros, Pablo Moyano, por la causa que investiga la puesta en pie de una supuesta asociación ilícita en torno al Club Atlético Independiente fue cubierto por las páginas de todos los periódicos del país.

Este pedido de detención se activa a partir de la declaración de uno de los líderes de la barra de independiente, Pablo “Bebote” Álvarez (actualmente encarcelado por sus actividades criminales), que señaló a Hugo y Pablo Moyano como los cerebros que impulsaron la puesta en pie de una asociación ilícita en torno al equipo de fútbol, y que tendría entre sus actividades el lavado de dinero por la reventa de entradas, los viajes del equipo y la venta de jugadores, con un posterior blanqueo a través de una empresa ligada a la familia Moyano, y la extorsión de diferentes firmas constructoras para la finalización de las obras del club.

Mucho ruido y pocas nueces

Todo esto causó un gran revuelo –más mediático que judicial- con cruces entre los Moyano y funcionarios del gobierno como Frigerio, Patricia Bullrich y Elisa Carrió. Pero más allá de la verborragia expresada por unos y otros (con incluso la amenaza de un eventual paro general si detenían al dirigente camionero) en las últimas horas el juez a cargo de la causa, Luis Carzoglio, comenzó a deslizar que no detendría al dirigente sindical debido a la falta de necesidad de prisión preventiva.

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Es evidente que la causa judicial, con pinceladas de verdad y de opereta, que es simplemente una maniobra política del gobierno. Más allá de que se basa en un elemento de la realidad (la corrupción de los burócratas sindicales, que ya no son simplemente agentes del estado en los sindicatos, sino también empresarios hechos y derechos) sería de una ceguera absoluta no ver en esta avanzada judicial una maniobra del gobierno, que intenta posicionarse a la ofensiva a pocos días de votarse el presupuesto 2019, el presupuesto de la guerra contra los trabajadores.

A Macri no le importaron las múltiples causas de corrupción que tenía en su contra Hugo Moyano cuando en 2015 se acercaban en medio de la campaña electoral[1]. No hay en Cambiemos ninguna intención de acabar con la corrupción, o de sacarle los sindicatos a la burocracia sindical para devolvérsela a los trabajadores –en ningún universo podría suceder tal cosa de manos de un empresario-. Lo único que mueve al gobierno es su guerra contra los trabajadores, guerra que la burocracia pretende encarar llamando a los trabajadores a rezar en Luján, como si hacer tal cosa le hubiera servido a alguien de algo alguna vez. No nos olvidemos que hasta los más fanáticos misioneros del cristianismo llevaban, además de la Biblia bajo el brazo, la espada entre los dedos.

[1] https://www.clarin.com/politica/elecciones-2015-macri-moyano-juntos-monumento-peron_0_S1xlY1fFD7l.html

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