Pablo Bonavena y Celina Rodriguez en la Charla-Debate “Unir a la izquierda para ser alternativa”

A sala llena se realizó el 9 de Abril por la tarde en el Edificio Karakachoff de la UNLP la charla debate titulada “Unir a la izquierda para ser alternativa”, que contó con un panel integrado por el dirigente regional del Nuevo Mas, Eric “Tano” Simonetti, la referente feminista y referente del Frente Popular Darío Santillán – Corriente Nacional, Celina Rodríguez, y el sociólogo marxista Pablo Bonavena.

Presentamos a continuación las intervenciones de Pablo Bonavena y Celina Rodriguez:

Pablo Bonavena:

“Buenas tardes, les agradezco muchísimo a los compañeros la invitación, poder venir a conversar y escuchar un rato.

La cuestión de la unidad de la izquierda, “unir a la izquierda para ser alternativa”, la cuestión que nos convoca, a mí me rememora de forma casi automática una cierta cantidad de situaciones, planteos, que por supuesto me tocan muy de cerca.

Uno de ellos es el desenlace electoral de lo que ocurrió recientemente en Rio Negro, donde he visto que se ha abierto la discusión nuevamente, en la previa y posteriormente; y otro desenlace electoral que es el de Nequén donde nuevamente, en fin, este tema antes, durante y después lo he visto colocado, por lo menos en los ámbitos donde yo me muevo.

La otra situación que quiero señalar es la convocatoria a Luis Zamora en CABA, alrededor de esto podemos ver alguna iniciativa, conversaciones, discusiones.

Un poco más atrás, pero también me da la impresión de un dato muy importante, la convocatoria que lanzó el PTS en el acto del FIT de discutir la unificación en un partido, por lo menos de una porción importante de la izquierda.

Y allí en esa búsqueda de antecedentes más o menos inmediatos, me es inevitable citar un fenómeno que me tuvo involucrado, que es la llamada Asamblea de Intelectuales y Artistas del FIT apenas se largó el Frente de Izquierda y los Trabajadores en su salida por primera vez al ruedo electoral, en esa asamblea que convocó muchísima gente, el tema de partido único, del partido con tendencias, de ampliar los límites del FIT, convocar otros sectores… toda esa temática tuvo una gran relevancia en ese ámbito, que suscitó una convocatoria llamativamente amplia, importante, y creo que también la instalación fundamentalmente de esta temática es la que le dio una corta existencia a la Asamblea del FIT. Se transformó en una interpelación, a mi juicio, a las fuerzas que componían el FIT, cada fuerza lo procesó de diversas maneras y me da la impresión que la desactivación de esa experiencia (yo era uno de los coordinadores de ese espacio, junto a dos compañeros y amigos) marca la seriedad del planteo. Era un planteo con mucho cuerpo en el interior.

Es así que en este breve y rápido repaso que se me ocurre, que a mí me involucra como espectador o con una participación diferente, vemos la recurrencia de esta discusión. Y sin embargo, la recurrencia es como una moneda de doble cara: por un lado es sano iniciar estos debates, pero por otro, la persistencia marca la no resolución de un problema. Y por supuesto es una señal, y a mí me gusta decirlo sin tapujos, marca la debilidad del campo donde muchos de los de acá nos instalamos, que es el de una izquierda revolucionaria.

De alguna manera podemos decir que estos hitos que yo señalo, estas circunstancias, estas situaciones, ponen en evidencia la presencia de una temática que se despliega en el tiempo como correlato de una debilidad. Que si uno la extiende más atrás en el tiempo adquiere una mayor dimensión.

Acá son todos muy jóvenes, el compañero citó la hiperinflación… ¡yo me acuerdo hasta del Rodrigazo! Pero quiero señalar, como un simple comentario que, cuando se inició el período llamado democrático, allá con Alfonsín, que inmediatame desencadenó esta hiperinflación… yo que conozca, en nuestro campo, nadie aventuraba una situación como la que tenemos hoy tres décadas después. Por supuesto, había mayor optimismo sobre el peso de esos destacamentos enrolados en ese espacio. Este es un dato muy relevante, y que inclusive me falta hacer un ejercicio más riguroso. Yo un poco lo planteo como pregunta, aunque tengo una primera hipótesis de que antes fue más importante. Fijense, yo creo que todos estos años hemos retrocedido con respecto a momentos que tuvo la izquierda en este período democrático. Observo en tal sentido la experiencia de Izquierda Unida. Algunos quizás suponen que ahora electoralmente aparece algún diputado más o algo así, pero por ejemplo, eso habría que sopesarlo con los grados de inserción gremial de la izquierda; y yo no recuerdo hasta aquel momento una capacidad semejante en todos estos años, incluyo el 2001. Lo planteo en todo caso como cierta duda. ¿Qué quiero decir? Hace treinta años nadie proyectaba el presente, que ya lo señalé, de cierta debilidad -o de debilidad- y además con épocas mejores. No es que estamos en una tendencia. Esta es mi posición, lo digo muy provisoriamente porque no he hecho una medición más estricta. Seguramente el tema lo reclama, pero bueno, acá hay mucha gente joven que podrá desarrollarlo.

Esta es una cuestión importante, el debate se instala sobre una percepción que hay que poner con toda claridad sobre la mesa. De debilidad. Es muy importante de señalar.

Les quiero decir también, que para mí, abordar el tema tiene al menos dos niveles. Hay un nivel más estratégico del problema, sobre la necesidad de, como es este mismo título, “la unidad de la izquierda para ser alternativa”… yo diría “la construcción de una vanguardia como organización del combate”. Ahí podríamos ver si hay alguna similitud en la formulación. Pero hablando a grosso modo, ese es un nivel más estratégico que merece una enorme, profunda y seria discusión, y eso significa que es un tema pendiente. Y otro nivel para discutir, mucho más inmediato, porque si no se corre el riesgo que, para abordar el tema en su nivel más profundo, tenga como correlato entrar en una situación de laboratorio y no intervenir en los procesos de lucha. Como uno, desde ese campo, no tiene la iniciativa en la lucha política, los ritmos se los impone otro, eso hay que asumirlo; o sea, la sociedad no va a esperar un debate de varios años para que solucionemos este problema. Entonces hay como un doble nivel que supone, como mínimo, el abordaje de este tema.

En este sentido quiero hacer alguna consideración, sobre todo en el nivel estratégico, una discusión supone primero un ajuste de las nociones, de las categorías, de la teoría que se ponen en juego. Quien les habla, con toda su debilidad, pero poniéndole entusiasmo, adhiere al marxismo. Yo adhiero al marxismo y mi iniciativa teórica tiene que ver con ese alineamiento. Por supuesto, incluso asumiendo esa delimitación dentro de ese campo, hay que hacer un importante ajuste para que cuando digamos algo con un nombre todos conceptualmente refiramos a lo mismo. Es enorme la cantidad de equívocos que hay, y es muy dificil el diálogo. Un avance en sentido estratégico requiere afinar ese instrumental que, por lo menos desde el marxismo, se debería poner en juego.

Yo les quiero señalar en tal sentido, alguna consideración de tipo general. Ustedes saben que en general, fuera del marxismo y fuera de nuestro campo, del campo revolucionario… Esto es universal, el arte de la política tiene que ver con componer fuerzas en función de un objetivo, lo que a la vez supone descomponer las fuerzas del otro. Eso sería como el ABC de la política: componer fuerzas, y a su vez ese proceso es descomponer las fuerzas del otro. En general todas las fracciones sociales están alineadas en fuerzas, y la intervención política va a tratar de desarmar un mapa y conformar otro. Eso le da un especial interés, ya volviendo al campo del marxismo, eso genera como temática tan importante el problema de las alianzas, las convergencias y las fusiones. Tres maneras que ha esquematizado la teoría sobre este proceso de composición de fuerzas. Las alianzas, es un tema fundamental, las convergencias como situaciones más episódicas y las fusiones, que se supone la unión de aquellos que no tienen diferencias estratégicas. Esto es un importante nivel de observación para esa discusión estratégica.

Pero ocurre que esto está instalado en un nivel que es el de la fuerza de masas, y es un nivel que, y lo digo sin disimulo ni maniobras, yo creo que es un nivel que para ese polo la izquierda revolucionaria es muy alejado, justamente esa debilidad que decía yo, se instala a partir de esa distancia. La izquierda está, en un nivel para dirigir fuerzas, en un nivel más bajo, de la base fabril, de algún barrio… pero muy lejos de plantear esto al nivel de las fuerzas, son mucho más acotadas las posibilidades de intervención de la izquierda, entonces hay una necesidad de desarrollar ese proceso de composición en esos niveles, lo cual la situación creo que lo ameritaría, lo dictaría con urgencia, sobre todo si uno ve como pasan las décadas y sigue la misma agenda, pero no se logra. Dicho de otra manera y para ahorrar palabras, hay la necesidad de componer en algún frente de masas, que puede ser hasta una empresa… uno ve que la izquierda va dividida desde Suteba hasta ferroviaros y adentro de una empresa. Ahí hay un problema que hay que asumir y ese es un nivel mucho más bajo que el nivel general, me ubico en esa situación…

Hay también la necesidad que si uno se reconoce en esa situación, siempre, sobre todo si uno se encuentra en algún nivel organizativo, sobre todo el que asume la identidad de partido, tiene que tomar conciencia que su existencia en ese nivel de intervención y de realidad no le asigna a nadie más que el status de lo que el propio Marx llamaría un partido efímero. Uno tiene que estar en un espacio de esos con la conciencia que es provisorio y que su permanencia en el tiempo es un mal síntoma. Si uno está 50 años en el mismo destacamento, con el mismo contorno y el mismo grado de capacidad de intervención en lo que Engels llamaría el paralelogramo de fuerzas, o sea, el escenario de las fuerzas… está uno frente a un mal síntoma. Entonces eso es muy importante colocarlo en la agenda de una discusión más de tipo estratégica.

Ahora bien, los problemas, esa debilidad, esa falta de determinación de asumir la condición que tiene cada organización. Esa incapacidad de componer fuerzas hasta en ese nivel, señala en la mirada estratégica, un serio problema en la vanguardia. Y acá voy con el diagnóstico: hay un serio problema en la vanguardia. Por supuesto que, como decía al principio, qué es vanguardia, qué es un problema, cómo se mide, todo eso requiere alguna precisión, pero dicho así rápidamente… Y en ese sentido, la meta no es ser una alternativa, porque eso supone un grado de acumulación que hoy es impensado; pero ojo con la temporalidad de la lucha de clases, Marx decía que lo que parece que dura veinte años de repente se resume en dos minutos y al revés. A veces todo se acelera… Por eso es tan urgente recomponer una fuerza de vanguardia, entonces en realidad, en ese nivel más estratégico, la preocupación debe ser como transformarse en un factor en el escenario político, lo cual está diciendo que no se es un factor, y eso es una cosa acuciante que no merece otra década más sin resolver.

Eso hay que ubicarlo ahí, en el frente para resolverlo. Pero esto es una cosa más estratégica. En la cosa más inmediata hay un requerimiento que de alguna forma hay que asumirlo, y ese requerimiento tiene que ver con la lógica de la confrontación y la manera en que se da la confrontación política. Nosotros asumimos ya hace mucho tiempo, el desafío que hasta ahora nadie pudo resolver: que es cómo acumular fuerza con la vigencia del sistema institucional. Es un tema de una enorme complejidad que no tiene el espacio que se merece como tema frente al problema. Cómo se acumula en la situación donde hay una forma de procesar la disputa que es institucional… que es a través del sistema de partidos. La falta de iniciativa, la falta de capacidad para ser un factor, lo obligan a que uno dispute en un terreno, a un ritmo y en condiciones que son necesariamente desfavorables. Y en ese nivel de intervención y para ser un factor en esa arena, que es la arena electoral, también se necesita componer una fuerza para ser alternativa electoral, que suena medio altisonante, pero ser también en ese nivel, un factor. Y, lamentablemente, se viene reproduciendo también en ese nivel un problema. La falta de capacidad de componer también allí.

Voy a terminar con esto, pero les quiero señalar algo que siempre se soslaya. Cuando uno habla desde el marxismo, desde la izquierda revolucionaria de lo que ocurre en las elecciones de Río Negro, Neuquén, y las próximas por venir, siempre el analisis, la consideración debe ser encabezada con la siguiente frase, que no es una frase, sino que es efectivamente dar cuenta de la situación. Cuando uno dice “che, tal vez, si hubiésemos ido juntos en Rio Negro…”, o “con esta otra ingeniería en tal lado…”, lo primero que hay que decir es que las elecciones en Neuquen y Río Negro arrojaron una rotunda derrota para la clase obrera, porque esa es la lógica del análisis. A veces, alguien o algunos confunden subir un punto, bajar otro, alguna ingeniería, con este primer diagnostico, la gravedad de la situación, inclusive de la crisis que habló acá cuando empezó el compañero, ameritan para mí, tomar con más decisión el problema.

Les digo, yo apoyo la idea de unir a la izquierda para la próxima contienda electoral, y abono ese crecimiento… no digo más nada pero digo, en la mirada estratégica yo más bien estoy a favor del achicamiento de la izquierda, pero bueno lo dejo ahí como tema.”

Podés ver la charla debate completa acá

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Celina Rodríguez (FPDS)

Buenas tardes, gracias a los cumpas y a las cumpas del Nuevo MAS por haberme invitado. Además, no me invitaron a mí personalmente, invitaron a la organización y a mí me parece que eso da cuenta que puedo estar yo acá pero que puede estar cualquier otro compañero y por eso vamos a tratar que el análisis sea lo más colectivo posible. Además de como me presentó el compañero, que yo soy de la Corriente Nacional del Frente Popular Darío Santillán, nosotros hemos tratado en este tiempo de armar una especie de unidad con compañeros y compañeras de otras fuerzas que nos han permitido hacer un intento, un movimiento, que se llama Movimiento de los Pueblos; y uno de los puntos que aparece en la bajada es “por un socialismo feminista”. Por eso desde ese lugar me quiero presentar, yo además milito en género, muchas de las compañeras que están acá nos conocemos de las luchas callejeras. Soy feminista, soy de la campaña por el derecho al aborto. Me parece importante que cuando uno habla se presente quién es, de dónde viene, cuál es su historia… Cómo voy a tratar de explicar un poco cuáles son nuestras tradiciones de lucha. Por eso me parecen muy generosos y generosas los compañeros del MAS cuando saben perfectamente que nosotros venimos de otras experiencias, de otras tradiciones de lucha y que desde esas tradiciones hemos podido construir esas unidades en la acción. Me parece muy importante que podamos tener diferentes miradas con respecto, por ejemplo, al compañero que me antecedió en la palabra y con respecto a la política del Nuevo MAS… Que los leo, aunque nadie lo crea… Que los leo, los sigo y trato de entender por dónde va la izquierda partidaria o la izquierda trotskista… O la izquierda en general en este país, me parece importante.

Desde ese lugar voy a hacer una mezcla. Voy a hacer algún tipo de lectura de algunos documentos públicos que hemos hecho nosotras y nosotros con la intención que sea colectivo, con la intención que no sean opiniones o elucubraciones personales.

Desde este lugar de la experiencia feminista quería hacer un comentario al respecto del contexto social. Me parece fundamental, que creo que acá el compañero que presentó la charla, plantea un contexto político social de mucho malestar, de mucho ataque a la clase trabajadora, a las mujeres, a los jóvenes… Al pueblo, diríamos.

Yo quería plantear dos o tres puntitos. Me parece que en una charla hacer análisis estadísticos, es como… Aburrido, ¿no? Pero quería decir algunos puntitos que tienen que ver con la situación de las mujeres y las disidencias. Algunas cosas de las que estuvimos mirando, que las desocupadas llegan al 22% entre las jóvenes menores de 29 años; otra es que el hecho de que prontamente no haya más jubilaciones para las amas de casa, complica la vida para las mujeres mayores de 60 años y sus familias; el tema del no reconocimiento del trabajo doméstico, o invisibilizado, de este gobierno está agravado por la crisis general. No es que los gobiernos anteriores se metieron con el tema del cuidado, con el tema del trabajo invisibilizado o el tema doméstico. Para nada, ningún gobierno se ha metido. Son temas que están bien invisibilizados… a veces hasta por la propia izquierda. ¿Qué hicieron los gobiernos anteriores? Hicieron parches. ¿Los parches cuáles podían ser? “Ellas hacen”, la jubilación para personas mayores de 60 años, la AUH [Asignación Universal por Hijo/a], que evidentemente han sido parches, en vez de tratar de resolver un problema que es bien estructural, que es bien profundo, que es otro tipo de trabajo que es no remunerado, que evidentemente desde las organizaciones populares tenemos que empezar a pensarlo, que es un tema central en la historia capitalista.

Otro de los puntos que queda claro es el cupo laboral trans, que queda pendiente. No se aplican las leyes que ganaron las disidencias, por ejemplo la Ley Sacayán. Para las travestis pareciera que la única forma de vida es la prostitución, más allá de la voluntad que tiene la comunidad LGTB como para poder hacer algo relacionado a lo organizado… La voluntad que hay de resolver esto, bachilleratos, otro tipo de trabajo, cooperativizaciones… pero que evidentemente desde el sistema lo único que se plantea es la prostitución.

En estos contextos dificilísimos, que mencioné dos o tres, pero que evidentemente todos y todas los que estamos acá lo conocemos y lo sufrimos, estamos resistiendo. Estamos tratando de construir una fuerza de ofensiva. A veces en una forma muy fragmentada, a veces con mayor masividad y otras veces con menos, con mayor organización… pero que evidentemente hay una intención del pueblo de seguir construyendo cambios, pero en serio. Esta resistencia colectiva, que es masiva, que es popular, se ha visto en muchos momentos. Por ejemplo, el movimiento feminista lo demostró claramente este último año, por decir uno, porque tiene una larga historia el movimiento feminista por el derecho al aborto legal, seguro, gratuito. Que es una reivindicación en si mismo, que es un derecho, pero va más allá, porque en última instancia lo que ha hecho es atacado, interpelado, cuestionado a las instituciones patriarcales… fundamentalmente a la iglesia, y eso le da todo un cambio. No es solamente que luchamos por un derecho.

Nosotras desde el FPDS-CN estamos diciendo que unirse con la vieja política no es una alternativa. Para nada. En esta situación desde diversos sectores políticos nos dicen (los hemos escuchado) que hay que juntarse los pañuelos verdes con los celestes, los burócratas sindicales con los luchadores populares, los gobernadores, los políticos y los corruptos en un gran frente. Eso está claramente que no es la salida. La unidad de quienes sufrimos esta política no debe ser la posibilidad solamente de construir un capitalismo humanitario, ya nos dimos cuenta de esto. Las opciones del capitalismo serio fueron las que le abrieron la puerta a las opciones de la derecha que padecemos. No solamente en nuestro país, sino en Brasil, en Paraguay, en varios países más…

Nosotros creemos que hay algunas excepciones. Acá me voy a meter con el tema de Venezuela. Hubo intentos de construir en forma paralela a un Estado-nación capitalista… algunos intentos de construir… no un Estado…  Construcciones comunales. Evidentemente por allá pasaron el intento, habría que profundizar sobre este tema, pero el hecho de que no haya caído Venezuela, como pregunta nos la hacemos, ¿no tendrá que ver con esto, a pesar de los ataques terribles que han tenido de los imperialismos y la derecha del mundo, incluida la nuestra?

Nos alejamos también de las propuestas políticas que no dudan en disciplinar la fuerza de la marea feminista bajo falsas alternativas. Aliarse a las instituciones patriarcales fundamentalmente; coloniales como la iglesia; y que no cuestiona las construcciones machistas, jerárquicas y caudillistas. Es decir, evidentemente eso está viejo, ya no da más. Ya está demostrado en la práctica, no podemos volver a esa historia. Imagínense que con el nombre que tenemos: Frente Popular Darío Santillán, estamos indignadas, indignados, con respecto a la posibilidad de que haya algunos sectores, que se dicen populares, que quieran llevar la figura de Felipe Solá a la… Evidentemente eso da cuenta… Nosotras en el Encuentro Plurinacional de Mujeres que estamos planteando, esos sectores también están participando y realmente podemos pensar ¿Cómo? ¿No aprendimos nada de los Derechos Humanos en este país? ¿Cómo los asesinos de antes van a ser los defensores de ahora? Evidentemente eso tiene que dar cuenta que nos tenemos que indignar como organizaciones, más allá de los que llevamos el nombre, y eso está bueno porque estamos acompañados.

Yo me voy a meter no con el tema electoral exactamente, porque ya medio que algunas cosas se definieron acá, y ya el Tano va a decir algo más. Sino que estamos planteando el tema de las unidades en la acción, en la construcción de los poderes populares diríamos no, contra la represión el ajuste y el saqueo. Desde las organizaciones populares, desde las organizaciones sociales, los partidos de izquierda, hemos revitalizado las luchas callejeras. Están revitalizadas. Donde somos fuertes. Se vio claramente en las movilizaciones del 24 de Marzo, y acá el 23; se ven claramente cuando salimos a luchar por Santiago Maldonado, por Rafita; por el pedido de justicia contra la trata de personas, como el caso de Johana Ramallo, que toca muy de cerca en la zona; en contra de los femicidios… Nosotros veníamos soportando femicidios en este país, porque la violencia patriarcal era muy fuerte, pero evidentemente hubo uno que nos permitió tomar una herramienta del proletariado, una herramienta histórica de las luchas que vienen de hace muchísimos años que es el paro. Y el primer paro que le hicimos al gobierno fue por el femicidio de una compañera… que luego nos permitió sentirnos más fuerte y pudimos organizar los paros internacionales feministas todos los 8M y ahí la vamos a seguir.

Yo pensaba las construcciones que tenemos en la zona, tomando el localismo… en la zona tenemos construcciones importantísimas que tienen muchísimos años. Son más de las que voy a mencionar, pero voy a mencionar a dos que caen por su propio peso. Una es la Multisectorial La Plata que más o menos surge en 2006. 13 años, mucha historia. ¿Hay disputa en la Multisectorial? Nos matamos, disputamos. A veces estamos mejor, a veces estamos peor, a veces algún grupo se va, a veces algún otro grupo viene… Pero, evidentemente, todas las luchas populares han encontrado en esa Multisectorial una oportunidad de contar su experiencia y que la Multisectorial salga a bancarlos. En estos días me estaba acordando… Tenemos los cuatro compañeros detenidos de la Línea Este… Que el otro día estuvimos en la conferencia de prensa… Yo me acuerdo que todos los compañeros, al primer lugar que fueron a reclamar, a contar su experiencia fue a la Multisectorial, y la Multisectorial con algunas organizaciones más y otras menos, les dio un apoyo; y evidentemente ese apoyo se ha visto ahora, como los compañeros reconocen a algunas organizaciones de izquierda que los han ido a apoyar. Otro de los temas, de las referencias que quiero poner, es la Multisectorial de Mujeres, Lesbianas, Bisexuales, Trans y Travestis. ¿Cómo surgió? También nos matamos. También tenemos diferencias. También discutimos. También tenemos disputas. Y está bueno tenerlas, esa es la izquierda que discute y que debate. Pero en última instancia estamos unidas en la acción, en la calle. Yo le pregunto a una compañera que está participando de la Multisectorial, ¿che, cuánto hace que estamos en esta Multisectorial? Y la compañera me recuerda que surgimos con las coordinadoras de Sandra Ayala Gamboa, un caso clarito de una compañera asesinada por ser pobre, mujer y migrante… Tiene que ver con el anti-colonialismo -o con el colonialismo- que estamos charlando.

Desde nuestra perspectiva, la alternativa política a construir debe ser masiva, feminista, anti-imperialista, anti-capitalista y anti-colonial. Esto, que es un título, que parece una cosa grosa, que parece una consigna, requiere muchos esfuerzos, muchas más unidades, pero también muchos balances, muchas revisiones y muchas autocríticas. Cuando hablo de autocríticas quiero hacer un paréntesis. Autocrítica es la posibilidad de transformar, de ver qué experiencia… No desde el lugar de las responsabilidades, cómo a veces se nos acusa en el sistema capitalista, la responsabilidad de la izquierda por diferentes cosas, como que no hemos podido entender y por eso votamos en blanco; que no podemos hacer esto, entonces hacemos esto otro… Esas responsabilidades no nos caben, para nada. Otra cosa diferente es la autocrítica.

Yo pensaba en función de esto, revisar y revitalizar tradiciones de izquierda internacionalistas, y que hoy eso implica también pensarnos como plurinacionales, rompiendo con los colonialismos. Voy a tomar dos hitos. La genealogía y la historia siempre ayudan para pensar en el presente. Dos hitos: uno es el Cordobazo, la lucha de los ‘60 y los ‘70. Estas rebeliones, estas políticas de masas, estas huelgas de masas en contra de un régimen profundamente autoritario y hambreador, momentos donde se interpela el sistema, se discute y se hacen prácticas de construcciones de coordinadoras proletarias. Un hito que habría que estudiar e investigar un poco más lo que significaron las coordinadoras proletarias. Y estas semillas… Lo que yo quiero remarcar acá es que esto también pasó en otros países, el Mayo Francés, México… fue un momento de efervescencia. Este ciclo de resistencia contra el capitalismo, contra las caras liberales y neoliberales, contra el patriarcado, contra el colonialismo, se profundiza en las décadas siguientes… con las tomas de tierras, por ejemplo, de los movimientos sin tierra; los zapatistas en México; los pueblos indígenas en la región andina; las rebeliones del 2001, el movimiento piquetero en unidad con los trabajadores y las trabajadoras, “piquete y cacerola, la lucha es una sola” en ese momento histórico; los movimientos estudiantiles de lucha.

Pensando en esta genealogía, en esta historia de lucha. Son semillas que están en nuestras construcciones actuales. Están y deberían reconocerse, no sólo estas… muchas más… Están en nuestras tradiciones de lucha. Esas semillas son como el rizoma, que es una planta que anda por debajo de la tierra, por allá, por momentos, aparece, cuando pareciera que la planta está muerta, y aparece con fuerza. Ese rizoma, me parece, es el que tendría que dar cuenta de esta lucha y de estas posibilidades que tenemos como izquierda.

Ahora voy a meterme con algunas preguntas que me estuve haciendo como para el debate. ¿Cómo pensamos desde las izquierdas el androcentrismo? ¿Cómo pensamos, cómo podemos hacer, para romper con la lógica del despojo? ¿Cómo pensamos la relación centro-periferia? ¿Cómo pensamos desde un esquema que supere por insuficiente la lucha de clases: capital-trabajo? ¿Cómo pensamos… Qué pasa con los pueblos indígenas, con el campesinado, con los precarizados y precarizadas, con los movimientos territoriales? ¿Qué pasa con el resto del planeta que está siendo subyugado, no simplemente en clave de acumulación originaria, sino a partir de la acumulación por despojo, que es un proceso permanente que padecen los pueblos?

Creo que este proceso de autocrítica, yo planteo que también estas preguntas tienen que estar asociadas a nuestras prácticas, a nuestra luchas y a nuestras políticas. Hay que darle una vuelta, cumpas, a estas experiencias.

Creo que hay que convidarnos. Nosotros mismos nos tenemos que convidar. Desde la izquierda a pensar alejados del dogmatismo, retomando y nutriendo otras tradiciones, otras cosmovisiones, otras genealogías, pensando las revoluciones también desde la vida cotidiana y que lo personal es político. Esto fundamentalmente lo estaba pensando frente a los resurgimientos de los nacionalismos. Con fuerza están resurgiendo. Un nacionalismo que está asociado a genocidios, a opresores, a lógicas xenófobas y a la violencia patriarcal. Hoy más que nunca reafirmamos, desde la izquierda, que el socialismo es una alternativa civilizatoria. No hay vuelta que darle. No tenemos otro horizonte que el socialismo. No puede haber otro horizonte porque esto ya está demostrado que no va. Por eso me gusta ver las banderas el 24 de Marzo, cuando salimos con estas dos cosas: Son 30.000 y que los detenidos-desaparecidos luchaban por el socialismo… Me parece que es plantar bandera por lo que se luchó en otro momento histórico. Esta amplia unidad que tenemos, de incluir a las corrientes de izquierda anti-imperialistas y feministas, tenemos que tomar enseñanzas de las tradiciones de lucha como las que mencioné, pero habrá miles más, no solamente en nuestro país, sino justamente por esta cosa internacionalista que tenemos, tiene que haber muchas más experiencias en otros lugares del mundo, que tendríamos que tratar de rescatar. Hay que tomar las tradiciones de lucha y las propuestas históricas. Retomando la forma de hacer política de la actualidad, muchas veces asociado a la mal llamada “marea feminista”, que es más que eso. Cómo no han encontrado un vocablo para hablar de esto, los que estamos acá ya sabemos a lo que me estoy refiriendo… Estas situaciones nuevas…

Estas situaciones nuevas que plantean tres o cuatro puntos… Muchos más… Pero tres o cuatro que me parecen claves. Hay una presencia callejera masiva. Hay una construcción de campañas democráticas y federales. Hay una democracia interna. Y hay un cuestionamiento a los liderazgos individuales, con cruces que tienen que ver con género y con lo anticolonial. Me parece que ese es un tema central. Este protagonismo popular de la clase obrera organizada, independiente de patrones y burócratas; de los movimientos sociales, del movimiento feminista, de los pueblos originarios, del movimiento campesino, de los movimientos territoriales, del movimiento juvenil, del movimiento de los estudiantes en lucha, en las asambleas ambientalistas, de los movimientos contra el extractivismo; estos están. Están en nuestra sociedad. Algunos mejor, otros peor, otros sin demasiada confluencia, sin demasiada organización interna. Pero están. Esto no significa que no sigamos debatiendo o fortaleciendo permanentemente y sistemáticamente en las luchas y las resistencias organizadas, siempre en unidad, imposible hacer nada solo. Nuestro desafío es romper las fragmentaciones de la izquierda, y construir una alternativa de poder, aunque pareciera un tema trillado hablar de alternativa, creo que tiene que ser nuestro horizonte. Esa alternativa de poder tiene algunos nombres, ya los mencioné… Tiene que ser socialista, tiene que ser plurinacional, tiene que ser feminista y tiene que ser internacionalista.”

Podés ver la charla completa acá

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