Gatillo fácil

    Otra víctima de la doctrina Chocobar: La Policía Bonaerense acribilló a un grupo de jóvenes en Tres de Febrero

    Como en la masacre de Monte, y con pocas horas de diferencia, la policía bonaerense persiguió a un grupo de amigos y los acribilló en plena calle, matando a uno de ellos e hiriendo a otro. La policía presentó los hechos como un enfrentamiento armado, pero los jóvenes no efectuaron ningún disparo y se encontraban con las manos en alto al ser atacados. Diego Valenzuela, intendente de Cambiemos, felicitó a los policías asesinos.

    Agustín S.


    El domingo 19 de mayo, Diego Cagliero y su grupo de amigos asistieron al entierro de un conocido. Después pasaron por un supermercado Dia%, donde hubo una discusión con el encargado de seguridad (aparentemente uno de los pibes habría hurtado una petaca de una góndola) que no pasó a mayores, y se retiraron. Pasaron por la casa de un amigo a buscar un equipo de música y se dirigieron en la camioneta de uno de ellos hacia una plaza donde iban a tocar. En el camino, fueron interceptados por al menos cinco móviles de la Policía bonaerense, que dispararon contra el vehículo y, una vez que los jóvenes descendieron con las manos en alto, los acribillaron. Efectuaron al menos 11 disparos, matando a Diego e hiriendo a uno de sus amigos. La persecución y los disparos quedaron grabados por las cámaras de seguridad de la vía pública.

    En los días siguientes, la Policía y la intendencia de Tres de Febrero dieron su versión pública de los hechos: construyeron el relato de un “asalto comando” a un supermercado, una persecución a una banda de delincuentes y un enfrentamiento armado entre estos y la policía. Diego Valenzuela, el intendente de Cambiemos, tuiteó sus felicitaciones a los efectivos de la bonaerense, que según él terminaron en la “detención de todos los delincuentes”.  Llama la atención que se le olvidó decir que uno de los pasajeros de la camioneta murió en el acto y otro quedó herido por los disparos de los efectivos.

    Según la versión de la Policía, habrían abierto fuego en respuesta a un disparo efectuado desde dentro de la camioneta, pero en el interior de esta no se encontró ningún casquillo. Hay dos armas requisadas por la bonaerense que habrían sido encontradas en el vehículo, pero las pericias realizadas mostraron que ninguna de ellas fue disparada, lo que hace pensar en la posibilidad de que fueran plantadas por la propia bonaerense. Plantadas o no, es claro que desde la camioneta no se efectúo ningún disparo. El momento en el que Diego y sus amigos bajan de la camioneta con las manos en alto está filmado: son los efectivos de la bonaerense lo que disparan contra personas desarmadas, no hay ningún tipo de “enfrentamiento” sino un liso y llano acribillamiento, un fusilamiento en plena vía pública.

    Es significativo el gesto cómplice de Valenzuela: con la versión del “asalto comando” lo que hace el intendente macrista es dar todo su apoyo político a la policía asesina. Cabe señalar que el Secretario de Seguridad de la intendencia es Juan Manuel Lucioni, un ex capitán del Ejército que fue dado de baja de la fuerza por haber participado de un acto en homenaje a milicos condenados por crímenes de lesa humanidad. No sorprende que este tipo de gente salga a defender y apañar actos represivos como el asesinato de Diego Cagliari.

    Este operativo de encubrimiento no se limita al marco de la intendencia, se da en el marco de una política nacional de avance represivo del gobierno de Macri y Bullrich. En la misma semana del asesinato de Diego fue noticia la masacre de Monte, donde la bonaerense persiguió a tiros a cuatro adolescentes, causando la colisión del vehículo en el que viajaban y su muerte. A esto se suman otros casos, como la detención y tortura de Enzo en Rosario bajo la acusación de “zurdo” y los miles de casos de gatillo fácil bajo el amparo de la Doctrina Chocobar y el nuevo protocolo de uso de armas de fuego de Bullrich (que básicamente insta a las fuerzas represivas a disparar primero y preguntar después, ofreciendo el amparo del Estado sin importar la gravedad del accionar policial) y otras medidas para reforzar el aparato represivo del Estado y endurecer su accionar en los barrios populares y contra la protesta social.

    Esta política represiva es un intento de disciplinar a los sectores populares y especialmente a la juventud del país, mantenerlos en la inmovilidad para hacer pasar el ajuste de Macri y el FMI con mayor facilidad. Hasta ahora, sin embargo, la escalada represiva del macrismo viene chocando con resistencia desde abajo. Las movilizaciones organizadas por los familiares de los pibes asesinados en Monte y en Tres de Febrero son una muestra de que los sectores populares de la Argentina no se van a dejar pisotear sin dar pelea.

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