Otra vez: no hay 2×1 para genocidas | Derrota para Macri

Pese a los intentos de insistir con el 2x1 a los genocidas, que podía implicar la libertad para monstruos como Astiz, la Corte Suprema se volvió a posicionar en contra por cuatro votos contra uno. Un cachetazo a la politica represiva y de impunidad del macrismo.

Redaccion
Equipo de redacción del portal IzquierdaWeb.

El “debate” se reabrió con un nuevo caso que llegó al máximo tribunal: el del personal civil de la dictadura Rufino Batalla, que no pudo alcanzar el “beneficio” y fue condenado a 13 años de prisión. La marioneta de Macri en la Corte (y presidente de la misma), Rosenkratz, fue el único que nuevamente votó a favor de liberar genocidas.

En mayo del año pasado, la CSJN atacó uno de las mayores conquistas de las luchas de los de abajo en nuestro país, que es el repudio al terrorismo de Estado, el Nunca Más a los militares. En el caso “Muiño”, proceso contra Luis Muiño, represor durante la última dictadura, el tribunal declara aplicable la ley 24.390 (conocida como 2×1), que estuvo vigente entre los años 1994 y 2001, hoy derogada, que reduce el cómputo de la prisión. Pretendió así dar los recursos legales, y sentar posición para dejar en libertad a los genocidas. En esa ocasión salimos masivamente a las calles para frenar esta avanzada de la derecha, de las instituciones, y del gobierno reaccionario y negacionista de Macri y la ministra Bullrich. La movilización popular logró frenar este proceso, y la CSJN tuvo que dar marcha atrás con esta decisión. Rosenkratz votó en esa ocasión por la aplicación del 2×1 a los genocidas, intentando dejar así semiabiertas las celdas de personajes como Astiz y Etchecolatz.

A partir del fallo favorable a Muiña, Batalla, condenado a 12 por su participación en el centro clandestino La Cacha, solicitó también que se le computara el 2×1 para salir de la cárcel. En una cobertura mediática que busca restar importancia a este futuro pronunciamiento y sus consecuencias, se lo sugiere como un tema más, a lo sumo, polémico.

Sin embargo, hay que estar en guardia ante un posible nuevo fallo rancio y pro genocidas. A pesar que la ley del 2×1, la 24.390 fuera derogada en 2001, el año pasado fue reflotada por Horacio Rosatti, Elena Highton y Carlos Rosenkrantz para justificar su sentencia favorable a Muiña. Una de las consecuencias fue el masivo rechazo que logró la sanción de una ley a principios de mayo,  donde el Congreso votó que tal beneficio no podía ser aplicable a crímenes de lesa humanidad y genocidio.

De todas formas, al interior de la Corte Suprema la situación es diferente a un año y medio atrás. Macri finalmente logró instalar al frente de ella a uno de los suyos, incondicional, Rosenkratz. Éste había votado a favor del 2×1 a los genocidas, quedando en minoría. Hoy está al frente de la máxima institución del Poder Judicial y no debería llamarnos la atención que vuelva a estar en agenda la impunidad a genocidas: se guardaron para un mejor momento. De lo que se trata es de demostrar en la calle que jamás tendrán un buen momento para semejante escándalo. Y nuevamente: No pasaron.


2×1: ¡Nunca Más!

Dicen que el miedo no es zonzo, y los miembros de la Corte Suprema de Justicia tampoco lo son, precisamente. Con el consecuente de Rosenkrantz manteniendo su perfil PROdefensor de genocidas votando en contra, el Supremo Tribunal le dijo: No al 2×1.

Es un fallo que demuestra la “precaución” y el temor de la burguesía y su gobierno de que la cuestión no se le desmadre cuando está queriendo mostrar las virtudes y conquistas logradas con el G-20. Es un fallo que demuestra que está viva la fuerza de la movilización en las calles que recorrió el país, no sólo frente al anterior 2×1 que tuvo que ser rechazado por el Congreso a las apuradas, con el grito de miles de gargantas tronando en los oídos de los integrantes de las Cámaras. Sino también con una movilización que lleva décadas, que dejó huellas en las nuevas generaciones que retomaron la reivindicación de las anteriores.

Frente a esta realidad el máximo Tribunal falló en contra no por democráticos ni humanos. Sino porque la lucha paga y está presente en la juventud que pelea por su educación, en las mujeres que luchan por el derecho al aborto, en los trabajadores que defienden sus puestos de trabajo.

En un momento en el que desde el gobierno intensifican su ofensiva reaccionaria y represiva, convalidando la “doctrina Chocobar”, más que nunca debemos no abandonar la pelea por nuestros derechos democráticos, contra los asesinatos y la impunidad de ayer y de hoy, contra todos los zarpazos reaccionarios.

Los trabajadores, las mujeres y la juventud no bajamos las banderas. Que nos escuchen a lo largo y ancho del país: ¡Nunca Más!

Ana Vázquez

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