Olé, olé, que el feminismo dirija la CGT

Las direcciones tradicionales de las centrales sindicales demostraron el #8M, una vez más, de qué material están hechas.

Inés Zeta
Dirigente nacional y fundadora de Las Rojas, referente feminista del Nuevo MAS.

Se esperaría que representen a sus bases, que las organicen, que las convoquen en asamblea para escucharlas, para que democráticamente se decidan las medidas de lucha en el marco de un gobierno que está hambreando al pueblo trabajador, que es el gobierno del ajuste, de los despidos, de los tarifazos, de los palos a la gente que sale a vender algo a la feria, el gobierno que endeudó al país hasta dentro de 100 años, pero que no puede ni controlar el dólar, a pesar de que es su único objetivo en este año electoral.

Pero no. Siempre ubicados donde el sol del poder calienta, los burócratas de las centrales sindicales hace rato que se arrastran penosamente ante Macri, como lo hicieron antes ante cada gobierno. No llamaron al paro general ni movilizaron cuando se votó el presupuesto cero del FMI en octubre del año pasado, no llamaron a paro ni movilizaron para frenar ni medio despido, en el medio de la ola de patronales voraces echando trabajadoras  y trabajadores como en Pilkington y tantas otras. ¡Hasta se dan el lujo las patronales de hacer creer que el principal fabricante de neumáticos de la Argentina, FATE, está en crisis, que la Coca Cola está en crisis! ¡Total, los burócratas sindicales se dedican a tranzar suspensiones por despidos, en lugar de organizar la lucha para que sean los patrones y no el pueblo trabajador el que paga la crisis!

Y esas mismas centrales sindicales se dedicaron a construir una muralla china entre el movimiento feminista y el paro. Ni la CGT, ni la CTA “autonóma, ni la CTA “de los trabajadores” llamaron al paro general. Boicotearon todo intento de hacer asamblea en los lugares de trabajo, se negaron a organizar nada, donde se logró construir algún tipo de acción, la desmontaron. Más que eso, desconocieron toda decisión colectiva de la asamblea feminista que preparaba el 8M, se negaron a ser sorteadas en la columna común y separaron a las que naturalmente quieren marchar con  sus compañeras de trabajo de la marea feminista que se movilizaba por la Avenida de Mayo. Pusieron otro punto de concentración, marcharon por Diagonal Sur, no entraron a la plaza, pasaron por el costado y rapidito desconcentraron en AV. Paseo Colón.Pero la peor parte llegó a la hora del acto.

La CGT y las CTAs nos quieren comprar por un sonido

En los actos organizados por el movimiento feminista, el palco y el sonido se garantizan poniendo entre todas dinero. Las organizaciones más grandes ponen más plata, las que son pequeñas grupas de pibas obviamente ponen lo que pueden. Todas colaboramos. Y es obvio que los sindicatos tienen que colaborar con más. Ahora tanto la CGT como la CTA salen a decir que ellas “no se habían comprometido” con pagar el sonido. Sin embargo estuvieron en las asambleas, opinaron sobre el documento, sobre el recorrido de la marcha, sobre todos los temas. Nunca dijeron en la asamblea que no iban a poner dinero para el escenario y el sonido. Pero la peor parte llegó el mismo día de la marcha. Esta vez estuvieron varias horas extorsionando con no poner el dinero que faltaba completar para pagar el sonido ¡si no se bajaba del documento la crítica a las centrales por no haber llamado al paro! ¡Se negaron a marchar con el movimiento feminista! ¡Boicotearon el paro! ¡Querían comprar la independencia del movimiento feminista por un sonido!

De 60 organizaciones participantes de la asamblea, solo 20 habíamos puesto dinero. Y no por casualidad entre esas 20 organizaciones la gran mayoría éramos las de izquierda y pequeños grupos y colectivos de compañeras independientes.

Entre las que estábamos en el escenario preparando todo y negociando con el señor del sonido (que de paso aclaremos: había sido contratado por la CTA de los Trabajadores), se negaba a dejarnos comenzar si no aparecía el dinero que faltaba.

Entonces, las compañeras de la izquierda decidimos apelar a lo que conocemos. A lo que es una tradición entre las y los trabajadores. Cuando hay despidos, y cuando los sindicatos se hacen los “distraídos” y no colaboran con el sostén de las y los que están luchando por puesto de trabajo, el movimiento trabajador en lucha organiza la recolección de fondos para no ser quebrados por el hambre. Tal cual lo están haciendo en este momento los trabajadores despedidos de la Pilkington y las compañera de la Comisión de Mujeres.

Las feministas socialistas sabemos de ese método, porque confiamos en la movilización, confiamos en las mayorías movilizadas, confiamos en la solidaridad de las y los de abajo, porque somos parte de eso. Y entonces nos pareció lo más natural del mundo apelar al movimiento. Tomamos el micrófono y explicamos lo que ocurría.[1] Explicamos la extorsión a la que nos estaba sometiendo la burocracia, que la burocracia estaba intentando doblegar a un movimiento que es masivo y es independiente y de lucha. ¡Y la solidaridad fue inmensa e inmediata! Sin dudarlo, la gente empezó a hacer llegar lo que podía, desde el fondo se formó un pasamanos para que el dinero llegara al escenario. Las periodistas y los periodistas, los camarógrafos, la gente toda, ponían lo que podían! Era inédito lo que estaba pasando. Y logramos recaudar el dinero que faltaba, apenas en un rato. Y pudimos hacer el acto. ¡Y fue una fiesta! La fiesta de las luchadoras, de las mujeres trabajadoras, las jóvenes y los jóvenes, de las travestis, de las trans, de todas y de todes.

Las excusas lamentables de los comunicados de la CTA y en su nombre las vergonzosas palabras de Estela Díaz, secretaria nacional de género de la CTA yaskista, sosteniendo que desde el escenario “dividimos” al movimiento, solo ratifican lo que se demostró el viernes: ¡que solo representan su atornillamiento a los sillones del sindicato mientras el conjunto del pueblo trabajador quiere salir a luchar para enfrentar a Macri. Le dan la espalda a la lucha feminista, a la lucha de las y los trabajadores, a toda lucha del pueblo pobre. Son los agentes de las patronales y el gobierno entre la clase trabajadora, son el impedimento principal para organizar la lucha! Citamos parte de su comunicado, y el que logre entender algo de este choclo sinsentido que nos lo explique: “En mi carácter de mujer del mundo sindical entiendo que un paro tal como se lo entiende en general, sólo puede ser convocado por las centrales sindicales; de otro modo no es paro. Pero en mi carácter de feminista entiendo que la idea de ‘paro feminista’ es una resignificación a la que adhiero. Lo que llamamos paros feministas de los 8 de marzo son más que nada una interpelación a que pueda parar la que no puede parar. A que esa mujer que no tiene un trabajo formal tenga su día de lucha y visibilización”[2]  Este palabrerío casi esquizofrénico lo único que quiere decir es que buscan toda clase de excusas, pero el viernes en el acto del 8M quedó clarísimo lo que son: la principal traba en el camino de la lucha.

Por su lado, la secretaria de Igualdad de Oportunidades y Género de la CGT, Noe Ruiz, ya había recibido la furia de la marea verde cuando las trabajadoras le fueron a reclamar a la CGT porque los triunviros habían salido a hacer declaraciones apoyando a los pañuelos celestes.[3] Ahora salió a decir que “llevará el reclamo del paro general que se escuchó en las calles al Consejo Directivo de la Central Obrera”. ¡Cínica! El 8M tenías que llamar al paro. Hoy tenés que llamar al paro contra el ajuste, los despidos, las suspensiones y todas las penurias que está sufriendo el conjunto de la clase trabajadora. Pero sus palabras revelan que la burocracia acusó el golpe: “y le advierto a los hombres de la central obrera: Si la CGT no entiende que es el tiempo de las mujeres, los va a devorar el tiempo”.[4] Y es así. La burocracia tiene los días contados, las y los trabajadores los van a sacar, por traidores. Más tarde o más temprano, pero los vamos a sacar.

La izquierda también demostró lo que es, la parte más activa para colaborar en que se organice y se exprese la lucha de las y los de abajo. Cuando la gente en la plaza cantaba “que el feminismo dirija la CGT” estaba diciendo eso: Estamos hartxs de la burocracia. Necesitamos herramientas que sirvan para la lucha independiente de los gobiernos, de las patronales, del patriarcado… herramientas independientes del poder para poder organizar la lucha contra el poder que nos oprime y nos explota. El último 8M estuvimos un poquito más cerca de eso. Por eso fue tan glorioso. Y por eso es tan necesario organizarse. Es necesario organizarse para que la lucha sea mucho más consiente, más profunda y sobre todo más efectiva. Para cambiarlo todo, para hacer saltar por los aires esas trabas burocráticas, para aprender a construir la escalera que nos sirva para tomar el cielo por asalto. Para eso te abrimos las puertas de Las Rojas y el nuevo MAS. Sumate  a esta apasionante tarea de cambiarlo todo, sumate a la lucha feminista socialista. 

 

 

[1] https://soundcloud.com/todonoticias/el-audio-de-los-organizadores

[2] www.diagonales.com

[3] http://lasrojas.com.ar/las-mujeres-trabajadoras-nos-plantamos-en-la-cgt/

[4] http://www.infogremiales.com.ar/voy-a-llevar-el-reclamo-de-paro-general-al-consejo-directivo-de-la-cgt/

 

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