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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
  • Ver para igual temática Karl Marx Theory of Revolution de Hal Draper, de mayor envergadura que la obra de Löwy referida al pensamiento político de Marx.
  • Ver a este respecto Trotsky y la Revolución Francesa, un ensayo del historiador trotskista francés ya fallecido Pierre Broué, de alto valor educativo.
  • Nos atrevemos a decir que en Latinoamérica este déficit impacta sobre la mayoría de las corrientes; en Europa pesa la ausencia de balances sistemáticos, el eclecticismo.
  • “Pero si era complicado alcanzar el poder, más lo habría sido conservarlo. La dificultad objetiva e histórica que enfrenta una clase que tiene que transformar al mismo tiempo la economía, los resortes políticos y la tradición cultural constituyen un acto de conciencia y voluntad, que nada tienen que ver con los movimientos mecánicos de la economía con los que se encontró la burguesía revolucionaria una vez que llevó a cabo su revolución anti-feudal (Jesús Jaén, “Entre la Marsellesa y la Internacional (en el centenario de la Revolución Rusa)”, Viento Sur, 17/04/17.
  • Ver los casos de Moreno, Mandel y tantos otros dirigentes trotskistas de posguerra.
  • Concepto inspirado en Bloch y Morris.
  • Ver respecto de estas relaciones entre fines y medios de la acción: Ciencia y arte de la política revolucionaria; sobre todo el capítulo 8 de dicha obra: “Los fines y los medios, o la lucha de clases como ley suprema”.
  • Historia y conciencia de clase, su más alta contribución al marxismo, obra clásica en materia filosófica, data de su período izquierdista.
  • Recomendamos el documental We the workers que acompaña las experiencias fundacionales de un conjunto de trabajadores y abogados laboralistas en la China costera, en Shenzhen, ciudad industrial fronteriza de Hong Kong.
  • El concepto de acontecimiento “histórico-universal” proviene de Hegel y tiene esa significación precisa: algo que marca un antes y después en la historia de la humanidad, como fue el caso de la Revolución Francesa y de la Revolución Rusa.
  • Según Vargas Llosa, La condición humana es “una obra maestra, digna de ser citada junto a las que escribieron Joyce, Proust, Faulkner, Mann o Kafka, una de las más fulgurantes creaciones de nuestra época”. Fíjense la diferencia con los días de hoy, cuando ninguna obra maestra de la literatura está referida a la revolución.
  • Los hechos históricos universales se repiten por el mismo carácter del siglo veinte, sobre todo hasta la salida de la Segunda Guerra Mundial; una época revolucionaria, una era de los extremos, el siglo de las más grandes revoluciones y contrarrevoluciones de la historia de la humanidad hasta el momento.
  • Trotsky relataba de esta manera cuál era el mecanismo que utilizaba Stalin: “Stalin ordena a los oposicionistas que se trasladen a Moscú y, tras un intento sumario de ‘convencerlos’, ordena su arresto, incomunicación y exterminio físico por distintos medios. (…) Así, el derecho de asilo para los refugiados revolucionarios está condicionado por el compromiso de renunciar al derecho de opinión independiente. El llamado a Moscú para una ‘conferencia’ resulta, una y otra vez, una trampa traicionera. Si el ‘criminal’ escapa, encarcelarán a su esposa, hija o hijo” (Trotsky, Los prisioneros revolucionarios de Stalin, 15 de enero de 1936, citado por Rolando Astarita, Stalinismo y la larga saga de disimular canalladas).
  • Es verdad que hubo embriones de poder alternativos, embriones de organismos aquí y allá, pero el estalinismo los aplastó inmediatamente.
  • Hubo otro acontecimiento extremadamente complejo que décadas antes había dividido a la Oposición de Izquierda: Stalin liquidó la propiedad privada en el campo de manera brutal (1930). La expropiación sobrevino como subproducto de una contrarrevolución. Un fenómeno nuevo que desubicó a todo el mundo (volveremos más abajo sobre esto).
  • Ver al respecto el interesante texto: “¿Estados operarios burocráticamente deformados?”, Aldo Cordeiro Sauda, blog Convergencia.
  • Recordemos que el imperio del mercado mundial es la base material de toda la teoría de la revolución permanente.
  • En esto es importante la referencia al historiador británico E. P. Thompson, que insistió en este ángulo de considerar a la clase no solamente como un hecho económico sino también político y “moral”.
  • Recordemos que estamos a nivel de la teoría de la revolución en el sentido de sus fuerzas motrices y a la acción de la clase como clase consiente; de ahí que el problema del partido esté “resumido” en el de la clase en general.
  • Una guerra civil inmensa, quizás la más inmensa de la historia.
  • Ver el artículo de nuestra autoría “China 1949: una revolución anticapitalista”.
  • A mediados del siglo XIX China fue derrotada en el enfrentamiento con las potencias capitalistas en ascenso. Se firmó un acuerdo por el cual un conjunto de ciudades costeras de China pasaron a un régimen extraterritorial sometida a una u otra potencia imperialista.
  • Esta anécdota la cuenta Sam Farber, trotskista cubano especialista en la historia de la revolución.
  • Atención que, de todas maneras, defendemos las formas de propiedad estatal, pero para que esta defensa mantenga el principio del carácter transitorio de esta forma de propiedad (sea en un Estado burgués o en uno burocrático), inmediatamente colocamos el planteo de que la propiedad del Estado esté bajo control y/o administración obrera independiente.
  • Ver los criterios de la Crítica del Programa de Gotha (Marx) recogidos también por Lenin en El Estado y la revolución. Entre otros planteos, está colocado que las desigualdades salariales son imposibles de evitar en la transición socialista, pero el diferencial salarial no puede pasar de 5 a 1, por poner un ejemplo. Aquí entra todo el debate de los profesionales: de que la revolución no puede vérselas sin profesionales luego de la toma del poder (y hasta que la clase obrera aprenda el oficio del manejo del Estado, entre otros), profesionales que si no se les paga un salario diferencial se negarán a trabajar para el Estado obrero.
  • Rakovsky lo tenía muy presente en textos como Los peligros profesionales del poder.
  • El último combate de Lenin es un texto tan inicial como valioso de Moshe Lewin que sólo se resiente un poco por su abordaje superficial de Trotsky (tiende a mostrarlo como un “blando” frente a Stalin). Bensaïd señala que Lewin es, posiblemente, el principal historiador de la URSS, esto entre una legión de historiadores socialistas de nota como Carr, Deutscher, Broué y otros.
  • Deutscher insiste en el carácter “público” de la propiedad estatizada en la ex URSS sin ponerse a reflexionar sobre su evolución real: “(…) pese a toda su ‘deformación burocrática’, seguía siendo un Estado obrero, Trotsky era inflexible. Lo que en su opinión determinaba el carácter social del Estado soviético era la propiedad nacional de los medios de producción. Mientras ésta, ‘la más importante de las conquistas de Octubre’, permaneciera intocada, la Unión Soviética poseería los fundamentos en que habría de basar su desarrollo socialista. Indudablemente, su clase obrera tendría que imponerse a la burocracia antes de empezar siquiera a convertirse el socialismo en realidad; pero indudablemente también, la única manera de hacer tal cosa era sobre la base de la propiedad pública. Preservada ésta, el Estado obrero seguía vivo, como una potencialidad sino como una realidad” (Deustcher; 2007; 48).
  • Los Castro son hermanos y Fidel murió de muerte natural; Deng y Mao estaban enfrentados, pero ambos eran parte de la burocracia; en el caso de China también hubo continuidad, aunque con luchas políticas más “abiertas” que en el caso de Cuba.
  • Para Deutscher “Stalin estaba socializando la tierra a su manera”, lo que formulado así daba a entender que estaba llevando adelante la revolución.
  • Murphy señala con agudeza que, de todas maneras, los análisis de Trotsky tuvieron la plasticidad de ir dando cuenta de los desarrollos de manera permanente, razón de más por la cual es difícil no cometer injusticias cuando se quiere dar un juicio “definitivo” sobre sus opiniones (sobre la burocratización de la ex URSS). De ahí que siempre nos haya parecido más atinado tomar sus análisis con “beneficio de inventario”: como un punto de apoyo para una elaboración
  • Desde la derecha Bujarin plantearía algunas críticas similares: “Era clara su indignada hostilidad a la política brutal de Stalin: se ‘compadecía’ del asediado campesinado por ‘motivos humanitarios’ y veía los proyectos industriales excesivos, costosos, ‘como glotones monstruosos que lo devoraban todo’, privando a las grandes masas de artículos de consumo” (Cohen; 1976; 505). Trotsky había señalado cómo para los trabajadores, las industrias que estaban levantando con su sangre, sudor y lágrimas, les aparecían como “sombras”, ajenas. De cualquier modo, la relación entre sus respectivas fracciones resultó un acertijo imposible de resolver dados los antecedentes de Bujarin: las contradicciones insolubles de su abordaje global. Cohen marca algunos giros en que sus posiciones podrían haberse acercado, pero el tema es de demasiada complejidad para abordarlo aquí.
  • Termidor es, según el calendario instaurado por la Revolución Francesa, el mes del golpe contra Robespierre que terminó echando a los Jacobinos del poder (julio 1794).
  • Bujarin substituirá el abordaje político del asunto por un criterio humanista que no dejaba de tener su espesor: “(…) para nosotros, la sociedad creadora, feliz, humana, es un fin en sí mismo (…) lo que más le preocupaba era el impacto brutalizador de la colectivización en el partido, ‘una aniquilación en masa de hombres totalmente indefensos, junto con sus esposas y niños’” (Cohen; 1976; 526).
  • Es decir: lo que determina el carácter de clase del Estado, en última instancia, es qué clase está en el poder.
  • Murphy agrega: “Twiss cita un estudio de Alec Nove sobre la economía soviética que muestra que el primer Plan Quinquenal resultó en ‘miseria y hambre de masas’ en 1933 y que fue la ‘culminación de la más profunda caída en tiempos de paz según los patrones de vida registrados históricamente” (Murphy; 2017).
  • En un reciente trabajo Astarita llega a conclusiones parecidas a las nuestras a este respecto; esto más allá que se le pierdan siempre los matices de la reflexión de Trotsky: “Un punto central del argumento que presento es que la estatización no define, de por sí, una relación socialista, o proletaria. Sólo puede adquirir un carácter socialista si está puesta al servicio de la socialización de los medios de producción. Pero esto requiere la intervención consciente de los trabajadores” (“Trotsky, el giro de 1928/9 y la naturaleza social de la URSS, conclusión”)
  • Como digresión, señalemos que es interesante la caracterización de Trotsky sobre los Jacobinos: “utopistas que querían una república igualitaria sobre la base de la propiedad privada” (Broué; Sin permiso).
  • “En la sociedad burocrática, la propiedad es una categoría de hecho más que de derecho” (Bensaïd; 1995; pp.127).
  • Ver el debate de Altamira en el seno del Partido Obrero de la Argentina.
  • Otra digresión: veamos lo que señala Serge respecto de la propiedad privada a diez años de la Revolución Rusa: “[Para] 1927 (…) un nuevo sistema de producción colectivista ha sustituido al capitalismo y funciona bastante bien. Las masas trabajadoras de Rusia han demostrado su capacidad de victoria, de organización, de producción. Se han instalado nuevas costumbres, así como un nuevo sentimiento de dignidad del trabajador. El sentimiento de la propiedad privada, que los filósofos de la burguesía consideraban como innato, está en vías de extinción natural” (Serge; 2017).
  • Trotsky daba por sentado esto en un artículo por otra parte brillante: “Las tendencias filosóficas del burocratismo”, diciembre 1928: “La burocracia no ha sido nunca una clase independiente. En última instancia, siempre ha servido a una u otra de las clases fundamentales de la sociedad –pero sólo en última instancia, y a su manera”. Pero está claro que dada la plasticidad de sus análisis (que ya señalamos), su posición sobre la burocracia estalinista se iría enriqueciendo, incorporando matices, a lo largo de los años.
  • Recomendamos leer “Evgueny Pashukanis y la superación marxista del derecho”, de Marcelo Buitrago (Revista SoB n°30), artículo que puede ser visto como complementario de esta nota.
  • Esta apelación al “pueblo entero” como “propietario” de los medios de producción figuraba en la Constitución de Stalin de 1937 redactada por Bujarin antes de ser asesinado por éste. Es una verdad de Perogrullo afirmar que para esa época se trataba de un cinismo mayúsculo; la clase obrera había perdido todos los atributos del poder.
  • Sabido es que el primer medio de producción de la humanidad, además de ser el objeto de producción de la misma, fue (es) la naturaleza: su laboratorio natural (Marx).
  • En el mismo sentido –de apreciar las relaciones reales que están detrás de las relaciones de propiedad- expresaba Marx su crítica a Proudhon: “De lo que trata en el fondo Proudhon es de la moderna propiedad burguesa, tal como existe hoy día. A la pregunta ¿qué es la propiedad? sólo se podía contestar con un análisis crítico de la ‘Economía política’, que abarcase el conjunto de las relaciones de propiedad, no en su expresión jurídica, como relaciones volitivas, sino en su forma real, es decir, como relaciones de producción” (Carta a J. B. Schweitzer, 24/01/1865, MIA).
  • Dice Denis Paillard sobre el valor que le daba a las percepciones Moshe Lewin: las trataba como “instantáneas”, “snap shots que hacían a la agudeza de su mirada, a su capacidad para comprender el detalle que le da sentido a las cosas (Udri, Paillard; 2010).
  • Moshe Lewin siempre se mostró agradecido de los soldados rusos que lo ayudaron a escapar de los nazis.
  • Pregunta retórica esta última, se entiende, porque a nuestro modo de ver nadie puede ejercer el poder en nombre de la clase obrera; ninguna otra capa social y partido que no sea de la clase obrera, que no se reivindique de ella.
  • Cristian Rakovsky, de quien hemos tomado esta definición, hablaba a comienzos de los años 30 de que la URSS había devenido en un “Estado burocrático con restos proletarios comunistas”.
  • La socialización de la producción es otro costado del mismo problema que estamos viendo vinculado a la abolición de toda propiedad; tiene que ver con lo que ocurre en el proceso productivo, donde el conjunto de los trabajadores van tomando el mando creciente del proceso de producción; proceso que de esta manera se socializa y, por lo tanto, liquida la separación entre trabajo muerto y trabajo vivo, liquida la propiedad como relación fetichizada, reificada, opuesta al colectivo de los trabajadores que, de esta manera, pasan a controlar realmente el proceso de producción, se emancipan.
  • De ahí que Lenin y Trotsky hayan rechazado las posiciones sindicalistas de la Oposición Obrera de Alexandra Kolontai y Alexander Shliapnikov.
Mirá también:  In memoriam Moshe Lewin

 

 


Bibliografía

Rolando Astarita, “Trotsky, el giro de 1928/9 y la naturaleza social de la URSS (conclusión)”.

  • “Stalinismo y la larga saga de disimular canalladas”.
  • Daniel Bensaïd, Trotskismos, El Viejo Topo, España, 2002. La discordance des temps, Essais sur les crises, les clases, l’historie, Les Éditions de la Passion, Paris, 1995.
  • “Prólogo al ‘Último combate de Lenin’, de Moshe Lewin, 1978.
  • Marcelo Buitrago, “Evgueny Pashukanis y la superación marxista del derecho”, Revista Socialismo o Barbarie N° 30.
  • Pierre Broué, “Khristian Rakovsky et l’analogie de Thermidor”, Cahiers León Trotsky nª30.
  • “Trotsky y la Revolución francesa”, Cahiers León Trotsky N° 30, junio 1987, París, Institut León Trotsky, sinpermiso.info.
  • Stephen F. Cohen, “Bujarin y la revolución bolchevique”, Siglo Veintiuno Editores, Argentina, 1976.
  • Isaac Deustcher, “Trotsky, el profeta desarmado”, Rene Julliard, París, 1964.
  • “Trotsky, el profeta desterrado”, LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2007.
  • Neil Davidson, “The prophet, his biografer and the watchtower”, International Socialist Journal, 104.
  • Antonio Gramsci,   “Escritos   sobre   la   Revolución Rusa”, compilación de Ediciones Luxemburg, Buenos Aires, 2017.
  • Moshe Lewin, Les sentiers du passé, Moshe Lewin dans l’ historie, textes présentés et annotés par Denis Paillard, Editions Syllepse, Paris, 2015 “El último combate de Lenin”, Editorial Lumen, Barcelona, 1970.
  • Michael Löwy, “La teoría de la revolución en el joven Marx”, Herramienta ediciones, Argentina, 2010.
  • Karl Marx, “Formas que preceden a la producción capitalista, en Formaciones económicas precapitalistas”, Eric Hobsbawm, Siglo Veintiuno Editores, Mexico, 1998.
  • “La Ideología Alemana, Nuestra América, Argentina, 2010.
  • Kevin Murphy, “Trotsky e o problema da burocracia soviética”, Revista Octubro, nª 28, abril 2017.
  • Aldo Cordeiro Sauda, “Estados operarios burocráticamente deformados?”, blog Convergencia.
  • Víctor Serge, “Treinta años después de la Revolución rusa”, con nota introductoria de C. A. Udry, 30/03/17.
  • León Trotsky, “Estado obrero, Termidor y Bonapartismo, 1935.
  • “Las tendencias filosóficas del burocratismo”, diciembre 1928.
  • Udry, Denis Paillard, “Moshe Lewin. In memorian”, 04/09/2010.
  • “Estado obrero, termidor y bonapartismo”, The New International, julio 1935
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