Ni el gobierno ni los K pueden cantar victoria

Elecciones en Neuquén, un primer análisis

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.


Corresponsal, 10/03/2019 23.30hs.

Finalizaron las elecciones en Neuquén. Gutiérrez (MPN) se impuso finalmente con el 39% de los votos seguido por el frente K entre Rioseco y Darío Martínez, el cual alcanzó el 26% (obteniendo así 10 puntos menos que la suma de ambos candidatos en 2015). Más atrás quedó el candidato de Cambiemos Horacio “Pechi” Quiroga, con el 15% (perdiendo un 5% en relación a cuatro años atrás) y el partido Demócrata Cristiano con Sobisch, que arañó el 10%. Por parte de la izquierda, el FIT repitió la elección de 2015 con un 3,61% a gobernador y creció levemente en la categoría de diputados superando en algo el 5%.

Un primer vistazo a los resultados echa por tierra las pretensiones K de disputar la provincia. La distancia sacada por el candidato del MPN es expresión de un aparato consolidado durante 60 años de clientelismo político, negociados con las petroleras y empresarios provinciales y una extensión territorial y cantidad de fondos con el que el resto de las listas no puede competir. Otro dato de importancia es que la lista de Cambiemos hizo una mala elección, aunque no se esperaba que disputara la provincia.

Neuqué seguirá siendo gobernada al servicio de las multinacionales y empresarios ligados a las petroleras, como es uso y costumbre del MPN, partido que ha sobrevivido al paso de los gobiernos nacionales acomodándose y  maniobrando siempre en defensa de los intereses capitalistas en la región.

Quiroga, directo representante de Cambiemos, alcanzó apenas el 15% de los votos. Puede que haya pesado que referentes del macrismo le quitaron el apoyo para dárselo al MPN frente a la lista K, además de perder algunos votos por derecha con la lista de Sobisch. Hay que considerar también el deterioro de la situación económica a nivel nacional y la bronca que viene creciendo entre sectores populares con Macri.

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El resultado del frente unitario K, que los dejó lejos de disputar la provincia, deja un sabor amargo a quien fuera el candidato apoyado directamente por Cristina y por los medios nacionales afines al kirchnerismo. Mientras agitaban que “votar al MPN es votar a Macri”, Rioseco declaró en campaña que, si llegaba a ganar “las petroleras iban a ganar más plata que nunca”, tratando de agradar a las multinacionales y empresarios del sector y conjurar el fantasma del populismo, a su vez rebelando que, aunque ganaran, no se tocarán los intereses de las multinacionales. La realidad es que el resultado no puede ser homologado directamente a una proyección nacional, pero dada la pelea que dieron los K por “nacionalizar” la campaña, no pueden esquivar el bulto de haber sembrado falsas expectativas en una elección en la que nunca tuvieron posibilidades reales. No se puede negar la afinidad del MPN con el gobierno nacional, como tampoco el giro derechista que significa el 10% obtenido por Sobisch, que realizó una campaña claramente reaccionaria. Pero de cualquier manera, la muestra electoral neuquina es demasiado específica (es una provincia gobernada hace décadas por un partido provincial), razón por la cual sería un error hacer cualquier proyección mecánica de los resultados.

El FIT mantuvo el resultado de las últimas elecciones provinciales. Su negativa a discutir con el Nuevo MAS impidió la conformación de una lista unitaria la cual hubiera podido eventualmente plantear un crecimiento en votos y representación, además de plantear una campaña más a la ofensiva y no tan retraída a conservar lo ya obtenido. Lograron mantener su caudal y representación a pesar de la presión del voto útil hacia la lista de Rioseco. Queda planteada la discusión por la unidad de la izquierda de cara a las próximas elecciones municipales y nacionales.

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El gobierno del MPN seguirá avanzando en sus políticas de ajuste contra los trabajadores y el pueblo. A pesar de la legitimidad con la que salen de esta elección, que tratarán de utilizar como apoyo de sus políticas de ajuste, hay que plantear la movilización en las calles contra el deterioro del salario y las condiciones de vida de los de abajo. Es necesario imponer a las direcciones sindicales para que rompan la inercia del año electoral y defiendan a sus afiliados con medidas de lucha reales. Los trabajadores, las mujeres y la juventud neuquina tienen el desafío de poner en pie una alternativa en función de sus propios intereses. La unidad de la izquierda es más que necesaria para poder avanzar en esta tarea.

Corresponsal

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