Murió Fabián Tomasi, luchador contra los agrotóxicos

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    Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
    Pablo Piovano-Fabián

    Por Luz Licht

    Hace algunos días, en horas de la tarde, se conoció la triste noticia del fallecimiento de Fabián Tomasi, símbolo de la lucha contra los agrotóxicos por las secuelas que dejó en su cuerpo el trabajar y ser víctima del negocio sojero. Se trató éste de “un éxito que lo convirtió en sombra” como declaró en una entrevista tiempo atrás. Durante muchos años, trabajó para la empresa Molina y Compañía S.R.L.en Basabilbaso, provincia de Entre Ríos, como fumigador.

    Fabian Tomasi-ph Pablo Piovano

    A partir de la exposición a herbicidas cancerígenos, como el glifosato, en su cuerpo aparecieron las secuelas de este agroquímico que está prohibida en 74 países. Fue  diagnosticado de polineuropatía tóxica severa, con 80 por ciento de gravedad, una enfermedad que afectaba su sistema nervioso por completo, lo que llevó, entre otras cosas, a la pérdida de su masa muscular afectando su motricidad gravemente.

    ph Pablo Piovano

    Fabián relataba cómo pudo tomar consciencia de la situación que no solo lo afectaba a él una vez que sufrió las consecuencias. A través de su lucha, llevaba el alerta de las consecuencias gravísimas para la salud de la población y las consecuencias medioambientales que se derivan de este gran negocio del monocultivo de la soja. Una actividad ésta de las más rentables del país, que por los años 70 comenzara hasta llegar a ocupar hoy más del 60% de la superficie cultivada del país. El glifosato es el herbicida que utilizan, está patentado por Bayer-Monsanto (la misma empresa que fabricaba el agente naranja que utilizaron los yanquis en la guerra contra la población vietnamita). Los niveles acumulados de esta sustancia cancerígena en el país, son de los más altos registrados en el mundo, viéndose particularmente afectada la provincia de Entre Ríos.

    Fabian Tomasi-ph Pablo Piovano

    “Hoy más que nunca, necesitamos que paren y para eso debemos luchar, aun en el peor de los escenarios, porque nuestro enemigo se volvió demasiado fuerte. No son empresarios, son operarios de la muerte”, decía Fabián.

    A su vez, con gran elocuencia, transmitía que el éxito sojero y sus consecuencias de esa forma de cultivar para la vida de quienes trabajan allí y los pobladores de las zonas de los cultivos, no podría verse tan expuesta si no hubiera un marco institucional que sostenga el costo social y medioambiental de las altas ganancias de las patronales rurales, que son cáncer y muerte para el pueblo trabajador  y las futuras generaciones.

    “No hay enfermedad sin veneno y no hay veneno sin esa connivencia criminal entre las empresas multinacionales, la industria de la salud, los gobiernos y la Justicia”. Una de las justificaciones, luego de que el laboratorio Bayer para mantener la patente de sus venenos en un comunicado asumiera que sus productos eran cancerígenos, por parte del SENASA fue que podían seguirse vendiendo para la utilización en las fumigaciones porque contaban con mucho stock. El gobierno y sus organismos de control, saben que esos agroquímicos tienen consecuencias, los dejan seguir lucrando con la muerte igual.

    “Mi nombre es Fabián Carlos Tomasi, y espero no se olviden de mi” decía al final de una carta a niños de una escuela de su pueblo. Desde estas líneas reivindicamos su lucha y esfuerzo por darle voz a lo que quieren callar y contamina a partir del silencio que compran las multinacionales y las patronales sojeras, que contamina y envenena lo que respiramos a diario.

    Decía Marx en una frase elocuente del Manifiesto Comunista “La sociedad no puede seguir viviendo bajo el imperio de esa clase; la vida de la burguesía se ha hecho incompatible con la sociedad.” Esa sentencia se hace carne en el cuerpo deformado de quienes, como Fabián, sufren las consecuencias de un sistema económico que es incompatible con las condiciones de vida y trabajo dignos, y una forma de producir sustentable. Esta forma de barbarie y muerte silenciosa debe estallar en un grito y lucha que les pongan fin. Por ello, desde estas líneas, elegimos recordar a Fabián y celebrar su lucha contra tanta adversidad e injusticia.No lo vamos a olvidar. Sus banderas son las de quienes queremos un mundo libre de explotación y opresión, donde la humanidad, como parte de la naturaleza, se desarrollen sin las consecuencias  de un capitalismo salvaje que nos golpea día a día.

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