Asesinatos laborales

Muertes obreras en Vaca Muerta

Dos jóvenes trabajadores murieron el día de ayer al caer en una pileta de purga. Ya son 8 obreros en un año los muertos en el yacimiento en un año por las pésimas condiciones de seguridad y trabajo.

Redaccion
Equipo de redacción del portal IzquierdaWeb.


Desde el comienzo de la gestión macrista, Vaca Muerta se mostró como una apuesta fuerte en términos de usufructuar esa cuenca por las enormes reservas de gas y petróleo no convencional que  posee. De este este proyecto participa la empresa con 51 % de participación estatal YPF, que explota 12.000 km2, del resto de los 30.000 km2 se reparten la explotación entre empresas privadas como Shell, Techint, Total y Panamerican Energy.

Esta situación no es producto del destino, sino que resultado de una seguidilla de traiciones por parte de la dirigencia tradicional del gremio, encarnada en Guillermo Pereyra, actual Senador Nacional por el MPN, que ha negociado varias conquistas como las “horas taxi” y el salario por zona desfavorable, y que viene de firmar un compromiso con las empresas desde hace un año de no realizar ningún tipo de medida de fuerza que entorpezca la producción.

Esta nueva muerte es responsabiliad de la política de Macri, del MPN, los empresarios y la burocracia sindical que vienen negociando una reforma laboral de hecho en la cuenca de petróleo no convencional de Neuquén. El propio Macri, en medio de la crisis económica y la recesión, expone a Vaca Muerta como el emblema del productivismo que le garantizaría grandes ganancias a las empresas sobre la base de la super explotación, las malas condiciones de trabajo y la quita de conquistas sindicales. Los resultados de esta política están a la vista.

No es la primera vez que sucede esto. Como hemos dicho, son 8 los obreros muertos en un año producto de los barbáricos métodos de trabajo de las empresas petroleras que todos estos años se llenaron los bolsillos, llevándose puesta la vida de los obreros si es necesario. En marzo pasado se dio a conocer la terrible noticia de la muerte de un operario de boca de pozo que trabajaba tercerizado para la empresa Medanito, que opera para la multinacional Exxon Mobil, luego de que explotara una bomba de ahogue, dejando también a otros tres operarios en grave estado. Ante este escándalo el Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa llamó a un paro total de 24 horas.

 

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Son asesinatos laborales

Para los economistas que hablan de “costos laborales”, para los periodistas que machacan con “la industria de los juicios”, para los macristas que nos presentan a los trabajadores como una “mafia” que pone palos en la rueda a los pobres empresarios, los dos compañeros muertos son apenas un número. Ahora se suman a la estadística de las muertes de trabajadores en accidentes evitables.

Según el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, hubo en 2017 un total de 618 muertes por crímenes de clase de este tipo. Siguiendo con los fríos números que son poco más que una terrible sumatoria de tragedias, más de 500 mil accidentes es el total registrado ese año que inhabilitaron a seguir trabajando a su víctima; arriba de 600 mil en total. Fueron también más de 600 los que no pudieron seguir cumpliendo funciones. Pero esta triste estadística no toma en cuenta más que a los trabajadores registrados. Como es sabido, quienes trabajan en negro hacen las labores más riesgosas y peor pagas. Una de las ramas de mayor siniestralidad, la de la construcción, es a la vez una de las que mayor cantidad de mano de obra en negro tiene. En total, son cuatro millones y medio los trabajadores que no entran en estos números.

Pero los medios, el macrismo y sus abogados políticos en sus cómodos puestos y con sus cómodos y elegantes trajes nos siguen hablando de que los “costos laborales” son muy altos. La reforma laboral busca precisamente hacer más baratos los accidentes para los patrones, que no pierdan tanto dinero porque un trabajador perdió un dedo, una pierna, un ojo y la vida misma. Se ahorran dinero con las medidas de seguridad, se lo ahorran con el mantenimiento de las máquinas y herramientas de trabajo… consecuentemente con eso, no tendrían por qué perder dinero por las consecuencias de su propia e insaciable sed de ganancias. No podemos más que manifestar nuestra más sincera repugnancia por los patrones y sus mercenarios a sueldo en los juzgados, los diarios, la televisión y el gobierno.

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“Me matan si trabajo y si no trabajo me matan”, dijo un famoso cineasta de izquierda en los 70’. Esa sigue siendo la realidad de millones de trabajadores, que ponen la vida para la ganancia de unos pocos mientras esos pocos lloran en todos los rincones por los “riesgos” de su capital. El macrismo les extiende su pañuelo a esas pobres víctimas de la voracidad de los trabajadores mientras prepara la reforma laboral para satisfacer sus reclamos. Por supuesto, las consecuencias de ésta no podrán ser más que un empeoramiento brutal de los números de obreros accidentados, mientras mejoran los de la cotización de la bolsa, del dólar y de las ganancias empresarias. Porque hay estadísticas que importan y estadísticas que no.

No son accidentes, son crímenes de clase. Y los principales delincuentes no viven en las villas, están en los barrios privados, usando saco y corbata.

 

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