Córdoba

Minetti: Un primer balance de una enorme lucha

Luego de 14 días de una medida histórica (y heroica) los trabajadores decidieron bajar de los silos para continuar la lucha de otra forma.

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Facundo



En esta nota intentaremos hacer un primer balance de lo acontecido hasta ahora y brindar una perspectiva para lo que se avecina en el conflicto. Buscamos también sacar conclusiones de cómo, para nosotros, debe actuar un partido de izquierda y una corriente sindical clasista en los conflictos obreros. Lo pensamos como un aporte y debate con todo el activismo, así como también con las demás corrientes de izquierda.

Queremos empezar señalando la situación política general en los casi 7 meses de conflicto, solo de esta manera se podrán entender las diferentes orientaciones llevadas adelante.

La patronal en los primeros meses de conflicto aprovechó la oleada anti obrera de suspensiones, despidos y destrucción de los convenios colectivos que Macri, ya en retirada, dejaba correr. Esto provocó que haya un gran conservadurismo dentro de la clase obrera y por ende que no haya grandes conflictos como el de los Molineros. Producto de esta situación es que el conflicto se dio en un marco de aislamiento: el kirchnerismo no quería que se mueva un pelo porque esperaba las elecciones y la CGT dejaba pasar todos los ataques del gobierno.

Una vez asumido Fernández, el pacto social empezó a aceitarse y ponerse en marcha para la lucha molinera con gran acuerdo entre todo el arco sindical, el Estado, los empresarios y la iglesia. Todas estas expresiones políticas más generales tuvieron un impacto directo en el conflicto, lo iremos desmenuzando concretamente a continuación.

 

Dos etapas del conflicto

Ya lo hemos dicho en ocasiones anteriores, pero a la luz de los hechos los sucesos y debates cobran un significado diferente. La patronal empezó los ataques por el salario. Los trabajadores siempre sufrieron este tipo de atropellos por parte de la empresa, pero esta vez el ataque era cada vez mayor. El pago se retrasaba más y más, hasta que definitivamente dejaron de pagar.

Durante esos meses se hicieron todo tipo de iniciativas: marchas al ministerio de trabajo, a gobernación, a desarrollo social, festivales, etc. La empresa luego redobló la apuesta cortándoles la luz, en completa complicidad con el gobierno, intentando desgastar cada vez más a los compañeros. Desde el primer momento señalamos que no eran los mismos ataques de siempre, que había un recrudecimiento notorio por parte de la patronal, el gobierno y UOMA (el sindicato molinero). En base a esto es que sostuvimos que había que ir más allá con las medidas que se tomaban, había que ir a un enfrentamiento más directo. Un grupo de compañeros entendía lo mismo y es así como en asamblea se votaron medidas como el corte en circunvalación, los escraches a los directivos de la empresa y la ocupación del sindicato. Fueron grandes pasos dados por parte de los compañeros en sus métodos de lucha.

Minetti es una patronal durísima con antecedentes de haber colaborado con la última dictadura militar. La situación planteaba abiertamente que la cosa iba a ser golpe por golpe. Este pronóstico se confirmó cuando la empresa lanzó la provocación de los 150 despidos. Es así como se entró a la segunda etapa, no solo peleando por los salarios adeudados sino también por los puestos de trabajo. A partir de ahí hubo momentos claves del conflicto. Momentos de clarificación de posiciones, de intenso debate, como también empezó a jugar el desgaste.

 

La producción, el eje de la discusión

En esta etapa del conflicto el desgaste empezó a hacerse sentir entre los trabajadores. Si bien se habían realizado medidas fuertes la empresa seguía durísima. Esto planteaba que había que seguir dando pasos adelante para conseguir el triunfo. Muy correctamente, el mismo grupo de trabajadores que planteó el corte en circunvalación y los escraches propuso que había que entrar a producir, vender la harina y así cobrar los sueldos. También era una medida que iba a fondo contra la empresa.

A partir de ese momento es cuando se empezaron a definir con cada vez más claridad las posiciones. Había dos líneas para el conflicto: una es la que venimos comentando, la de endurecer los métodos de lucha y entrar a producir, y la otra es la de la confianza en las instituciones, que por medio de presentar los reclamos legales en el ministerio la situación se iba a solucionar; una posición totalmente legalista.

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Dentro de esta discusión hubo momentos claves: uno fue en una de las tantas audiencias en el ministerio de trabajo y otros días antes de que se haga el plenario y la prueba productiva. Mientras estaban en esa audiencia les reconectaron la luz en la fábrica, dando un nuevo aire a la idea de entrar a producir. Allí mismo el gobierno no dio absolutamente nada y el representante de la UOMA central simplemente fue a presentar la desestimación de los despidos, diciendo que no podía hacer nada más que eso. Fue así como luego de que estuvieran discutiendo con el enviado del sindicato uno de los compañeros planteó a viva voz que había que volver a la planta, dejarse de joder y entrar a producir.

Efectivamente volvieron a la planta, pero faltó el paso de prender las máquinas. El otro momento clave fue el día anterior al plenario. Se produjo una asamblea donde todo un sector de trabajadores fue con la ropa de trabajo, listos para entrar a limpiar y poner a punto la fábrica para la prueba productiva. Este ánimo y esta acción fue paralizada por un carnero (que sabía cómo manejar uno de los tableros) que se negó a acatar la decisión de la asamblea. Acá también faltó ser más decididos y dar un paso. Esto lo decimos a modo de lección: hay momentos que encarnan oportunidades únicas, que hay que ser firmes y concretarlas, porque cuando se está a punto de dar un paso y no se concreta te termina jugando en contra, te hace retroceder.

Así fue como esa situación jugó como desmoralizadora por un tiempo y la orientación solo legal fue ganando cada vez más terreno. La única posibilidad pasó a ser simplemente esperar. Esperar a que el gobierno, a que la justicia, a que el sindicato, a que la iglesia, a que la CGT dieran algo. Esperar a que, cuando asuma Fernández, de la mano del pacto social, les diera alguna solución. Se trata de una orientación que fue cada vez más criminal: ¿cómo se podía seguir confiando en quienes no les habían dado ninguna solución en 5 meses de conflicto? Es así como había cada vez menos compañeros en la fábrica, como había cada vez menos medidas, etc. Porque claro, si lo único que se puede hacer es esperar… ¿Para qué van a ir a la fábrica?

Más allá de todas las enormes dificultades en las que estaban, un núcleo duro de compañeros seguía firme. Fue así como pasaron Navidad y año nuevo en su lugar de pertenencia, en la fábrica. Y eso es una demostración de fortaleza enorme, que da lugar a lo siguiente que queremos decir: que se hayan dejado pasar ciertos momentos no implica que en un futuro, aunque bajo nuevas circunstancias, no se puedan abrir otros. Y eso es lo que demostraron los compañeros en el mes de enero.

 

Una medida histórica

También durante enero hubo muchos debates. La dirección del conflicto, siguiendo su línea, planteaba que solo se podía esperar hasta febrero, mes en que se terminaba la feria judicial. Otras corrientes de izquierda, en sintonía con la línea legalista, planteaban que en enero todo el mundo estaba de vacaciones y que solo se podía esperar hasta febrero para hacer algún festival o llamar a alguna murga… Nosotros opinábamos que si se podían hacer cosas, y que había que hacerlas cuanto antes porque sino el desgaste iba a ser tal que posiblemente no se llegara a febrero.

Fue así que durante el transcurso del mes la patronal y el gobierno efectuaron un nuevo ataque, en un escalón superior. Cerraron los portones con cadenas y candados, dejando a dos trabajadores dentro de la planta y todos los demás afuera. Devuelta esta situación volvió a generar discusiones. Pero la central era una sola: ¿volvemos a entrar o no? Al día siguiente de lo sucedido los trabajadores hicieron una asamblea y votaron que tenían que volver a entrar.

Fue así que en un momento abrieron la puerta y lograron entrar. El resto, efectivamente, es historia. Se subieron a lo alto de los silos y resistieron todo tipo de ataques durante 14 días. El gobierno montó dos operativos de desalojo enormes que fueron desactivados por la firmeza de los compañeros, de las organizaciones que estábamos al pie del cañón y la solidaridad de los vecinos. Ataques por parte del sindicato, que lo único que hizo fue tirarle mierda a los que resistían heroicamente sobre los silos y al mismo tiempo los quería comprar. Ataques por parte de la justicia, que todavía no dio ningún tipo de respuesta. Ataques como los cortes de luz pactados entre la patronal y el gobierno. Ataques como la militarización de la planta y que la policía tuviera control de quien entraba o no. Un abandono completo por parte de la CGT, que lanzaron un posible… paro para el 15 de marzo (¡traidores repugnantes!).

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La medida de ocupación fue realmente histórica y fue posible por sobrepasar los límites legales, por ir un poco más allá, por confiar solamente en las propias fuerzas de los trabajadores, por la impresionante fuerza de sus compañeras, que estuvieron siempre al frente con ellos.

Los trabajadores se bajaron de los silos y van a continuar la lucha de otra forma. Y que nadie se confunda: esos trabajadores no están derrotados. Porque como dijo uno de los delegados ellos están convencidos de la medida que tomaron y de que la única manera de seguir es luchando.

 

El rol de la 18 de diciembre

Desde la corriente sindical 18 de diciembre estuvimos junto a los compañeros desde el primer día, apoyándolos activamente en cada decisión que tomaron, así como también organizando todo tipo de iniciativas para fortalecer su conflicto y también el fondo de lucha. Así es como hicimos un torneo de fútbol, colaboramos en la elaboración de distintas banderas, aportamos dinero para el fondo de lucha, pasamos por las facultades y lugares de trabajo junto a ustedes para dar a conocer el conflicto y recaudar dinero, colaboramos en la organización de los festivales, del bingo, etc.

Pero no solo nos hemos puesto a disposición de cada medida que llevaron adelante, sino que también llevamos nuestras posiciones a su consideración. Posiciones que siempre trataron de romper o superar el límite de lo legal. Fue así como llevamos hacia ustedes la propuesta del corte en circunvalación. Fue así como propusimos que había que seguir con los escraches. Fue así como tratamos de impulsar con toda firmeza que ustedes entren a producir al molino. Fue así como impulsamos que vuelvan a entrar sobrepasando el cierre de los portones. Fue así como estuvimos día y noche en el acampe, con lluvia o con un calor infernal, durante los 14 días que estuvieron arriba. Lamentablemente, la 18 de Diciembre y el Nuevo MAS fueron los únicos entre las corrientes de izquierda que se jugaron a estar todos los días en la puerta de la fábrica y a discutir lo equivocado de la línea legalista que paralizaba la voluntad de lucha de los compañeros.

También fue así como siempre les dijimos la verdad, por más dura que sea. Cuando debatieron entrar a producir los apoyamos con toda firmeza, pero también con toda seriedad les dijimos que había que prepararse para el desalojo si es que entraban. Mientras tanto otras organizaciones les decían que hagan una cooperativa, que solo había algunas dificultades, mientras omitían que la empresa acá quiere pisarles la cabeza y además no decían ni mu del desalojo. Y eso también se concretó el día que volvieron a entrar a la fábrica. Todas las organizaciones sabían que si ustedes volvían a entrar el operativo de desalojo era inminente. Pero así y toda la única corriente que estuvo verdaderamente jugándosela ante semejante operativo policial fue la nuestra. Fue así como nos comprometimos con acciones, no con shows para hacer un video o una foto.

Nuestra corriente sindical se pone a entera disposición de las próximas medidas que lleven adelante. También les abrimos nuestra organización a todos los compañeros y a todas las compañeras para que toda esa experiencia acumulada no se pierda, para seguir fortaleciendo un camino de lucha.

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