Educación

Media sanción para la educación virtual, un ataque a los derechos de estudiantes y docentes

En una sesión virtual de diputados, aprobaron la modificación del artículo 109 de la ley de educación abriendo las puertas a la educación virtual en menores de 18 años.



Aprovechando la pandemia, habilitan una herramienta que significauna amenazapara los derechos de docentes y estudiantes, haciendo de la necesidad una virtud.

Lo primero que enciende las luces de alerta es el tema de la “fuerza mayor”, que es en los casos en los que se podría aplicar la educación virtual. El término es demasiado amplio. ¿Puede aplicarse a un paro docente que se prolonga? ¿O se podrá utilizar en zonas con poca densidad de estudiantes hoy englobadas en la educación rural?

Pero, además, sería la confirmación del ajuste a los docentes en muchos aspectos. Ideas que se barajaron durante años para atacar nuestro estatuto, y que no se pudieron aplicar o no se sabía cómo, ahora serían la norma. Con la educación virtual a distancia, ¿qué pasará con la desfavorabilidad, pago de material didáctico, y otras cuestiones de nuestro salario y condiciones de trabajo?¿Cómo impactará en nuestro derecho a pedir movimiento para concentrar horas en una escuela? Derechos de años que pueden quedar en la basura.

¿Qué pasará con nuestro régimen jubilatorio si ya no estamos expuestos a las antiguas condiciones de trabajo? Porque no creemos que tendrán en cuenta las nuevas condiciones, como la necesidad de comprar aparatos o programas para diseñar las clases, la falta de tiempos de trabajo, y todo lo que estamos sufriendo en esta experiencia de educación virtual en pandemia,justo en este momento donde en Córdoba acaban de votar la destrucción de la jubilación docente, y que la discusión empieza a estar en la provincia de BSAS.

¿Hará falta arreglar las escuelas? Si ya no van a ir los alumnos, ¿Harán falta tantos cargos? Si ya no hay escuela. Los interrogantes son muchos y peligrosos, un arma de doble filo que ataca la calidad y la cantidad de la educación ¿Qué pasará con nuestro régimen de licencias? Justo ahora que la educación virtual de la pandemia no permite sacar licencias.

¿Y los derechos de los estudiantes?

Esto, que a priori   es presentado y puede parecer un avance, es un gran retroceso. Desde la calidad hasta el derecho a la educación. En primer lugar, la experiencia que estamos viviendo muestra que las escuelas no están preparadas, los profesores no están preparados, y los estudiantes tampoco. El relato de las escuelas con WIFI, de las nuevas tecnologías, de los celulares y todo eso se demostró que es apenas una escenografía. Desde el comienzo quedó claro la falta de conexión que hay en muchos sectores sociales. Se pensó que por que muchos tenían celular, ya está. Pero no hay WIFI en las casas, no hay con que pagar los datos o tarjetas, son celulares que no pueden sacar buenas fotos o bajar muchas cosas. La realidad es que las diferencias sociales, lejos de achatarse se manifiestan con crudeza también en el acceso a dispositivos y conectividad.

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Entonces los estudiantes también se verían vulnerados, no solo por la calidad de la enseñanza, la ley deja afuera de la legalidad, y de la educación, a quienes no tengan los medios para garantizar este tipo de educación. La modificación del artículo 109 de la ley Nacional de Educación, sería arrojar a la marginalidad, o peor aún, terminar de expulsar, a miles de chicos.

¿Para quién es el negocio?

Ya hace años que también hay un intento de lograr hacer con las plataformas un gran negocio garantizado por el Estado. Desde hace por lo menos más de 5 años que la idea de muchos es abrir la educación a ong´s o empresas que brinden el servicio de plataformas y programas, pagados por el Estado o por los docentes. Por fin, esta ley les abre las puertas del negocio tantos años esperado.

Otro aspecto es el negocio de las empresas de telecomunicaciones que venden los datos a docentes y estudiantes.

Tambiénse pone en cuestión la orientación de esas plataformas, muchas con contenidos instrumentales, pensados para formar empleadosmoldeados  a pedido de las grandes empresas, sin ninguna capacidad de juicio crítico.

Otro tema es el control por parte de las plataformas de los contenidos de las clases que preparen los docentes. ¿Y la libertad de catedra? ¿Y la propiedad de ese trabajo docente?

¿Qué hacer?

Desde la multicolor de BsAs venimos poniendo en pie una serie de reclamos con respecto a estas cuestiones, que no solo hablan del “teletrabajo”, sino que consideran la apertura de los datos de forma gratuita por parte de las telefónicas, WIFI gratis, apertura de los cargos docentes vacantes antes de la pandemia que obliga a otros docentes a tapar el agujero gratuitamente y sobrecargándose.

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La nueva normalidad, no debe ser volver a la antigua normalidad donde también trabajamos mal, debe ser una nueva normalidad donde las escuelas y los alumnos tengan los medios para usar las nuevas tecnologías en clases presenciales.

La necesidad de clases presenciales se ha mostrado como irremplazable, la virtualidad no puede reemplazar las clases en un aula, es solo una herramienta más, que en este caso excepcional de pandemia nos ayuda a continuar de alguna forma el proceso de enseñanza-aprendizaje. Pero que esta excepción no puede ser la regla.

El aula es un lugar de debate, de encuentro entre compañeros y docentes, donde se desarrollan cosas que a través de una pc no se puede, surgen dudas, surgen respuestas, y uno como docente puede cambiar al momento de acuerdo a las necesidades del grupo, uno pude ser flexible al máximo. Las dudas de uno pueden generar dudas en otro, y la clase va dando frutos. A la distancia, todo se pierde, están todos en un aula virtual, pero se trabaja de a uno (y si le sumamos los problemas mencionados más difícil). La riqueza de estar compartiendo un espacio, no se puede reemplazar con una computadora, y menos en menores de 18.

La reforma que acaba de recibir media sanción rebaja la calidad de la educación, no contempla ninguna de todas estas problemáticas.

Desde la Lista Gris Carlos Fuentealba, entendemos que en medio de la pandemia no queda otra que usar las herramientas que tenemos a mano, pero creemos que la excepción no puede ser la regla. La presencialidad no puede ser reemplazada con la virtualidad, esta es una herramienta que ayuda, pero no puede transformarse en lo principal. Tampoco podemos permitir este avance que consumaría aún más el ajuste que desde hace años viene afrontando la educación. La modificación de la ley trae más peligros a la calidad de la educación, y ningunasolución, por eso llamamos a rechazarla

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