Maxi “el Mosqui” en su puesto de trabajo

“Porque en realidad nada es imposible, hay gente que te la hace imposible que es otra cosa, que te mete palos en la rueda, que te quiere desmoralizar, que te quieren quebrar; así actúan la patronal y la burocracia.”

SoB: ¿Qué fue lo primero que te pasó por la cabeza cuando te llamaron para avisarte que ibas a empezar a trabajar con tus compañeros?

Maxi: Fue una gran alegría. Después de más de tres años de estar aislado, reencontrarte con los compañeros fue una gran emoción. Muchos no lo podían creer al verme nuevamente. Fue una gran noticia sobre todo porque se sabía del régimen al que me tenían, la saña con la que la patronal venía dilatando todo y haciendo las mil maniobras para no que no esté en el lugar que corresponde que esté. Pero sobre todo una gran alegría porque lo vieron como un triunfo contra la empresa, que no puede hacer lo que quiera, que en mi caso mostraron de todo lo que son capaces cuando se cuestionan los atropellos que se viven cotidianamente. Fue un gran impulso para todos los que quieren estar en otra situación, se demostró que se le puede ganar a una patronal que es durísima y que no da el brazo a torcer así nomás.

SoB: ¿Cuál fue la recepción dentro de la fábrica?

M: La recepción fue muy cálida, los compañeros aplaudían cuando me vieron entrar al sector. Y para el resto de la fábrica fue un impacto muy grande también. Las palabras de algunos compañeros fueron muy emotivas, me sorprendió gente que no me conocía personalmente pero igualmente se acercaron a darme la bienvenida y a expresar su alegría de que esté nuevamente en fábrica. Después de años de estar lejos de la fábrica y ver ese reconocimiento, a uno lo llena de orgullo; no fue en vano la espera.

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SoB: ¿Quiénes pusieron cara de fastidio, que no lo podían disimular?

M: La gente de la empresa, obviamente, hocicaron de muy mala gana. Todos los intentos para quebrarme fueron en vano. Fue una derrota en toda su línea y su cara de malestar fue notoria. en realidad, no se podía esperar otra cosa.

SoB: ¿Qué te sostuvo en los momentos más difíciles, cuando la patronal no aflojaba?

M: Mis compañeros del partido, los de la Lista Marrón y sobre todo el círculo del Nuevo MAS de ocupados de Zona Sur. Si pude mantenerme y estar a la altura de la situación fue porque tengo una organización que tiene su norte en terminar con las injusticias que viven los trabajadores y toda la sociedad. También fueron muy importantes los compañeros de fábrica que me mantenían al tanto de las cosas que pasaban adentro y de algunos delegados que apoyaron como pudieron para que esté en fábrica nuevamente. Los compañeros que se acercaban a charlar las esporádicas veces que me veían en la recepción de la fábrica. Todos fueron importantes, y en mayor o menor medida, me daban elementos para no aflojar. Y obviamente este triunfo es de ellos también y está al servicio de las luchas que se vienen.

SoB: Este triunfo es de todos los trabajadores, más allá de lo que cada uno haya aportado, ¿cuál es la principal reflexión que le querés transmitir a ellos?

M: La reflexión que quiero trasmitirles es que con la lucha consecuente se pueden hacer grandes cosas. Uno pude tener un mal momento, un mal día, pero no puede dejar los principios de lado, de no ser consecuente con la lucha que emprendió. Mantenerse firme en lo que uno cree, eso nunca hay que dejarlo de lado; y si lo acompañamos con la lucha y un objetivo claro, podemos lograr grandes cosas, aunque a veces parezca difícil o imposible, como decían o creían algunos compañeros. Porque en realidad nada es imposible, hay gente que te la hace imposible que es otra cosa, que te mete palos en la rueda, que te quiere desmoralizar, que te quieren quebrar; así actúan la patronal y la burocracia. Pero si uno es consecuente las adversidades se logran superar. Y así como pasan estas cosas adentro de la fábrica, para afuera de la fábrica vale también; para la vida cotidiana valen exactamente las mismas leyes. Mi caso no fue un milagro o suerte, fue ver estas cosas y dónde estás parado, y darse la tarea de superar esta situación, que en principio parece adversa. En definitiva se demuestra una vez más que los trabajadores organizados, con conciencia de clase y siendo consecuentes, podemos lograr grandes cosas y transformaciones.

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