Italia

Matteo Salvini contra el pueblo gitano

El pasado 8 de abril fue el Día Internacional del Pueblo Gitano. Históricamente oprimidos, en estos tiempos enfrentan un recrudecimiento de las políticas xenofóbicas por parte de la Italia de Matteo Salvini



Desde la victoria del partido ultraderechista Liga y la formación de gobierno junto al “antisistema” Movimiento 5 Estrellas, el país sufre una ola de medidas reaccionarias, especialmente contra los migrantes y las minorías étnicas. Uno de los pueblos que más sufre esta persecución es el romaní (popularmente conocido como gitanos), como puede verse a lo largo de su mandato.

Para empezar, dentro del programa de gobierno que firmaron ambas fuerzas se encuentra desalojar los campos de gitanos nómades. Se estima que la población romaní en Italia es de 130.000 personas. Gran parte de ellos no tiene residencia fija, y de hecho se estima que en estos campos viven alrededor de 40.000 personas. Además –emparentado con las medidas de Donald Trump contra las familias migrantes- este programa propone la escolarización obligatoria de los chicos romaníes, bajo pena de separarlos de sus familias.

Inmediatamente después de asumir el poder, a mediados de junio del 2018, el ministro del Interior y líder de Liga, Matteo Salvini, declara en una radio italiana su intención de realizar un censo entre la población gitana, para expulsar a aquellos que no sean ciudadanos italianos. Y, de yapa, aclara que en realidad no quiere quedarse con los gitanos italianos: “a los italianos, desgraciadamente, tenemos que quedárnoslos”. Por supuesto que las repercusiones y las voces de rechazo se hicieron oír en todo el país, más teniendo en cuenta que allí, a raíz de la experiencia fascista de Benito Mussolini, está prohibido realizar censos étnicos. El gobierno inmediatamente retrocedió y se amparó en la demagógica idea de “cuidar a los niños que no se les permite asistir a la escuela”. Otra vez, el prejuicio xenófobo se utiliza para justificar políticas reaccionarias.

Pero el punto más fuerte del ataque hacia los gitanos se dio el 26 de julio siguiente cuando la alcaldesa de Roma, con el total apoyo de Salvini, firmó la orden de desalojo del campamento River Village. Más de 400 personas fueron desalojadas aduciendo “motivos sanitarios” y arrojadas a la calle, sin previo aviso y sin ninguna solución a su ya precaria condición de vida. Es tan escandaloso y burdo el ataque que incluso el Tribunal Europeo de Derechos Humanos reclamó al gobierno italiano que retrase el desalojo.

Así es como se llega a noviembre, cuando el gobierno logra aprobar su nueva ley anti-inmigratoria, estableciendo nuevas trabas y complicaciones para la entrada a Italia, facilita la expulsión del país de aquellos inmigrantes que considere un “peligro social” y otorga mayor capacidad de acción a las fuerzas represivas del Estado.

Todo este conjunto de declaraciones y leyes ultrarreaccionarias y xenófobas fomentan estos (dis)valores dentro de la sociedad italiana. Tanto las Naciones Unidas como Amnistía Internacional se pronunciaron contra esta escalada reaccionaria del gobierno y su impacto dentro de la sociedad, en sendos informes donde mencionan las declaraciones de Salvini, el desalojo a River Village en Roma y la ley anti-inmigración[1]. En estos informes se menciona un caso en particular, especial por lo brutal, donde un hombre de 50 años disparó contra una familia romaní, impactando la bala contra una niña de 1 año[2] (sí, un año).

Mirá también:  La “nueva derecha” y las redes sociales

[1] Ver https://www.ohchr.org/en/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=23908&LangID=E y https://www.amnesty.org/en/documents/eur30/0064/2019/en/

[2] Ver https://jacobinmag.com/2019/04/international-roma-day-matteo-salvini

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