Más despidos en la industria: Nevares

Redaccion
Equipo de redacción del portal IzquierdaWeb.

En los últimos días se conocieron nuevos despidos en la fábrica alimenticia Nevares, de la empresa Compañía Americana de Alimentos. En este caso se trató de 10 trabajadores de la planta ubicada en Luján, 7 de ellos efectivos. Los mismos denunciaron que al momento de serles comunicado el despido no habían siquiera recibido aún el telegrama.
Esta situación viene a poner en evidencia una realidad de los trabajadores de esta empresa que está llena de atropellos a sus derechos y condiciones de trabajo. Si empezamos por el tipo de contrato, éste es temporal, así la patronal hace que no sumen antigüedad y no debe pagar las cargas y sumas correspondientes por la misma. Los despidos son una constante de un tiempo a esta parte, es difícil saber hasta cuándo se mantiene el puesto.  Otra cuestión que sale a relucir es el hecho de contratar para hacer stock y luego despedir, hablamos siempre de ritmos intensos, de horas extras o feriados que se trabajan según la voluntad de la empresa. Son dueños del tiempo de quienes no tienen otra opción más que dejar su esfuerzo en manos de esos parásitos.
En conversación con un trabajador, nos cuenta que el comentario del pasillo entre los compañeros siempre es “vamos a laburar a otro lado, no se aguanta más acá”. Sin embargo, la crisis económica golpea y mucho, “el trabajo es demasiado pero la plata no alcanza. El problema es que no tenés otro lugar a donde ir y hay que sostener a la familia. Yo aguanto, pero suelen llamarme para estar un tiempo y después se corta, hago changas en el medio hasta que puedo volver”.
Al consultar por el sindicato la respuesta también se puede imaginar: “olvidate, esos no aparecieron nunca, aunque algún delegado quisiera hacer algo era imposible, los tipos siempre dejaron correr todo lo que pasa. Es ir a trabajar y aguantar, te llevan a eso”.
Es que si hablamos de condiciones de trabajo estos verdaderos negreros y explotadores no se privan de nada, las denuncias por el constante atropello, la incertidumbre respecto al puesto de trabajo, se combinaron incluso con el caso de denuncia contra un jefe de planta por violencia de género y acoso. El patriarcado y el abuso de poder se llevan bien con las mañas capitalistas.
Todo frente a los ojos y en completa complicidad con el sindicato de la alimentación, rubro conocido por el panorama que describimos en estas líneas, donde sobran los ejemplos de la explotación que no tiene límites y donde la organización que debiera ser la herramienta para luchar contra la voracidad de los patrones se vuelve cómplice o, en el mejor de los casos, una mera formalidad. El problema es que hablamos de derechos que se conquistaron, que existen y que este gobierno de empresarios quiere reventar, es hora de pensar si la vida de los cientos que se consume en la fábrica, de los que ponen a producir el alimento que en tantos lugares para el pueblo trabajador escasea hoy, no verán en sus propias fuerzas y organización la única salida para conquistar esa dignidad que jamás podrá ser comprada ni robada por los que de arriba se llevan las ganancias que produce el sudor ajeno.

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