riesgos de trabajo

    Macri baja por decreto las indemnizaciones por accidentes laborales

    Como rayo en cielo sereno, sin que mediara siquiera un debate extra oficial al respecto, Macri bajó hoy por decreto las indemnizaciones por accidentes laborales que devengan en invalidez o muerte.

    Redaccion
    Redacción de IzquierdaWeb.



    El decreto fue publicado en el Boletín Oficial del día de hoy. El DNU 669 cambia los criterios de cálculo de los ajustes en los montos, pasando de la tasa de interés del Banco Nación al RIPTE (Remuneraciones Imponibles Promedio de los Trabajadores Estables): “desde la fecha de la primera manifestación invalidante y hasta la fecha en que deba realizarse la puesta a disposición de la indemnización por determinación de la incapacidad laboral definitiva, deceso del trabajador u homologación, el monto del ingreso base devengará un interés equivalente a la tasa de variación de las Remuneraciones Imponibles Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) en el período considerado». El cambio de criterios puede significar un ajuste en las indemnizaciones de un 20% o un 30%.

    La medida es, además, retroactiva: “se aplicarán en todos los casos, independientemente de la fecha de la primera manifestación invalidante».

    La justificación del gobierno en el propio decreto es casi tan revulsiva como la medida misma. “El ajuste de las obligaciones de las aseguradoras mediante la aplicación de tasas financieras ha llevado a desnaturalizar los derechos de los trabajadores beneficiarios del sistema». Como es bien sabido, los CEO de la Nación con Macri a la cabeza sostienen su “plan” económico con tasas de interés arriba del 70% para los acreedores del Estado, fundamentalmente los bancos. Como el cálculo de las indemnizaciones era la tasa de interés de un banco, entonces que los trabajadores ganen un poco más luego de perder un miembro o la vida es una “desnaturalización” del sistema de riegos de trabajo.

    Cuando uno pensaba que el grupo de chetos fracasados que es el macrismo ya no podía sorprendernos, toman sus últimos y moribundas medidas con una vileza que renueva todo el odio como si fuera el primer día. ¡Que haya aumentos según las tasas de interés para los trabajadores impedidos de trabajar es una “desnaturalización” mientras que es la base misma de su plan económico cuando va para los bancos!

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    La impunidad con la que tratan a la clase trabajadora como su grupo privado de esclavos se pone en evidencia con el descaro de tomar esta medida apenas unos días después del accidente que se llevó la vida de un trabajador en Ezeiza.

    Para los economistas que hablan de “costos laborales”, para los periodistas que machacan con “la industria de los juicios”, para los macristas que nos presentan a los trabajadores como una “mafia” que pone palos en la rueda a los pobres empresarios, el obrero de Ezeiza es un número más. Ahora suma a la estadística de las muertes de trabajadores en accidentes evitables. Peor aún, sería uno de los responsables de la actual situación económica.

    Según el ex Ministerio de Empleo y Seguridad Social, hubo en 2017 un total de 618 muertes por crímenes de clase de este tipo. Siguiendo con los fríos números que son poco más que una terrible sumatoria de tragedias, más de 500 mil accidentes es el total registrado ese año que inhabilitaron a seguir trabajando a su víctima; arriba de 600 mil en total. Fueron también más de 600 los que no pudieron seguir cumpliendo funciones. Pero esta triste estadística no toma en cuenta más que a los trabajadores registrados. Como es sabido, quienes trabajan en negro hacen las labores más riesgosas y peor pagas. Una de las ramas de mayor siniestralidad, la de la construcción, es a la vez una de las que mayor cantidad de mano de obra en negro tiene. En total, son cuatro millones y medio los trabajadores que no entran en estos números.

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    Pero los medios, el macrismo y sus abogados políticos en sus cómodos puestos y con sus cómodos y elegantes trajes nos siguen hablando de que los “costos laborales” son muy altos. La reforma laboral busca precisamente hacer más baratos los accidentes para los patrones, que no pierdan tanto dinero porque un trabajador perdió un dedo, una pierna, un ojo y la vida misma. Se ahorran dinero con las medidas de seguridad, se lo ahorran con el mantenimiento de las máquinas y herramientas de trabajo… consecuentemente con eso, no tendrían por qué perder dinero por las consecuencias de su propia e insaciable sed de ganancias. No podemos más que manifestar nuestra más sincera repugnancia por los patrones y sus mercenarios a sueldo en los juzgados, los diarios, la televisión y el gobierno.

    “Me matan si trabajo y si no trabajo me matan”, dijo un famoso cineasta de izquierda en los 70’. Esa sigue siendo la realidad de millones de trabajadores, que ponen la vida para la ganancia de unos pocos mientras esos pocos lloran en todos los rincones por los “riesgos” de su capital. El macrismo les extiende su pañuelo a esas pobres víctimas de la voracidad de los trabajadores mientras prepara la reforma laboral para satisfacer sus reclamos. Por supuesto, las consecuencias de ésta no podrán ser más que un empeoramiento brutal de los números de obreros accidentados, mientras mejoran los de la cotización de la bolsa, del dólar y de las ganancias empresarias. Porque hay estadísticas que importan y estadísticas que no.

    No son accidentes, son crímenes de clase. Y los principales delincuentes no viven en las villas, están en los barrios privados, usando saco y corbata.

     

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