Despidos y miseria salarial en prensa

Los trabajadores de prensa en medio de la pandemia

Los medios de comunicación fueron incorporados desde el día 1 de la cuarentena como sector esencial. A pesar de ello, las empresas vienen descargando un fuerte ajuste sobre los trabajadores.

Facundo Solari y Víctor


Según el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba), la pérdida salarial hasta 2019 se contabilizaba en un 32% en cuatro años. Sumado a las bajas paritarias hubo despidos y cierres de revistas como Pronto y Atlántida. Otro caso es la digitalización al 100% del diario Perfil que genera incertidumbre sobre la continuidad de los acuerdos preestablecidos entre los trabajadores y la patronal.

Como en todos lados, patronales como Atlántida vienen violando el DNU 329/2020 de prohibición de despidos, la legalidad no pone límites a los atropellos contra los trabajadores.

Según se confirmó el 23 de abril pasado, esta empresa comunicó a 45 trabajadores de distintas áreas que los habían “liberado” de sus tareas dejándolos en este contexto sin cobertura médica y adeudando los salarios  correspondientes a abril. La empresa lo presenta como un acuerdo entre partes pero no hay ninguna igualdad de condiciones entre los millonarios empresarios de medios y sus trabajadores.

Con estos ataques, los empresarios de los medios quieren reventar el estatuto del periodista. Éste resume básicamente muchas de las conquistas que permiten a los trabajadores de prensa tener cierta estabilidad laboral, jornadas de trabajo de 6 horas, y una cierta autonomía relativa dentro de las empresas que son contratados.

El objetivo: contratar trabajadores precarizados, en muchas ocasiones bajo la modalidad de pasantes,colaboradores o freelance, sin los derechos del convenio. Esto es trasversal a todo el rubro de prensa y es un retroceso considerable para las conquistas adquiridas durante años.

Los trabajadores somos solidarios

Pero en esta pandemia no todo es despidos, rebajas de salarios y cierres de editoriales. En los lugares de trabajo donde existen más acumulación de lucha y organización, hay conciencia y resistencia, y la toma de medidas de precaución e higiene por parte de los propios trabajadores.

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En diferentes sectores de Télam se organizan medidas de precaución cuando se tiene que ir a cubrir una nota al aire libre. Solo en casos excepcionales se trabaja en lugares cerrados, también eligen a su criterio consensuado con los jefes de sección qué  noticia vale la pena, que información cubrir y  cual no. Los mismos compañeros y compañeras  se organizan para garantizar que quienes integran el llamado  grupo de riesgo puedan hacer los trabajos desde sus casas o se tomen las licencias pertinentes cubriendo muchas veces sus tareas.

Sin embargo, los directivos no pierden el tiempo para abusar de esta solidaridad y así poder  explotar aún más a estos trabajadores haciendo trabajar en sus días de franco o fuera de sus horarios. Estos ejemplos muestran cómo los trabajadores son principalmente los encargados de cuidar su propia salud y la de sus compañeros y compañeras ante la desidia muchas veces de las patronales y los gobiernos.

Un debate necesario

En este marco se abre la posibilidad no sólo de exigir mejoras salariales, mejoras en las condiciones de trabajo, contratación etc. Sino que se pone en juego la posibilidad de una verdadera democratización de la información.

Hoy son los trabajadores los que se hacen cargo de cuidarse a sí mismos y a sus compañeros, pero al mismo tiempo como mencionamos anteriormente son los que dan una pelea frente a las patronales por elegir con la responsabilidad que la situación extraordinaria que estamos viviendo requiere, qué evento cubrir y cómo transmitir aquello  sobre lo que la sociedad debe tomar conocimiento en un contexto en el que la crisis y la incertidumbre hacen estragos.

Para decirlo claro, son los que tienen presente la preocupación de informar de manera honesta y sin amarillismos, llevar adelante la tarea de comunicar lo que es verdaderamente importante y no de vender una noticia en el sentido más mercantil del término. En este marco ellos mismos están cumpliendo una función social.

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Para que haya una verdadera democratización de los medios, estos tienen que estar dirigidos por sus propios trabajadores. A propósito del enorme triunfo de Télam contra los despidos en el 2019 escribíamos que “nuestra segunda propuesta es la elección de directores por parte de las y los trabajadores de Télam, lo cual va en el sentido estratégico de que el o la próxima director/a tiene que conocer a fondo la agencia, no puede ser cualquier títere del gobierno de turno, ya que  la información es un derecho adquirido del pueblo trabajador”

Otro punto que se pone de manifiesto es el rol que nos parece tienen que jugar los trabajadores que están en mejores condiciones de organización.

Como vanguardia de la pelea contra los despidos bajo el macrismo, todas y todos los luchadores de Télam tienen un acervo de experiencia asamblearia, de organización en la lucha y de solidaridad que podría ser una referencia en este momento para enfrentar los despidos en el sector de prensa. Claro la pandemia y el riesgo al contagio del Coronavirus dificulta la posibilidad de organización. Sin embargo, los trabajadores de prensa tienen un lugar estratégico  para poder hacer públicos sus reclamos y los del resto de los sectores explotados y oprimidos. En este marco la solidaridad para enfrentar  no solo la pandemia sino también los atropellos de la patronal y el gobierno se ponen a la orden del día.

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