Para algunos la crisis no se siente

Los sojeros se la siguen «llevando en pala»

A mediados de marzo, los exportadores de soja pusieron el grito en el cielo como producto del registro de una caída del precio de la soja en el mercado de Chicago, así como en el mercado local. Sin embargo, se están embolsando ganancias extraordinarias.

Aye Obladi

El coronavirus sería quién habría generado este impacto como consecuencia del cierre de las economías, puertos y complicaciones para las exportaciones. Sin embargo, llegando a septiembre y aún inmersos en el problema pandémico con países en los que recién ahora estarían llegando al famoso “pico”, muy lejos de ver una caída en el precio de la soja, se observa una suba exponencial en su precio, y por tanto en las ganancias de quienes se dedican al agronegocio sojero.

Sin ir más lejos, el último viernes en el mercado de Chicago el precio de la soja conquistó de manera encadenada su décimo cuarta suba, en un ciclo en el que acumuló un aumento de casi US$40, equivalente a una mejora de 11,6%, al cerrar la jornada en US$ 369,5 la tonelada.

Una historia de soja

A partir de los años 90’, con la ofensiva totalizante del neoliberalismo a nivel mundial, el agronegocio como “industria” encadenado a una forma de producir dólares trasladados inmediatamente al sector financiero, descubre en la soja una nueva forma de oro en tierra, sin demasiados “costos” de producción. Al mismo tiempo, el crecimiento de gigantes como China que aparece en el comercio internacional como un competidor monstruoso, hicieron de este país un comprador serial de soja como uno de los principales importadores.

Sin embargo, tras la crisis de 2008, todo el capitalismo sufrió una alerta considerable y la tasa de ganancia mundial cristalizó un crecimiento amesetado. Unos años después, China ya no empieza a crecer a “tasas chinas” (sic), aunque no deja de ser el máximo competidor a nivel mundial y una economía desbordante, más aún luego de una considerable recuperación de las economías capitalistas en general.

Actualmente, la pandemia del COVID-19 anunció un cimbronazo en todas las economías del mundo y en marzo cierta disminución del precio de la soja hizo que vastos sectores económicos pongan el grito en el cielo. No es que estos sectores tuvieran pérdidas considerables, ni que dejen de ganar millones para los cuales no nos alcanzan aquí los “ceros” para contar, de tantos que son. Sin embargo, para la lógica de quienes respiran dólares como oxígeno de vida, un dólar de más o de menos los puede enfurecer y de ahí la presión internacional de todos los capitalistas del mundo para que los gobiernos privilegien “la economía” antes que la cuestión sanitaria, en un contexto como éste donde millones de personas mueren como víctimas del COVID-19 y las políticas negacionista y aperturistas sin garantías económico-sociales para la protección de los sectores populares y trabajadores, dejan una vez más a millones sumidos en la pobreza mientras algunos se siguen llenando de guita y utilizan a la pandemia como excusa de un crisis que es descargada en lxs de abajo.

Mirá también:  El retorno del socialismo liberal

Tanto es así que, las últimas noticias son que muy lejos de que los dueños del agronegocio sojero esten perdiendo plata, el precio de la soja encadenó este viernes su décimo cuarta suba consecutiva en el mercado de Chicago, acumulando un aumento de casi US$40 en este ciclo, que equivale a una mejora de 11,6%, cerrando la jornada en US$ 369,5 la tonelada.

Según el portal de Télam, en ese mismo período, la soja disponible en el mercado físico de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) pasó de $17.800 la tonelada a $20.000 la tonelada en el cierre de este viernes. Para quienes no logren vislumbrar hasta el final el significado de estas cifras, basta decir que la tonelada de soja les está trayendo toneladas de dólares en un ciclo de importante crecimiento continuo.

¿La razones concretas que impulsan este crecimiento? Las compras chinas de la oleaginosa estadounidense y la sequía que afecta a las principales zonas productoras del país del Norte.

A nivel económico, pero también como comprensión política es importante decir que las compras chinas de poroto estadounidense se dieron en el marco del cumplimiento del acuerdo comercial denominado «Fase 1» que alcanzaron ambas potencias imperiales como modo de llevar un poco de “paz” a la guerra comercial desarrollada en los últimos años. Allí, China se comprometió a aumentar las compras de productos agropecuarios al país del Norte, entre otras cuestiones.

La recuperación inmediata de China que lo vuelve a colocar como el mayor de los importadores, el tratado con Estados Unidos y su componente de exportador descomunal sumado el clima de sequía en el Medio Oeste del territorio yankee, acompañan como nunca a los negocios (por supuesto que no a la ecología), y son los impulsores de este ciclo de crecimiento.

Millones para unos, ajuste para el resto… ¿y el impuesto a las ganancias?

Como decíamos al comenzar la nota, los capitalistas del mundo se la pasan advirtiendo de lo mal que la están pasando como subproducto de la pandemia y los medios de comunicación y gobiernos capitalistas, le dicen al resto de los terrícolas, que si ya venían haciendo un esfuerzo en los últimos años, ahora les toca hacer un esfuerzo mayor, porque “la economía sufre” y la pandemia es algo que los excede. Lo que no dicen, es que cuando dicen “la economía”, mientras intentan que los de abajo interpretan que sus salarios dependen de que los sojeros ganes un dólar más o menos, en realidad, quieren decir, las descomunales ganancias de quienes lucran con nuestros suelos, arrasan nuestra ecología, nuestros bosques con la deforestación, y cambian de enclave cuando ya los suelos no les son rentables, luego de amasar millones de dólares con el negocio de la soja en el que Estados Unidos y China, son las principales economías beneficiadas, así como sus negociantes en el resto de los países, incluido y por sobre todo en América Latina, Brasil y Argentina.

Mirá también:  Un programa socialista para el campo argentino

Muy lejos de estar pasandola mal, los nuemeros de este ciclo de bonanza muestran cómo se la siguen llevando en pala (como dijo una vez la ex presidenta Cristina Fernadez), minetras el resto del pueblo es hambreado, precarizado, sobre-explotado, reprimido y contagiado y para colmo le siguen pidiendo esfuercitos.

En este sentido, es un verdadero escándalo que al día de hoy en Argentina no se termine ni de discutir el más que necesario y básico Impuesto a las ganancias. Mientras desde arriba, el gobierno e Fernandez propone una quita mínima y por única vez (no un verdadero impuesto) a estos grupos que se están forrando en guita y por otro lado, los grupos económicos concentrados siempre cercanos al golpismo se oponen y actúan la pose de que sus riquezas las hicieron con su propio “esfuerzo”, un impuesto contundente se vuelve cada vez más urgente.

Además, el agronegocio sojero implica un problema estructural importante. Es destructor del ecosistema, alienta la deforestación y sus costos son externalizados, además de arrasar con pueblos y economías locales y en ese sentido, en materia estrictamente económica conlleva un problema estratégico: reduce a las economías dependientes a las exportaciones de materias primas que nos ubica a países como Argentina, en una matriz económica de enclave y nos subsume necesariamente a la dependencia y la nulidad de un verdadero desarrollo progresivo en términos integrales. Pero incluso aunque el problema sea estructural, lo aún más escandaloso es que cuando la curva va hacia arriba y se generan muchos dólares, los gobiernos no sean capaces de imponer algo tan básico y elemental como el impuesto a las ganancias; ni que hablar de una verdadera redistribución de la riqueza…

En síntesis, con pandemia y crisis económica y todo, los sojeros se la siguen llevando en pala y los de abajo estamos cada vez más abajo. La hora de un verdadero impuesto, sería un buen y mínimo inicio, para empezar a revertir esto y que la crisis no la paguen los mismos de siempre.

Print Friendly, PDF & Email

Colaborá con la izquierda


Nuestra actividad se mantiene con el aporte solidario de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Suscribite para que podamos seguirte brindando la mejor información y análisis.

Me quiero suscribir




Recomendadas

Tensión social en EEUU

Lectura recomendada

¿Desgaste o lucha?

Edicions Internacionals Sedov germinal_1917@yahoo.es Valencia, julio de 2018 (“Ermattung oder Kampf?” Die Neue Zeit, año XXVIII, volumen 2, 1910) I Debido al trabajo de agitación oral al que tuve que dedicarme, respondo con bastante retraso al camarada Kautsky, Pero si mi artículo acerca de la huelga de masas y mi trabajo agitativo de abril no hubiesen conseguido nada más que abrir el partido a una discusión profunda sobre los problemas de táctica, y lograr también que la prohibición de la discusión sobre la huelga de masas se rompa ...

Trabajadores

Las Rojas

Últimas noticias

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre