Por Héctor “Chino” Heberling

Escribo estas primeras líneas a las apuradas, en un par de horas estoy saliendo a Rio Gallegos para volver a Bs As. Acabamos de terminar la jornada de lucha en el marco del paro de 24 hs. de ATE donde la Intersindical integrada por los gremios de ATE, APS, Luz y Fuerza y La Fraternidad, acompañados por los municipales, realizaron un piquete y quema de cubiertas frente a la administración de Yacimiento Carbonífero de Rio Turbio (YCRT), en protesta por los ataques de la intervención que constantemente incumplen con los pagos de sueldos, aguinaldo, descuentos arbitrarios y mil y una provocaciones, con la intención de presionar a los trabajadores para que acepten mansamente el PPC (Procedimiento Preventivo de Crisis) presentado por la empresa para recortar las  conquistas contenidas en el convenio colectivo de trabajo.

La situación en YCRT es de incertidumbre.Nadie sabe a ciencia cierta que va a ocurrir, en los días que estuve en Río Turbio se suceden uno tras otro los trascendidos, las novedades, los bolazos y las “operaciones” promovidas desde arriba para embarrar la cancha. En medio de semejante vorágine donde está en juego el futuro de la YCRT, también se juega el futuro de la cuenca minera compuesta por los pueblos de Río turbio y 28 de Noviembre, donde viven 30.000 personas.

A pesar de todas las presiones, los trabajadores comienzan a sacar algunas conclusiones, y han tomado la decisión de viajar a CABA para pelear por el presupuesto que le de previsibilidad al futuro de la empresa.Es necesario garantizar las partidas presupuestarias para el 2019 para los salarios y la inversión necesaria para terminar la Megausina que consuma el carbón producido por la mina, esto es de vida o muerte porque si no hay plata todo puede ser para peor.

Desde principios de año la intervención de la empresa, siguiendo las órdenes del gobierno de Macri, comenzó a implementar un ajuste a costa de cientos de despidos para cumplir con el plan de bajar el déficit fiscal. Ese ataque tuvo una respuesta contundente con el paro total de la empresa, marchas, piquetes , escrache a los funcionarios y mil y una medidas, a la que agregaron el viaje a CABA para visibilizar el conflicto y romper el cerco mediático. Gracias a las marchas en unidad con otros sectores en lucha como el Posadas, INTI y demás estatales se consiguió revertir una parte de los despidos, reincorporando más de 200 compañeros, mientras otro tanto aceptó los retiros “extorsivos” impuestos por la patronal.

En CABA los mineros comenzaron a tomar dimensión de que su destino no se decidía en la cuenca. A la pelea local era necesario sumarle la pelea a nivel nacional, porque el ataque era para el conjunto de los estatales, ningún sector se puede salvar solo. Con esa convicción han estado trabajando con innumerable sectores para confluir en una pelea común y en unidad con otros trabajadores y sindicatos en la pelea por el presupuesto.

El jueves pasado llegué a Rio Gallegos, me esperaban los mineros para llevarme a Turbio.La primera actividad fue una sorpresa: al rato de llegar me dijeron “bueno como vos pediste, hoy ya está todo arreglado para que entres a la mina”. Recuperado de la sorpresa, me entró a correr la adrenalina por el cuerpo, era una asignatura pendiente, ya que en las anteriores visitas nunca la había podido cumplir, siempre quise entrar a la mina para vivir por lo menos unas horas como trabajan los mineros, porque para hablar de algo hay que vivir la experiencia en carne propia, sino uno habla por “boca de ganso”. Y en este caso más importante aun cuando de lo que se trata es de entender la idiosincrasia del minero, para ser parte de la experiencia de este colectivo obrero que se levanta en el más lejano sur con su impronta combativa, independiente de la dirigencia sindical  y política tradicional.

Durante todos estos días me fui empapando de cómo se organizaron para luchar por sus derechos, de cómo tuvieron que sacar a los dirigentes que se aprovecharon de la “década ganada” para sus propios intereses, de cómo de a poco están llenando ese “vaciamiento ideológico” que heredaron de las conducciones anteriores, de cómo cuando las papas empezaron a quemar se tuvieron que hace cargo de las cagadas de otros. Y enfrentaron esa situación con coraje, con honestidad y yendo para adelante, hablando con la verdad de los de abajo, sin dobleces y segundas intenciones, características comunes de los obreros de la Patagonia, forjados en el trabajo duro producto de las condiciones hostiles del frío, la nieve y los vientos sureños. Acá no se jode, cuando el trabajador se harta, le da para adelante, y eso es lo que ocurre, y busca y elije nuevos representantes desechando a los que arrugan o solo buscan “un lugarcito” con la política de turno.

Y eso reflejan los compañeros de la nueva comisión de ATE Río Turbio, una nueva generación de mineros que retoman la experiencia y tradición de lucha contra la privatización, de la Lista Negra de principios de los años 2000, que saben que las inversiones y el reflotamiento del destino de la mina construyendo la usina son producto de la necesidad de tapar las responsabilidades del gobierno anterior con la “masacre laboral” donde fallecieron 14 mineros por el desmantelamiento de la mina a manos del concesionario Taselli y la vista gorda de los funcionarios que tenían la obligación de controlarlo. Esa lluvia de inversiones “anestesió” a los trabajadores durante años, pero eso comenzó a cambiar a partir de que quedaron inconclusas las obras para poner en marcha la usina, producto de la corrupción que se comió millonarias sumas de dinero que fueron a parar a los bolsillos de la anterior administración. Las cosas se pusieron más negras cuando al fin del (derrotado) gobierno anterior no se aprobó la figura legal de la empresa que quedó en un limbo judicial por responsabilidad del oficialismo anterior.El resto es historia conocida, al asumir el gobierno anterior no ha parado de descargar su odio de clase con los trabajadores mineros, tildándolos de vagos y de dar pérdidas igual que los demás laburantes estatales.

Con los compañeros de la “multicolor” nos conocimos hace pocos meses, en ocasión del Plenario de Trabajadores que se realizó en Hospital Posadas donde se discutió la necesidad de unificar las luchas de los estatales como el INTI que estaban en la primera línea de fuego del ajuste del gobierno.  Compartimos marchas y acciones de lucha, bancamos el acampe frente al Congreso y la represión de la policía del 11 de abril.Es decir nos conocimos en la lucha, en la calle, como dice el refrán “en la cancha se ven los pingos”. Por eso para mí y la Corriente Sindical 18 de Diciembre fue como “un amor a primera vista”, y desde esos días estamos caminando junto a ellos, acompañándolos, aprendiendo , respetando sus tiempos, tratando de ser parte de esta nueva experiencia de un sector de trabajadores que hoy son parte de esa vanguardia obrera que enfrenta al gobierno de Macri, y que tiene por delante el desafío de poner en pie un nuevo movimiento obrero independiente de la dirigencia sindical y política tradicional , que pelee por los intereses  particulares de la clase obrera dando lucha a nuestro enemigos de la clase patronal, para que de una vez por todas logremos que la crisis la paguen los de arriba y no los trabajadores.

La militancia política me ha llevado a recorrer muchos caminos y vivir muchas circunstancias, donde se mezclan alegrías y sinsabores, pero después de estos días junto a los mineros de Río Turbio me siento pleno y emocionado, y más convencido que nunca de que no hay nada más grande en el mundo que dar la vida por la causa de la clase obrera , la clase que produce la riqueza y que está llamada a ser la vanguardia del cambio total de esta sociedad, poniendo en pieuna sociedad libre de explotación y opresión. Vaya esta experiencia como ejemplo militante a tomar por las nuevas generaciones partidarias, para abrazar con más fuerza el compromiso en estos momentos críticos de la lucha contra el gobierno. Para terminar un gran abrazo para los compañeros mineros, un reconocimiento para toda la lucha desarrollada y solo resta reafirmar nuestro compromiso militante con su lucha y decirles que esperamos que se sumen con toda su experiencia a la construcción de una corriente sindical de lucha, que se juegue en la pelea que se viene contra Macri. Sería un honor recorrer juntos ese camino.

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