Covid-19 y especulación

Los laboratorios privados especulan con el precio de los insumos

El alcohol en gel aumentó entre un 125-200% y los barbijos entre un 300-370% aproximadamente, según la marca.

Iñaki


La búsqueda masiva de elementos para cuidarse del Covid-19 (barbijos, alcohol en gel y guantes) comenzó un tiempo antes que el virus llegara a la Argentina. Las empresas, siempre en afán de ganar más, comenzaron a aumentar los precios de estos productos.

Desde que comenzó la cuarentena esto no hizo más que empeorar. Hoy, en la mayoría de los negocios, no se entregan estos elementos, medicamentos o insumos. No está claro si es que realmente falta stock o si ciertos negocios los guardan para especular con el precio de forma artificial.

Antes de la cuarentena obligatoria, cuando se empezaban a tomar algunas medidas, los laboratorios ya no enviaban alcohol en gel ni mascarillas y los que se enviaban ya tenían un sobreprecio. Este aumento no se puede achacar sólo a la demanda ni a la reducción de importaciones producto de la recesión mundial acelerada por la pandemia, aunque hay un elemento de objetivo: para producir medicamentos hay materias primas que se reciben de oriente (China, Medio Oriente, la zona costera asiática, etc).

También para productos como el alcohol en gel se requiere de un polímero que actúa de gelificante (el carboxivinil) el cual es importado. Es evidente que hay una lógica completamente enfocada en la ganancia que está desligada de lo que realmente necesita la población trabajadora. A los dueños de los laboratorios privados poco les interesa la salud de las y los trabajadores, cuidar el medio ambiente o producir medicina realmente de calidad. Hay muchos ejemplos: el laboratorio Bayer que en la década del ‘80 trajo medicamentos fabricados a partir de sangre de personas enfermas del VIH, lo que generó no menos de mil casos registrados de gente que se contagió de SIDA por haberlos utilizado.

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Trabajando en una farmacia de barrio uno hace lo que puede por atender a la gente que viene casi desesperada a comprar productos. Los vecinos van bollando de farmacia en farmacia escuchando, probablemente, lo mismo que les digo yo: “no tenemos”, “no hay insumos para preparar”, “no están entregando”, etc.

La semana pasada en 4 días se vendieron alrededor de 15 litros de alcohol en gel que hacíamos en el laboratorio de la farmacia. El mismo día que se preparaban varios litros se vendía todo. En otros lugares, el alcohol en gel aumentó entre un 125-200% y los barbijos entre un 300-370% aproximadamente según la marca. Ya cuando nos quedamos sin insumos, con la cuarentena obligatoria no pudimos hacer más alcohol en gel porque aunque pedimos los elementos para preparar no nos entregan (incluso cuando figura disponible). También dejaron de traer paracetamol, amoxicilina, algunos anti alérgicos respiratorios, por poner algunos ejemplos.

Es que estos medicamentos se utilizan para tratar síntomas (en el caso del antibiótico la enfermedad en sí), de enfermedades respiratorias como resfriados y gripes. Las empresas especulan acumulando stock, para vender más caro mañana lo que hoy es de primera necesidad para muchos.

Es necesario que el gobierno tome cartas en el asunto, estatizando los laboratorios que haga falta y reorientando la producción, bajo control de sus trabajadores, quimicos y cientificos, de la industria farmacéutica.

Es imperioso que se busque una cura para tratar efectivamente esta nueva enfermedad a su vez que una vacuna. Es necesario que se produzca de forma libre y masiva y no sujeta a patente para que toda la población tenga acceso a esta. A su vez, el resto de la industria que pueda debe adaptarse, por ejemplo las automotrices, a la producción de los insumos indispensables para hacer frente a la pandemia, para contar con los elementos básicos como alcohol en gel, elementos de prevención para el sistema de salud y hasta respiradores ante la evidente escasez y necesidad de estos. Como a su vez es necesario que se destine de manera inmediata presupuesto al sistema de salud, y no para el pago de la deuda por ejemplo.

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En el fondo, lo que queda al desnudo ante la pandemia es la necesidad de un sistema de salud y una industria farmacéutica que no oriente su producción e investigación en base a las ganancias de unos pocos, si no al cuidado y bienestar de toda la sociedad. Esto solo es posible bajo control de los que producen todos los días, sus trabajadores y de los miles de estudiantes y científicos que con la lógica del sistema actual se encuentran precarizados o limitados de aportar sus conocimientos para el bienestar de las amplias mayorías trabajadoras.

 

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