Los fascistoides Laje y Márquez pasaron vergüenza en Neuquén

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

 

Estos dos personajes son un curioso producto del atraso de la mentalidad conservadora y medieval de sus seguidores. Hay sectores de la sociedad que, puestos en jaque por los avances de las luchas de las mujeres y la comunidad LGBT, tienen necesidad de buscar una justificación “científica” a su pensamiento cavernícola en un formato de nuevo siglo. Si bien son sectores mayoritariamente influenciados por el clero medieval, los argumentos del tipo “lo dice la Biblia” son ciertamente poco convincentes en este siglo incluso para quienes van regularmente a misa. De la demanda colectiva de darle “argumentos” a la estupidez colectiva surge la oferta individual del pseudo intelectualismo de Márquez y Laje.

 

En general se mueven bastante cómodos cuando están rodeados de su público, asiduo lector de sus libros y fantasías místico-religiosas (y no mucho más), que sabe adularlos por estar por encima de su nivel intelectual fascistoide ultra mediocre homofóbico y misógino. Pero salidos de su hábitat natural decimonónico, parece que pueden ponerse muy nerviosos y conflictivos hasta con pibes secundarios a los que pensaban ir a alumbrar con su sabiduría. Invitados por las autoridades del colegio A.M.E.N de Neuquén, se dispusieron a dar una tranquila charla acerca de lo que llaman la “ideología de género”, confiando en la mediocridad de su joven público. Pues bien, los secundarios los hicieron pasar una oportunidad para demostrar su capacidad intelectual y ciertamente dieron vergüenza ajena. Ante los cuestionamientos indignados de los estudiantes empezaron a desparramar insultos con su soberbio tono de ignorante ultra intelectual.

“Hay una ley en Argentina que dice que si un hombre cree ser mujer, es mujer”

“La homofobia no existe, es un invento idiomático peyorativo para atacar…”

“Los transexuales sufren de retraso mental”.

“El aborto con una percha es propaganda”

El profundo pensamiento de estos personajes no esconde en realidad mucha ciencia. Las mujeres no exigen aborto legal porque haya niñas de 13 años obligadas a ser madres luego de un abuso, ni porque tengan deseos de decidir sobre sus vidas luego de un anticonceptivo fallido, ni porque haya mujeres muertas en condiciones de clandestinidad ¿A quién podrían sensibilizar semejantes cosas? No, es todo una conspiración del “marxismo cultural”. No se rechaza la homofobia porque implica mandar a millones de personas que quieren elegir libremente su sexualidad al clóset, la discriminación y el estigma de la violencia cotidiana. ¿A quién podrían sensibilizar semejantes cosas? No, no, la palabra “homofobia” la inventó el “marxismo cultural”. Podríamos seguir un buen rato. Se trata en suma de una versión “intelectualizada” de las justificaciones clásicas ultra derechistas de negar lo que no les gusta. Antes era todo una conspiración masónica, judía y comunista, hoy es el “marxismo cultural”. Habría que reconocernos a los marxistas bastante creatividad luego de inventar a la comunidad LGBT entera, el aborto y los deseos de la mujer de ir “contra la naturaleza” por tener deseos de hacer algo más que lavar platos y fregar pisos. Por supuesto, lo único “natural” y científico es la sexualidad con una sola persona en la vida, los sacramentos y la dictadura militar.

El atraso de muchos adultos está siendo claramente superado por muchos maravillosos jóvenes que saben progresar en pleno siglo XXI y dejar en el baúl del olvido la medieval ideología de la represión de la sexualidad extra matrimonial, la homosexualidad y todo lo que vaya por fuera de las estrictas leyes maritales del siglo X. Estos estudiantes secundarios supieron reaccionar valientemente frente a la complicidad de las autoridades de su colegio.

“La directora dijo que no lo veía como falta de respeto ni discriminación, pero está todo filmado. Se quedaban callados y los miraban con orgullo. Obviamente nos sentimos atacados por la propia educación. Supuestamente podíamos opinar pero no podías ni hablar, te tomaban el pelo, eran sarcásticos y te insultaban”. Así dijo a un medio una estudiante, una menor de edad que tiene la cabeza puesta muy por encima de sus directivos y los defensores de la dictadura a los que invitaron a disertar.

Simplemente no podemos no alegrarnos por la reacción de esta maravillosa juventud, la misma que llenó las plazas de todo el país de pañuelos verdes y deja a estos personajes como lo que son, unos cavernícolas con un grado mayor de autosatisfacción pseudo intelectual. Bien merecido el escrache por parte de esta juventud.

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