Polémica en Filosofía y Letras de la UBA

Las “tareas estratégicas” del PTS y su blog

Palabrerío oportunista y nada más.

Juan Pablo Pardo

La crisis sanitaria y económica disparada con el coronavirus ha dado un salto en los últimos días, con el estallido de enormes protestas en todo el mundo. Estados Unidos explotó como no se veía en mucho tiempo tras el asesinato de George Floyd, que colmó el vaso de una enorme bronca contenida por la enorme opresión que sufre la comunidad negra, parte fundamental del Estado capitalista norteamericano. Esto se monta sobre el descontento con el gobierno negacionista y represor de Trump, que ha ocasionado a una verdadera tragedia por su manejo del coronavirus y llevado el desempleo a niveles récord en muchísimos años. Las protestas se replicaron de manera masiva en muchos puntos del mundo frente a un sistema que sólo ofrece miseria a los trabajadores y ningún futuro a la juventud. En ese marco, hay un debate abierto en torno a cómo deben intervenir los partidos de izquierda frente a la nueva situación.

Desde el ¡Ya Basta! – Nuevo MAS venimos impulsando una gran campaña desarrollando la solidaridad activa desde abajo. Desde nuestro lugar en la Secretaría General del CEFyL, propusimos que Filosofía y Letras de la UBA se abra para recibir donaciones para los hospitales cercanos, Durand y Ramos Mejía para organizar la respuesta solidaria desde abajo frente a la desidia del gobierno que deja a los trabajadores sin insumos para combatir la pandemia. Llevamos adelante una gran campaña con cientos de firmas de estudiantes, docentes, no docentes y graduados exigiendo a la gestión de la facultad que la abra, a lo que se negaron sin siquiera dar una reunión. Pero de manera escandalosa, las autoridades consiguieron un cómplice más en su posición de mantener cerradas las puertas de la facultad: el PTS.

Mientras dedican miles de palabras en su blog a hablar de “la primera línea”, en la realidad, cuando se trata de los hechos, se oponen a cualquier tipo de intervención auto organizada desde abajo, fetichizando al Estado capitalista como si fuera el único que debe intervenir frente a la crisis. Para ese partido, los estudiantes y la facultad frente a la pandemia… no deben cumplir ningún papel. Su oposición a organizar cualquier tipo de actividad solidaria desde abajo se hace supuestamente en nombre de un “programa” totalmente abstracto, ya que no tiene ningún punto concreto de acción en la realidad: es decir, son puras palabras. Por el contrario, desde el Nuevo MAS apostamos a desarrollar la solidaridad desde abajo de la clase obrera para defender la vida de los trabajadores frente a la catástrofe, así como también para que sea nuestra clase la que tome en sus manos los asuntos de la sociedad, postulándose política y prácticamente como alternativa frente a la crisis nacional.

Sin práctica revolucionaria no hay programa revolucionario

El PTS escribe muchas notas pero no hace nada. Hace algunas semanas han publicado en su blog un documento internacional muy extenso, con mucho palabrerío sobre el “programa” para la situación actual en donde no se nombra ni una sola vez la solidaridad de clase o la ayuda mutua. El planteo es estrictamente parlamentario, con un recetario de medidas, que si bien pueden ser correctas, para salir de la abstracción deben vincularse con el movimiento y la experiencia real de los trabajadores para ser algo más que papel mojado (o en este caso, una entrada ajena de un blog a la realidad).

 

Marx decía en la Crítica al Programa de Gotha, que “más vale un paso adelante del movimiento real que una docena de programas”, en referencia a los socialistas que se pasaban formulando recetarios de medidas y “programas”, que no tenían ningún punto de contacto con la realidad práctica de los explotados y oprimidos. Por supuesto, la elaboración de un programa revolucionario es fundamental; es la base de una estrategia que realmente sirva para transformar la realidad. Pero los programas sólo viven en conexión con la experiencia real, hay que concretarlos, no pueden ser sólo palabras virtuales en la red de blogs del PTS, por más que se traduzca a todos los idiomas que existen o existieron en el mundo.

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En medio de la pandemia, de una crisis tan profunda como la que atravesamos, mientras el drama sanitario sigue extendiéndose con casos verdaderamente trágicos y la crisis económica azota a millones sumergiéndolos en el hambre, un programa revolucionario sólo se puede formular sobre la base de estar codo a codo viviendo las necesidades reales de la clase y actuando frente a la catástrofe, y por lo tanto tiene que pararse como primer punto desde la solidaridad de clase para enfrentar la crisis como forma de organizar desde los trabajadores una nueva sociedad. Por el contrario, el PTS se niega a poner el cuerpo en medio de la pandemia, sólo hace su propia agenda (virtual) que no le importa a nadie y habla sobre sí mismo. No hacen causa común con las vivencias de los explotados y oprimidos, y para colmo atacan a las corrientes que sí, manteniendo todos los cuidados de seguridad e higiene, ponemos el cuerpo de manera práctica en medio de la pandemia.

El PTS critica la participación que venimos llevando adelante en los repartos de viandas que se dan en las escuelas con gran esfuerzo de los docentes, a pesar de lo poco que baja el gobierno. Por el contrario, allí vemos semana a semana la creciente necesidad de parte de las familias que se acercan a recibirlos y el enorme compromiso de los docentes, que conocen la realidad de los estudiantes y se organizan para recolectar ellos mismos alimentos para ayudarlos a combatir el hambre, frente al abandono del gobierno, así como también muchas otras formas de ayudar. De la misma manera, se opusieron a abrir las facultades para que sean un centro de organización de la solidaridad desde abajo. En nombre de puras palabras sobre “reclamar al Estado y los gobiernos por la falta de insumos”, se han plantado concretamente en contra de que los trabajadores solidarios aporten los elementos de protección básicos que el personal de Salud necesita en el día a día para no contagiarse.

Parece que con denunciar de manera online que el gobierno no entrega los insumos sería suficiente para el PTS. Pero en tanto el Estado deja a los trabajadores sin respuestas, la salida es… no hacer nada, total “hay una nota de denuncia” online. Es evidente para todo el mundo que exigir al Estado viandas de calidad o insumos para los hospitales es absolutamente necesario, y las páginas de internet son un espacio de difusión muy importante. Pero esto de ninguna manera puede sustituir la actividad real. Con esta lógica han llegado a decir que NO hay que donar elementos de protección a los hospitales, porque el gobierno no lo hace y sería “ocultar la desidia del Estado”.

Pero el personal de Salud de carne y hueso necesita esos insumos para no contagiarse. Desde el Nuevo MAS venimos poniendo en pie Comités solidarios, vinculando los trabajadores de los hospitales con los de otros sectores. Con esa experiencia hemos comprobado que, en lugar de anular el reclamo al Estado por la desidia, lo potencia al involucrar a más amplios sectores en la pelea. Así, planteamos claramente que ningún Estado burgués va a resolver los problemas, porque su lógica es preservar las ganancias capitalistas: la única salida para combatir la crisis sanitaria y económica es que la clase trabajadora tome las riendas de la sociedad y el control de su destino.

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De esta manera, el PTS defiende una orientación corporativa por parte de la clase obrera, planteando que cada sector levante únicamente su propio reclamo al Estado burgués, en lugar de organizarse desde abajo para construir otra salida. Por el contrario, de lo que se trata es de hermanar las luchas a través de la solidaridad de clase, para que los trabajadores aparezcan en el centro de la escena, postulándose práctica y políticamente como alternativa frente a la crisis. Sin la solidaridad práctica entre los explotados y oprimidos, sin la ayuda mutua frente a una situación tan grave, con el hambre y los contagios que crecen, se le da la espalda a las necesidades reales y no hay salida posible.

Así no se construye ninguna relación de empatía entre la organización militante con el movimiento de masas, sus necesidades reales y sus luchas. Por el contrario, desde una torre de marfil aparecen las entradas en su página web con un análisis y un programa planteado desde arriba, que resulta completamente abstracto, porque no se encarna en la realidad. La cuestión es que para el PTS, todo se resuelve de manera parlamentaria. Su eje absoluto es la apertura del Congreso, cuando lo que hoy en día la clase necesita es una respuesta concreta, no rosca por arriba.

Frente a los recortes a las jubilaciones en Córdoba, el PTS se opuso a movilizarse (con los cuidados sanitarios necesarios) porque “lo que importa es oponerse en la Legislatura”. Los municipales cordobeses le demostraron pocos días después que la pelea se dirime en la calle. Frente a los mineros de Andacollo en Neuquén repetían que había que llevar tal o cual proyecto de ley: lo que definió su triunfo fue el aguante y la movilización en las calles, que se pudo sostener gracias a la ayuda solidaria de cientos de trabajadores que aportaron al sostenimiento de sus acampes. Ahora, según sus redes sociales, parece que lo único que importara sería la “ley del impuesto a las grandes fortunas”, que para colmo también levantan (de manera cínica ya que no van a hacer nada al respecto, porque gobiernan para esos mismos millonarios) los kirchneristas. Es evidente que los ricos deben pagar, pero para imponerlo necesitamos organización desde abajo y movilización, no una sesión online del Congreso. Es decir, todo el “programa” se revela como puras palabras, su orientación es resolver todo por arriba en el Congreso en vez de poner el cuerpo en la realidad.

La crisis que transitamos está profundizando la polarización social y la emergencia de movilizaciones a nivel mundial plantea una pelea enorme por construir otro futuro. Para imponer un programa verdaderamente revolucionario y construir una alternativa, es necesario partir de la realidad de la clase trabajadora y construir lazos de solidaridad de clase activos que la proyecten hacia el conjunto de la sociedad como el único sector que puede ofrecer una salida de fondo frente a la barbarie capitalista y no palabrerío oportunista.

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