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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Faltan pocos días para que se termine el gobierno de Macri. La alegría por su derrota entre amplios sectores de trabajadores es completamente justa: fue un gobierno que vino a ajustar, a ajustar y a ajustar. Sobre esa base operó una transferencia millonaria hacia las grandes empresas y las exportadores y dejó una economía endeuda y bajo la bota del FMI. En el medio incubó una crisis y recesión que viene dilapidando el empleo, disparando los precios y empujando a millones a la pobreza. Se trató de un gobierno directo de los empresarios, cuya tarea encomendada había sido ajustar el salario mínimo de los trabajadores (lo llevó de 600 dólares a 300 dólares), e imponer una serie de reformas antiobreras (subir la edad jubilatoria, la laboral y la baja de impuestos a las empresas).

Si bien el ajuste salarial pudo hacerlo en gran medida, no pudo avanzar en las “reformas estructurales”. Y esto se debió a la lucha de los trabajadores que el 14 y 18 de diciembre de 2017 nos levantamos y miles movilizamos al Congreso, configurando las jornadas de lucha más importantes de los últimos años. Con esas acciones enterramos las reformas de Macri y herimos de muerte a su gobierno. Desde ese momento se fue hundiendo cada vez más y el resultado electoral del mes pasado fue la expresión de esa derrota en las calles a través del voto en las urnas.

Al mismo tiempo que derrotamos a Macri, los trabajadores votaron de forma mayoritaria al peronismo de Alberto Fernández. La expectativa sobre su gobierno es grande: tras años de ajuste está la idea que ahora ya no se ajusta más y comenzará un período de mejoras. E inclusive en el terreno de las lucha del movimiento de mujeres hay expectativa de que legalice el aborto.

Sin embargo cuando analizamos los lineamientos del próximo gobierno advertimos que no se trata de uno que venga a “recuperar lo perdido” bajo el macrismo, sino de que “todos” hagamos el esfuerzo para “sacar el país adelante”. Y esta política tiene nombre: PACTO SOCIAL. Es el viejo cuento de que los trabajadores tenemos que hacer un acuerdo con los empresarios para que nosotros no nos aumenten los salarios por arriba de la inflación y ellos se “comprometerían” a no subir más los precios. Es lo que llaman “un congelamiento de precios y salarios”.

Pero el pacto social es una verdadera trampa. Porque los empresarios todos estos años aumentaron de forma sideral los precios, inclusive lo están haciendo a un ritmo mayor en las últimas semanas; mientras que los trabajadores fuimos perdiendo muchísimo. Una verdadera “recuperación” de nuestro poder adquisitivo implicaría un férreo control de precios para los empresarios en simultaneo con una suba salarial que coloque el salario mínimo hoy en $16.000 hasta los $35.000 (la línea de pobreza). Eso sería gobernar para los trabajadores. Pero no: el peronismo entrante en el poder quiere que los trabajadores tengamos que seguir esperando para recuperar lo perdido y para eso ya empiezan a justificarse con el verso de que “no nos podemos sacar de encima al FMI y no pagar la deuda”. Es una extorsión completa para que los trabajadores nos resignemos a que mucho no se puede pedir y tengamos que esperar mansamente mientras los empresarios hacen sus jugosos negocios y a lo sumo a los de abajo nos tiran algún paliativo menor para “seguir esperando”.

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Por su parte el rol de los sindicatos de la CGT y CTA deja mucho que desear. Durante el gobierno de Macri se dedicaron a “dosificar” la bronca de los trabajadores haciendo movilizaciones aisladas sin poner realmente la fuerza de la clase trabajadora en la calle. Y a partir de febrero de 2018 lanzaron la consigna “hay 2019” para reconducir la protesta social de la calle hacia las urnas. De esa manera le dieron absoluta gobernabilidad de Macri, dejándole el camino despejado para que siga aplicando el ajuste. Otra cosa hubiese sido la película si por ejemplo en la docencia, retomábamos las experiencias de lucha de 2014 cuando a Scioli le hicimos 17 días de huelga continuos, organizando asambleas por escuela y movilizaciones masivas. Bajo los 4 años de Vidal los sindicatos se negaron a dar semejante lucha! Todo lo contrario: la tendieron a apaciguar y a dosificar.

Ahora que viene un nuevo gobierno todo indica que el comportamiento de la CGT y CTA será similar pero bajo un nuevo discurso. Si bajo Macri se embanderaron en el “hay 2019” para salir de la calle, ahora con Alberto nos dicen que “hay que esperar porque hay una tierra arrasada”. Y se aprestan junto a los empresarios y la reaccionaria Iglesia Católica a firmar el Pacto Social.

Desde la Lista Gris Carlos Fuentealba sostenemos que los trabajadores tenemos que recuperar lo perdido bajo el macrismo y que no podemos seguir esperando: la pobreza, los bajos salarios y la desocupación no pueden seguir esperando. Es hora que el ajuste recaiga sobre los empresarios. Es ahí, en esas ganancias fabulosas que hay que buscar la plata para mejorar la vida de los trabajadores. Es la plata que se fuga para pagar la deuda la que hay que usar para invertir en salud y educación. No podemos seguir permitiendo que siempre los trabajadores seamos los que tenemos que “poner el hombro” y esperar que la economía de los empresarios mejore para después mejorar la nuestra. Nada bueno para nosotros puede venir de esta espera.

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Por eso la salida es prepararse en cada lugar de trabajo para las luchas que se vienen. Nadie nos va a regalar nada. Los ejemplos de rebelión en Chile y de la resistencia en las calles al golpe de Estado en Bolivia son expresiones de que los trabajadores y los pueblos son los principales interesados en defender nuestros derechos sociales y democráticos.

El Pacto Social no es la salida para los trabajadores: es una trampa del próximo gobierno para que esperemos mientras arreglan las cuentas de los empresarios. Hay que prepararse para otra cosa: para emprender una proceso de masiva movilización social para tirar abajo el acuerdo con el FMI, imponer el no pago de la deuda externa, afectar las ganancias empresariales y sobre esa base conquistar un salario igual a la canasta familiar, reincorporar a los despedidos estos años, reabrir los Bachilleratos de Adultos, aumentar el presupuesto para salud y educación.

 

– Por un SUTEBA que prepare la lucha por la recuperación de nuestro salario.

– Abajo el Pacto Social con los empresarios. Por la unidad de la clase trabajadora para que la crisis y el ajuste lo paguen los empresarios.

–              Abajo el golpe de Estado en Bolivia y viva la rebelón del pueblo boliviano que están en las calles enfrentando al gobierno fascista y racista.

–              Viva la rebelión popular en Chile! Fuera Piñera! Abajo el régimen pinochetista! Por una Asamblea Constituyente libre y soberna que gobierne a favor de los trabajadores.

–              Fuera el FMI de Argentina y de toda América Latina.

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