La rebelión de las enfermeras en la cueva de Larreta

La rebelión de las enfermeras exigiendo frente a la cueva de Larreta la derogación de la Ley 6035. Por una nueva ley que incluya a las licenciadas en enfermería, instrumentadoras y bioimágenes en la carrera profesional sin precarización ni flexibilización laboral. #SomosTodosProfesionales

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

El movimiento desatado semanas atrás como reacción a la aprobación de la ley que excluye a las enfermeras, instrumentadoras y técnicos en bioimágines de la carrera profesional en CABA, sigue creciendo y continúa sumando hospitales y sanatorios privados, no sólo en Capital y Prov. Bs.As., sino que se está replicando en las provincias de todo el país.

La característica más sobresaliente del proceso es que estamos ante una verdadera rebelión, un proceso imparable que surge desde las bases, sumando decenas de miles de enfermeras y trabajadores de la salud, que han salido a luchar por su dignidad, y que tienen un objetivo claro: ser reconocidos como profesionales.

La nefasta ley enviada por el Jefe de Gobierno Larreta y la ministra Bou Pérez, aprobada por los legisladores del PRO, la UCR y ECO fue la gota que rebalsó el vaso. El motor de este movimiento es un sentimiento que viene desde lo profundo, es un grito de rebelión del sector más explotado y postergado de la salud, que sale a luchar contra la precarización y superexplotación a la que están sometidos, obligados a trabajar en muchos casos en dos o más lugares, relegando compartir horas con la familia para tener una vida digna.

Es la rebelión al manoseo y ninguneo que sufren desde siempre a manos de directores, gerentes y jefes, que las tratan como el último orejón del tarro, defendiendo a ultranza el modelo hegemónico donde todo gira alrededor del médico, reproduciendo al interior de las instituciones la división entre clases característica de esta sociedad dominada por el capital, donde el trabajador no cuenta para nada. A esto se suma un componente de la “época” las compañeras no solo se rebelan por ser discriminadas en su condición de trabajadoras, también se rebelan a la discriminación contra las mujeres que les otorga un lugar subordinado in-eternum bloqueando el derecho que tienen al desarrollo integral como personas.

La exclusión de Enfermería de la carrera profesional es una provocación imposible de aceptar, más cuando desde hace años las enfermeras han tenido que estudiar y perfeccionarse para estar a la altura de los constantes avances en los métodos, procedimientos y tecnología hospitalaria para una mejor atención de los pacientes.

Este ataque a Enfermería, el plan del 5×1 y el cambio de la currícula en la Escuela Grierson, están en línea con el ajuste permanente del presupuesto para la salud pública que impone el gobierno de Macri y el FMI, donde la implementación de la CUS (Cobertura Universal de Salud) tiene el objetivo de desfinanciar el hospital público para favorecer a los empresarios privados que lucran con la salud de la población.

La aprobación de la Ley 6035 de CABA es una bajada de línea para todo el país y para todo el sistema de salud. Excluir a las enfermeras y no reconocerlas como profesionales es la mejor manera de no pagarle un salario acorde a sus funciones; es en definitiva dejar plasmado en una ley que las enfermeras están condenadas a ser mano de obra barata.

La convicción de que esto comenzó en CABA, pero que se aplicará en todo el país y en todos los niveles, es lo que impulsa a las miles de enfermeras a sumarse a la pelea. Por eso la mejor defensa de la salud pública pasa hoy por derrotar esta nefasta ley, si le torcemos el brazo al macrismo en CABA todos los trabajadores de la salud estaremos en mejores condiciones para continuar la pelea por nuestro derechos y también por una salud pública gratuita y de calidad para toda la población.

La fuerza de este movimiento está en la participación masiva, decenas y decenas de hospitales, sanatorios y centros de atención se dieron cita el 21 de Noviembre, una marcha impresionante que copó las calles de la ciudad, un Día de la Enfermería que quedará en la historia porque en lugar de celebrar las enfermeras salieron a luchar por su profesión, por su dignidad como trabajadoras.

Es un movimiento genuino que surge de las entrañas de las enfermeras, que desconoce a los dirigentes de sindicatos o asociaciones que siempre le han dado la espalda como (SUTECBA, SITRE, AECAF, ALE) también desconfían de los “políticos” que prometen mucho y no cumplen con nada.

Esta sana “anarquía” fue la tónica dominante durante la marcha del 9N como en la del 21N; en las que se vieron a decenas de grupos de enfermeras autoconvocadas detrás de la bandera de su hospital o sanatorio, la mayoría de ellas seguro era la primera vez que participaban de una marcha. Esta irrupción masiva se llevó puestos a los sectores como ATE Nacional y la AECAF junto a la autodenominada “coordinadora” impulsada por ATE Capital y el kirchnerismo, que por más que trajeron los “camioncitos” de sonido para intentar dirigir acaparando el micrófono, la gente no esperó sus órdenes y comenzaron a marchar a Plaza de Mayo cuando ellos mismos decidieron hacerlo.

El desafío que tiene este movimiento autoconvocado es fortalecer y organizar a las miles de enfermeras que salieron a luchar en una verdadera coordinadora representativa de las bases, poniendo en pie asambleas por hospital y sanatorio, que discutan y debatan los pasos a seguir, que voten propuestas y elijan representantes para darle forma a un plan de lucha que logre el reclamo por el que se está peleando: una ley que incluya a Enfermería y a todos los sectores en la carrera profesional de salud. En ese sentido, es decisivo identificar el problema político que enfrenta el movimiento. Ese problema tiene nombre: se llama Ley 6035 Carrera Profesional de Salud y tiene apellido: Larreta Jefe de Gobierno de CABA. Esta definición implica que la pelea central es de los hospitales de Capital, para que gane este movimiento hay que doblarle el brazo al Ejecutivo de la ciudad, profundizando el conflicto en CABA y sumar el apoyo de todos los trabajadores de salud.

Teniendo en cuenta esto, desde la Corriente Sindical 18 de Diciembre opinamos que si bien hasta ahora ha sido positivo marchar a Plaza de Mayo, corremos el riesgo de que el reclamo se diluya.

Para ganar hay que acorralar a los responsables, hay que preparar un plan de lucha, votado en asambleas de base por hospital y organizado en una coordinadora interhospitalaria con representantes genuinos, sin los “getones” que solo quieren beneficios personales.

Vamos con una gran marcha de los hospitales a la sede del Gobierno de la Ciudad para exigir la derogación de la Ley 6035, que Larreta dé marcha atrás y se comprometa a la discusión de una nueva ley que contemple a todas las profesiones, con salarios dignos y sin precarización ni flexibilización laboral.

Enfermeras y trabajadores de la salud, Corriente sindical 18 de Diciembre

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