La nominación de Trump al Nobel de la Paz, un chiste de mal gusto

La reciente nominación de Trump al Premio Nobel de la Paz de 2019, que fue recibida con ironía por la prensa internacional, marca un nuevo intento de darle un manto de pacifismo al imperialismo yankee (como se hizo con Obama en los Nobel de 2009) en el marco de una coyuntura internacional de crecientes tensiones entre EEUU y sus competidores.

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Por Agustín S.

 

La noticia de la nominación de Trump para el Nobel de la Paz fue lanzada a los medios por él mismo el pasado 15 de febrero, cuando dijo ostentosamente que el Primer Ministro japonés, Shinzo Abe, le había enviado una copia de su carta de postulación. Sin embargo, Abe evadió el tema cuando fue consultado en el Parlamento japonés: si bien dio su apoyo político a Trump por el supuesto trabajo de pacificación en las relaciones diplomáticas Corea del Sur – Corea del Norte, no desmintió ni ratificó que él hubiera nominado a Trump[1]. Según trascendió en distintos medios internacionales, habría sido el propio Trump quién le pidiera informalmente a Abe que lo postule, pero al parecer el japonés no creyó conveniente hacerse cargo públicamente.

Salvo por los gobiernos de Japón y Corea del Sur, la reacción internacional fue de incredulidad e ironía. El propio Washington Post estadounidense (así como diarios de otros países, como Clarín en Argentina) dio la noticia burlándose de que nadie quisiera hacerse cargo de la nominación.

Es que resulta a simple vista irrisorio relacionar con la paz mundial a un magnate capitalista como Trump, que llegó al gobierno con un discurso basado en el odio y la discriminación (hacia los inmigrantes, las mujeres, el movimiento LGBT) así como con promesas belicistas hacia los oponentes geopolíticos de Estados Unidos. El supuesto trabajo “pacifista” de Trump entre las Coreas – que consistió más bien en gestos belicistas hacía bastante tiempo no vistos- es un contrapeso muy flaco cuando se lo compara con la política que ha llevado a cabo a nivel internacional en los últimos años: redoblar el apoyo al genocidio contra el pueblo palestino al reconocer a Jerusalén como capital sionista, la continuidad de la presencia militar estadounidense en Medio Oriente, las crecientes provocaciones militares hacia China en los mares asiáticos, el intento de construir un muro en la frontera con México y, último pero no menos importante, sus recientes amenazas de invadir militarmente Venezuela para garantizar el triunfo del golpista pro-yankee Guaidó[2].

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Más allá de las burlas mediáticas, no es novedoso que un monstruo belicista como Trump sea postulado (o gane) el Nobel de la Paz. Ya en 2009, Obama, luego de años de mantener la política guerrerista en Medio Oriente (por más tintes progresistas que haya querido darle a su gestión) recibió el galardón. En 2016, fue turno del entonces presidente colombiano Juan Manuel Santos, responsable de atroces asesinatos de civiles a manos del ejército colombiano y de los grupos militares que los gobiernos de Uribe y el propio Santos organizaron para aterrorizar a la población rural en la guerra civil contra las FARC[3]. Yendo a un ejemplo que mezcla lo trágico con el ridículo, el mismísimo Hitler estuvo nominado para el Nobel de la Paz en 1939[4].

En casos como estos, lo que sucede es que el galardón se utiliza para otorgarle un manto de “pacifismo” y diplomacia a algunas de las figuras más nefastas de la política capitalista internacional, un intento de darle algo más de legitimidad a figuras, gobiernos y Estados visiblemente reaccionarios, y, por extensión, al capitalismo mismo y sus nada pacíficas formas de gobernar el planeta. En un momento como el actual, en el que (fruto de la crisis económica abierta hace ya más de 10 años) las tensiones geopolíticas tienden a agudizarse sin solución de continuidad (el caso más significativo es el problema de la competencia EEUU – China por la hegemonía internacional) es dudoso que un Nobel pueda servirle de disimular mucho el carácter descarnadamente reaccionario y violento de un gobierno como el de Trump.

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[1] https://www.clarin.com/mundo/nominacion-donald-trump-premio-nobel-paz-sainete-japones-coreano_0_F-MX4hqoI.html

[2] https://www.clarin.com/mundo/nicolas-maduro-cruzo-donald-trump-presionado-militares-venezolanos_0_YD51lo5x6.html

[3] https://www.mas.org.ar/?p=10530

[4] La postulación de Hitler había sido realizada a manera de broma por un diputado sueco, pero fue tomada en serio y tenida en cuenta por el Comité encargado de tomar el premio.

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