La Nación militando el ataque a los jubilados



    Por Tofi Mazú

    Como si el editorial misógino del viernes pasado no hubiera sido suficiente, La Nación sigue dando cátedra de lo que es el periodismo más reaccionario de la burguesía, el periodismo que intenta convencer al conjunto de las y los explotados y oprimidos de que la barbarie que sufren es en verdad un aspecto feliz de su vida. Si la semana pasada una niña abusada y obligada a parir el producto del abuso era una “madraza”, esta semana se ofrece… “el anciano que trabaja a los 80 años porque tiene una vida plena”. Nos propone esto en un país con una esperanza de vida promedio apenas arriba de los 75 años. La propuesta, dicha sin filtro, suena más como: “trabajen hasta morirse”.

     

    La Nación: militando el ataque a los jubilados

    La nota, titulada “Un nuevo desafío laboral: prepararse para trabajar hasta los 80”, fue escrita por Gabriela Hostnik, quien se desempeña como Head hunter – Coach de Carrera. Para quien no esté familiarizado con este concepto  – el 90% de la humanidad-, hace referencia a una especie de orientador que ayuda a su cliente a buscar el mejor trabajo posible según sus competencias. Es decir, alguien que cobra mucho dinero por explicarle a un trabajador o trabajadora cuál es la mejor manera posible de ser explotado. Claro está que, en verdad, el asesoramiento de un head hunter  sólo puede ser solicitado por alguien de clase media – alta y/o para ciertos tipos de profesiones. Pero esta señora, – que ya se había dado el lujo de explicarnos que los millenials trabajamos en Uber o Pedidos Ya porque nos gusta “ser nuestros propios jefes”, y no porque no hay ofertas laborales – ahora se dedica a predicarle a la clase obrera que si trabaja hasta los 80 años vivirá hasta los 100.

    Entre tantas creencias que teníamos como ciertas, hay una que se desvanece a gran velocidad: la idea de que nos vamos a retirar del mercado a los 60 o 65 años. A partir de esta nueva realidad, la gran pregunta que nos tendríamos que hacer es: ¿por cuánto tiempo vamos a trabajar? Y la respuesta es: por lo menos, hasta los 80 (Sic.). Esta afirmación que hace la autora pareciera venir a preparar a las y los asalariados para los planes que el macrismo inició con su reforma previsional, reforma que despertó una movilización impresionante en diciembre 2017 y culminó con una de las represiones más violentas que hayan salido de las manos de Cambiemos.

    La prolongación de las etapas laborales es un hecho y el pasar por distintas fases (de vida corporativa, de emprendedurismo o de profesional independiente, entre otras) ya es un hecho. Lo que hasta hace unos años era recorrer un camino lineal, es una invitación a estar abiertos a pensar de manera orgánica, a ser flexibles y a transitar distintos roles y modalidades de trabajo (Sic.). Así, en su ultra realista ideología liberal, nos muestra la vida laboral de las personas como algo muy parecido a la del empresario que nació con los bolsillos más o menos llenos, ligero de llevar, un mundo de individuos puros. “Vida corporativa, emprendedurismo y profesional independiente” suena a “gerente, patrón y contador” cuando la realidad para muchos (la mayoría) puede ser más parecido a “peón, vendedor ambulante o docente”. Lo que nos muestran como “ser innovador y tener iniciativa” es algo muy bonito de decir desde la comodidad de quien goza de las mieles de las ganancias empresarias sería para la mayoría inestabilidad laboral, períodos de desocupación y miseria. Porque la sociedad está dividida en clases sociales, no en individuos más o menos emprendedores.

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    Hostnik asegura que “es un hecho”; según ella, moriremos trabajando. El argumento es ese, que va a ocurrir y nada lo puede detener, porque es propio del momento histórico, de los tiempos que corren. Lo que la coach evita decir es que esto fue así en otros tiempos y lugares también. La franja etaria considerada “edad laborable” de las masas trabajadoras ha variado de acuerdo con las necesidades del capitalismo: o bien para expandirse, o bien para resolver sus crisis. Pero, por supuesto, que ha dependido también de la lucha de clases; es decir, de la respuesta de la clase trabajadora ante el avasallamiento de los capitalistas y de la imposición de condiciones de trabajo imposibles de sostener. Por ejemplo, en períodos de expansión capitalista, cantidad de ancianos y niños eran explotados en fábricas textiles. En países con una lucha de clases mucho más calma, ocurre en la actualidad, con ancianos, embarazadas y menores de edad esclavizados en maquilas. En países con muy poco empleo formal y, por ende con jubilaciones de miseria absoluta – como es el caso de Bolivia -, se puede ver una gran cantidad de ancianas vendiendo o revendiendo productos en los mercados callejeros.

    Sí, hay en curso una fuerte crisis capitalista a nivel internacional. Avanzan gobiernos de ultra derecha que vienen a imponer la solución burguesa a esta crisis: la hiperexplotación, la represión, la flexibilización laboral. Vienen a endurecer las condiciones de explotación de las masas asalariadas, y una de la herramientas es atar a la clase obrera a la máquina hasta el final de sus días. Uno de los primeros en tirar del gatillo contra la edad jubilatoria fue el brasilero Temer, que aplicó aberrantes medidas en este sentido, dejándole el camino libre a Bolsonaro. La crisis y el ajuste son un hecho. Lo que no es un hecho es que Cambiemos pueda llevar ese plan hasta el final. La última palabra siempre la tiene la lucha de clases y es por eso, justamente, que intentan convencer a las y los trabajadores de que la no-jubilación sería la “nueva regla del juego” y que sólo resta vivirla con “buena onda”.

     

    La romantización de la miseria

    Es que se está viviendo una profunda transición y una constante evolución jamás antes vistas. En el libro Vivir hasta los 100 años, Lynda Gratton y Andrew Scott nos invitan a dejar de pensar en el retiro profesional entre los 55 y 65 años, en tiempos en los que a partir de esa edad todavía queda mucha vida útil (Sic.). Claro está que luego de los 65 años queda mucha “vida útil”. De hecho, toda la vida es “útil”. El problema radica en qué se hace luego de haber trabajado 40 años (como mínimo) ¿Se viaja? ¿Se estudia? ¿Se desarrolla alguna nueva actividad recreativa? ¿Se desarrolla aquella actividad que no se pudo llevar hasta el final durante décadas por culpa de la explotación? Para ésta gente no: 40 o 50 años trabajando nueve horas por día no son suficientes. La “vida útil” es para esta gente la que se dedica a ser burro de carga para los empresarios.

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    El capitalismo nos roba la vida, el tiempo y la capacidad de desarrollarnos. La calidad y esperanza de vida alcanzadas en las últimas décadas de la modernidad permiten un contrapeso en el período jubilatorio. Sin embargo, para quienes han trabajado siempre de forma informal o para las amas de casa, el trabajo – también informal – es una obligación aún cuando se cobre una pensión jubilatoria – la mínima-. Simplemente, porque la plata no alcanza… ¿Quién puede vivir con menos de $8000?  Imaginemos a este último sector social trabajando al ritmo de un joven hasta los 80 años y sin percibir una jubilación. La Nación no está militando únicamente el ajuste hacia los jubilados: está militando la idea ultrabuguesa de que nuestras vidas, tiempos y posibilidades no valen absolutamente nada.

    Ahora bien, todo esto lo hacen pintando el panorama de rosa. La romantización de la pobreza es algo que a Macri y a todos los reaccionarios siempre se les dio muy bien. Podríamos poner ejemplos a distintos niveles. “No come para alimentar a su hijo. Qué buena madre”. “Camina todos los días diez kilómetros para ir a su escuela rural. Qué buen alumno”. “Trabajó hasta los 80 años. Qué abnegado y productivo”… Así podríamos seguir con ejemplos en este sentido o simplemente recordar el video de campaña electoral en el que el presidente felicitaba a una nena de unos ocho años por vender flores para aportar a la casa. La nota de Hostnik en La Nación no hace otra cosa que elogiar lo productivos que podemos ser los seres humanos en la vejez y que trabajando toda la vida viviremos más (?). Obviamente, en un tono muy new age.

     

    Con la bandera del 18 de diciembre

    Los ataques que está sufriendo el conjunto de los explotados y oprimidos, el ajuste en regla y los despidos persecutorios vienen a ponernos de rodillas. Quieren que la crisis la paguemos nosotros y, por eso, nos atan al FMI. Vienen, también, por los derechos arrancados con la lucha. Sin embargo, el pueblo trabajador de nuestro país ha sabido demostrar la reserva de lucha y organización que tiene. Lo hizo el 18 de diciembre contra la previsional. Lo hizo en las vigilias por el aborto legal. Lo hace en el acampe de Pilkington y todas las luchas obreras en curso. La prensa oficialista busca adelantarse al plan de ajuste de Macri, previendo el ajuste a los jubilados. Los trabajadores, las mujeres y la juventud debemos estar cada vez más organizados y en las calles para salir a enfrentar este ataque y exigir a las centrales sindicales el paro general.

     

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