crisis nacional

La liquidación del salario no es “razonable”

Para Alberto Fernández, el dólar a 60 pesos es "razonable". Asó lo sostuvo luego de su reunión con Macri. Mientras en las altas esferas hablan de "razonabilidad", la demarcación de precios se devora los salarios. Ya perdieron un 23% de su poder adquisitivo en tres años.



Para los asalariados, principales perjudicados por estos años de ajuste neoliberal, el gobierno anunció medidas que redundarán en unos $2000 en el bolsillo hasta octubre, que a los valores de hoy son unos 32 dólares. Pero la devaluación y la corrida se llevaron mucho más.

Todos sabemos que en Argentina cuando aumenta el dólar aumenta todo, menos el salario. Se trata de una experiencia acumulada año tras año, gobierno tras gobierno, devaluación tras devaluación, con la remarcación de precios que viene después de todo aumento del dólar.

Es por eso que cuando la moneda estadounidense saltó de los $46 en los que cerró el viernes a los $57 del lunes tras las PASO, la calculadora mental de millones de asalariados empezó a trabajar para calcular cuánto poder de compra se perdió en esta ocasión.

Mientras los precios han aumentado en el orden de las dos cifras año tras año, el salario no lo ha acompañado, dando como resultado una importante pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores. Inflación y sueldo corren históricamente una carrera desigual, en la que el salario siempre tiene las de perder.

La inflación liebre

El macrismo, que hizo del control de la inflación uno de los ejes centrales de su campaña presidencial de 2015, está confirmando ser uno de los gobiernos más altamente inflacionarios de la historia argentina reciente.

Según los datos del INDEC, que se basa en el cuestionado IPC (Índice de Precios al Consumidor, un relevamiento mensual de precios de bienes y servicios por muestreo), la inflación durante los primeros tres años del macrismo fue del 36,2% en 2016, 24,8% en 2017 y 47,6% en 2018, motorizada principalmente por los aumentos de tarifas y las devaluaciones que llevaron el dólar de los $9,84 en Diciembre de 2015 a $39,16 en Diciembre de 2018.

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Hoy el dólar cerró en $58,3 en el Banco Central, la inflación acumulada hasta Junio es de 22,4% y se proyectaba, antes de este nuevo salto cambiario, en un 40%. Es decir que en lo que va de macrismo la inflación ha superado el 130%.

El salario tortuga

Por el lado de los salarios el aumento ha sido mucho más moderado. En el caso de los trabajadores registrados (en blanco), paritaria a paritaria el poder adquisitivo de los trabajadores ha perdido sin falta contra la inflación.

El salario mínimo pasó de $6060 en Enero de 2016 a $12500 en Marzo de 2019, un aumento del 48,5%, casi la tercera parte que la inflación. Por su parte el salario promedio según datos del IPC perdió en esto tres años y medio un 23,5%, más de su quinta parte.

Pero esos datos hacen referencia a un segmento de los asalariados. En el caso de los trabajadores no registrados o informales (en negro) no hay datos oficiales sobre evolución salarial, pero su situación es mucho más dramática ya que no cuentan con paritarias y su poder de reclamo es mucho más limitado al no contar con relación de dependencia formal ni representación sindical. Se trata de un franja de trabajadores que se estima en 7,6 millones de personas, un 36,4% de los asalariados.

Necesitamos otra salida

El macrismo ha promovido una dolarización casi total de la economía. Bajo su modelo neoliberal las tarifas, los combustibles -con sus consecuencia en el transporte de mercancías- y los insumos de producción están atados a la moneda estadounidense. El salario, sin embargo, continúa siendo en pesos con lo que cada devaluación de la moneda hace que el costo relativo de la mano de obra sea menor.

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Se trata de un sistema donde no hay control de la moneda nacional, en beneficio de las multinacionales, de los organismo de crédito y los bancos y en perjuicio directo de aquellos que, con su fuerza de trabajo, garantizan la producción y el crecimiento: los trabajadores.

Necesitamos otra salida que, como esbozaba Manuela Castañeira en la campaña electoral del Nuevo MAS, pasa por la reincorporación de los despedidos durante el macrismo, el aumento general de salarios atado a la canasta básica y retrotraer las tarifas a los precios pre-tarifazos.

A su vez, pone sobre la mesa la necesidad de nacionalizar la banca y el comercio exterior para recuperar el control de la economía del país, la prohibición por ley de despidos y suspensiones y la estatización, bajo control de sus trabajadores, de toda fábrica que cierre o despida masivamente.

Una salida, en suma, que ponga primero las necesidades de los trabajadores.

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