Covid-19 y crisis

La industria petrolera en la cuerda floja

La industria petrolera mundial está produciendo mucho más petróleo del que el mundo necesita. En el contexto de la pandemia y cuarentena extendida mundialmente, eso trae graves problemas para los capitalistas del petróleo.

Marcelo Buitrago
Equipo de redacción de Izquierda Web


Hace menos de dos meses escribíamos que el avance de la pandemia, junto a la ruptura de los acuerdos de la OPEP+ entre Arabia saudita y Rusia que produjo el derrumbe del precio del petróleo, el mayor en un día desde la Guerra del Golfo, junto a una ya débil economía mundial, configuraban la tormenta perfecta para el inicio de una recesión global.

El 12 de abril, bajo la influencia de Trump, los países petroleros fumaron la pipa de la paz: Fox News titulaba triunfalmente: “La guerra del precio del petróleo termina con el histórico acuerdo de la OPEP+ para reducir la producción”; los senadores republicanos se derretían en elogios:

«Gracias al presidente Trump y al secretario Brouillette por su firme e incansable defensa en nombre de los productores de petróleo estadounidenses, que selló este acuerdo sin precedentes. Sin él, Estados Unidos podría haber perdido su dominio energético junto con la seguridad y miles de empleos bien remunerados que brinda «(senadores Cramer y Sullivan); los empresarios auguraban un futuro venturoso: «Este es un acuerdo significativo que fomentará una mayor estabilidad en los mercados energéticos en beneficio de los consumidores y productores de energía estadouidenses» (Mike Sommers, CEO del American Petroleum Institute).

El acuerdo entre los mayores productores petroleros, alcanzado bajo la orientación de Trump, estableció reducir a partir del 1ro de mayo, la producción mundial en casi 10%, según el secretario de Energía yanqui, Dan Brouillette; en concreto, la reducción alcanza 9,7 millones de barriles por día en mayo y junio, 8 millones de julio a diciembre y 6 millones de barriles desde enero de 2021 a abril de 2022.

Chevron se unía a los festejos y el apoyo a Trump pero introduciendo además la esperanza de la “reiniciación de la economía” a través de Twitter, ¿habría otro problema?
«Apreciamos el liderazgo de la Administración para abordar la interrupción de los mercados mundiales y su enfoque en reiniciar la economía tan pronto como sea seguro hacerlo». (12/04/20)

Demasiado tarde, demasiado poco

The Economist del 8 de abril, antes del acuerdo, veía otra película y titulaba: “Una caída sin precedentes en la demanda de petróleo dará vuelta a la industria”.

Daba cuenta que “El mercado del petróleo ha sido testigo de grandes conmociones antes, pero nunca antes nadie había visto algo como el Covid-19. En las próximas semanas, el crudo estará peligrosamente cerca de llenar la capacidad para almacenarlo. Citigroup dice que el suministro global debe caer en 10 millones de barriles por día, el 12% del total, para que los tanques no se derramen. Los precios en algunas partes del mundo pueden caer por debajo de $10, dice Goldman Sachs, o volverse negativos, ya que los productores pagarán para que les retiren el petróleo en lugar de cerrar los pozos”.

Mirá también:  4. La “reversibilidad” entre guerra y política. Preguntas y respuestas

The Economist. Evolución del precio del crudo en 100 años, ajustado por inflación, y sus conmociones: embargo árabe, guerra Irán-Irak, crisis asiática, crisis 2008, Primavera Árabe, Covid y OPEC+.

Y esto fue lo que pasó el 20 de abril: el precio de referencia del crudo en Estados Unidos (WTI), se desplomó a la cifra de -37,60 dólares, una caída del 300% con respecto al día anterior, pagar para vender un barril en lugar de cobrar. Aquí entra a jugar un factor adicional que es el mundo de las finanzas, omnipresente en el capitalismo de hoy.
La referencia al precio del petróleo por convención no es la de un barril físico, sino que es el precio actual de un barril de petróleo que se refleja en un “contrato de futuros” para el mes siguiente (la obligación de comprar o vender bienes a una fecha futura a un precio determinado de antemano). Aunque no el único, el contrato principal en Estados Unidos es el WTi West Texas Intermediate, que se almacena en Cushig, Oklahoma y que se negocia en Chicago.

Así los contratos de futuros se compran y venden por empresas y especuladores y conforme se acerca la fecha comprometida, los inversores venden sus contratos a compradores reales de petróleo.

El lunes 20 era la fecha de liquidación de los “futuros” de mayo y los inversores trataron a como dé lugar desprenderse de un petróleo para el que o no había demanda o no había lugar dónde almacenar.

El 21 de abril los “precios” de los futuros se recuperaron a 10 dólares, pero porque esos contratos vencen en junio y los inversores están suponiendo que se podrá reducir a nivel suficiente la producción (recordemos que el acuerdo de reducción entra en vigencia en mayo) o tendrán tiempo para “hacer algo”.

El otro precio de referencia a nivel mundial, el “Brent”, que se extrae en el mar del Norte Europeo, no sufrió este colapso, pero perdió un 12% en un día, llegando a los 17 dólares.

Estados Unidos primer productor mundial de petróleo

El Departamento de Energía yanqui anunció que llenará la Reserva Estratégica de Petróleo (del gobierno) a su capacidad máxima mediante la compra de 77 millones de barriles de crudo estadounidense, a través de la compra de 30 millones de barriles iniciales.

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«Nos estamos moviendo rápidamente para apoyar a los productores de petróleo de EEUU que enfrentan pérdidas potencialmente catastróficas por los impactos del Covid-19 y la interrupción intencional en los mercados mundiales de petróleo por parte de actores extranjeros», dijo el Secretario de Energía de EEUU, Dan Brouillette.

Pero Estados Unidos no es Arabia Saudita y Trump no es un jeque, aunque seguro le gustaría: necesita la aprobación del Congreso, y aun consiguiéndola, sería como vaciar el mar con un vaso: el subsecretario de Energía Fósil, Steven Winberg, explicó que «estamos listos para la misión de recibir hasta 685.000 barriles por día”, mientras que Estados Unidos produce unos 13 millones de barriles por día.

Estados Unidos se convirtió en el primer productor mundial petrolero, desplazando a Arabia Saudita y Rusia a través de la explotación del fracking, que demanda mayores costos de explotación. Ya con precios del año pasado, el número de bancarrotas de petroleras aumentó en un 50%.  En 2020 desaparecerán más empresas todavía. Algunos pozos, una vez cerrados, son demasiado costosos para reabrirlos. Y el proceso de cerrar un pozo es complejo y costoso, de ahí la imposibilidad de adaptarse rápidamente a un cambio de demanda tan agudo.

Las implicaciones a otras industrias podrían ser significativas. Hace una o dos décadas, los bajos precios del petróleo servirían para impulsar la economía estadounidense al reducir los costos de energía. Pero la industria petrolera se ha vuelto tan grande e importante (emplea directa e indirectamente a 10 millones de personas) que sus problemas darán un duro golpe a muchos tipos de negocios, incluidos los fabricantes que la proveen.

En pocas palabras, la industria petrolera mundial está produciendo mucho más petróleo del que el mundo necesita, unos 30 millones de barriles por día en exceso; un pozo petrolero no se puede cerrar como una fábrica o parar como un avión y la capacidad de almacenaje está al límite y no se puede modificar de la noche a la mañana.  Lo resume Ben Sheppard, presidente de la Asociación de Petróleo de la Cuenca Pérmica, que representa a las compañías en el área de Texas y Nuevo México, que se convirtieron en los campos petroleros más productivos del mundo el año pasado:  “Estoy viviendo una pesadilla”.

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